31 julio 2019

Recursos naturales


El pecado de Pedro haciendo promesas de fidelidad al Cristo, es haber creído que la posibilidad de ser fiel estaba en sus recursos naturales. "Decirle te seré fiel, era ya serle infiel". "Como era un elegido, agrega Simone Weil, tuvo la gracia de saberlo y su traición se le hizo manifiesta".

Lo social y lo absoluto en el pensamiento de Simone Weil, artículo de María Eugenia Valentié. 
Ideas y Valores, Volumen 2, Número 7-8, p. 610-618, 1953. 

04 julio 2019

Hablar, callar... y hablar a medias (y 2 enlaces)

"Porque de la abundancia del corazón habla la boca" (Mateo 12:34)

Pero no siempre es así, no siempre habla la boca.
Más exacto sería decir, o así me lo parece, que de la abundancia del corazón habla la boca que habla. Porque las hay que no hablan y no precisamente por pobreza del corazón: De la abundancia del dolor, sobre todo, la boca calla. De la abundancia del amor, a veces, también:

Calla la vieja muerte hospitalaria, calla Dios en su cielo,
calla el amor si es hondo, y también calla,
como el dolor, el tiempo.
Para qué tus palabras, si todo lo que importa
pertenece al silencio.


(José Cereijo. El silencio)

...y viene de tan hondo que ha deshecho
su quemante raudal, desfallecido,
antes de la garganta, antes del pecho.


(Gabriela Mistral. El amor que calla)

No obstante, tanto J.Cereijo, como G.Mistral, o como L.Wittgenstein ("de lo que no se puede hablar se debe callar": darüber muss man schweigen), callan, sí, pero dicen que callan :  Luego hablan. 

En esta interesantísima entrevista que encontré hace poco y os enlazo, Luce López Baralt cuenta que ella suele citar un verso de J.A.Valente que le gusta mucho:“El místico se debate entre la imposibilidad de decir y la imposibilidad de no decir”. A mí también me gusta el verso (lo que el verso expresa, porque la verdad es que como verso no me suena mucho). Hay experiencias, y no sólo místicas, que se resisten: imposible decirlas, imposible no decirlas.

Con lo que, volviendo a Mateo 12:34, de la abundancia del corazón habla la boca que habla,  habla la boca que calla y habla la que dice a medias. Es decir, que estamos de nuevo en el principio y sin nada que objetar a san Mateo: "De la abundancia del corazón habla la boca".


Añadido 9/7/19.  En relación con el tema, más o menos, os dejo también el enlace al discurso pronunciado por Juan Mayorga el 19/5/19, con ocasión de su  ingreso en la Real Academia Española de la Lengua, con el paradójico título, por la casa a la que ingresa,  de  "Silencio". De él  os extraigo esta cita de la Casa de Bernarda Alba, impresionante como todas las enhebradas por Mayorga en su discurso. Habla la vieja Poncia: ¿Tú ves este silencio? Pues hay una tormenta en cada cuarto. O esta otra, escuchada a un estudiante de palique en la Puerta de Toledo (silencio y escucha atenta se dan la mano), que no sé si viene al caso pero me parece genial : Yo lo que quiero es hacerme un mundo en el hueco.  

14 junio 2019

O Freunde, nicht diese Töne...

[Repetimos...  ]

Aquí os dejo una nueva versión de la Ständchen de Schubert.
Canta, toca el piano, y actúa ... ¿Groucho Marx?   No, es Richard Tauber.
Todo un descubrimiento.
¿Cómo escuchar ese final, cómo ver esa carita y no echar a correr?  A la arboleda, a sus brazos digo.
La letra y su traducción, para seguirle las caras, las tenéis en el enlace del principio.


https://youtu.be/_kVrbz_oJ3g
Schubert. Ständchen (Serenata) D957


10 mayo 2019

La Resurrección y el misterio de los lienzos

Queridos amigos, en relación con una entrada publicada hace años: El sudario enrollado en un sitio aparte, os ruego,  por favor,  que leáis este artículo que amabilísimamente me ha enviado su autor, D. Agustín Pérez Reynoso, y que me parece absolutamente esclarecedor.

La traducción correcta, sostiene, no sería enrollado "en un sitio aparte", sino "en el mismo sitio". Lo  verdaderamente revelador, lo que inmediatamente hace creer  a los que llegan al sepulcro en la resurrección de Cristo, es precisamente el hecho de que todos los lienzos, incluido el sudario enrollado en la parte de la cabeza, permanecieran intocados, en la misma posición y en el mismo lugar, pero vacíos:

https://www.elheraldodechihuahua.com.mx/analisis/resurreccion-el-misterio-de-los-lienzos-3340625.html

Os ruego también que perdonéis todas las tonterías que decía en aquella entrada -la ignorancia es muy osada-,  y muchísimas gracias a D. Agustín por la aclaración.


30 abril 2019

Dos certezas



 «In this world nothing is certain but death and taxes»

 [Nada hay cierto en este mundo, salvo la muerte y los impuestos]


 B. FRANKLIN, Letter to Baptiste Leroy, 13.11.1789.

25 febrero 2019

Abejas, hormigas, hombres.



"Si les abeilles et les fourmis sont des idiots individuels et des génies collectifs,
 l'homme est un génie individuel et un idiot collectif". 

 Joël de Rosnay




02 noviembre 2018

2 de Noviembre. Ruh'n in Frieden alle Seelen (Schubert D343)

Franz Schubert.  Litanei - D343. Fischer Dieskau-G.Moore 

https://youtu.be/NrqIEwQhRMo

LITANEI. AM TAGE ALLER SEELEN 
.
Ruh'n in Frieden alle Seelen,  
Die vollbracht ein banges Quälen,  
Die vollendet süßen Traum, 
Lebenssatt, geboren kaum, 
Aus der Welt hinüberschieden:  
Alle Seelen ruhn in Frieden!

Und die nie der Sonne lachten, 
Unterm Mond auf Dornen wachten, 
Gott, in reinen Himmelslicht,  
Einst zu sehn von Angesicht:  
Alle die von hinnen schieden, 
Alle Seelen ruhn in Frieden!
.
LETANÍA. EN EL DÍA DE TODAS LAS ALMAS 
.
Descansen en paz todas las almas,
Las que grandes angustias padecieron,
Las que sus dulces sueños lograron,
Las hartas de la vida, las que apenas nacidas
Han abandonado el mundo:
¡Todas en paz descansen!

Las que bajo la luz del sol nunca rieron
Y a la luz de la luna velaron entre espinas
Para ver al fin a Dios
Cara a cara en la luz celestial,
Todas las que de aquí han partido:
¡Todas en paz descansen!


Y aquí  os dejo esta otra interpretación, íntima hasta el susurro y sobrecogedora, del bajo-barítono galés Bryn Terfel:   https://youtu.be/h8-AOKJIUQM

  

08 septiembre 2018

Con aire de filósofos amargos


Ahora sí que sí. Esto es Septiembre.
No es cuestión de cantidad, de días más o menos largos, de las horas de luz menguantes o la creciente oscuridad. No es eso lo que se nos mete en el alma.
Es, como todo lo que se mete en el alma, una cuestión de cualidad.
Ese ligero cambio, ese no sé qué en la luz y en su modo de envolvernos, ahora casi piadoso.
Es el lento aprendizaje al que nos somete el otoño, entrenándonos, año tras año, en el difícil arte de no resistirse,  de disponerse a morir. 
Una y otra vez, año tras año, repasamos la lección: por septiembre el capítulo de la muerte, después llegará abril con el de la resurrección.
Porque no sólo hay que aprender a morir, esa es la parte fácil, hay que aprender, sobre todo, a resucitar. 
De momento, esto es septiembre y aquí os dejo con Carlos Marzal:


                                                    A Fernando Delgado
AULLIDOS EN SEPTIEMBRE                                                         

Ha cambiado la luz: esto es septiembre.

La fórmula del aire ha padecido
la imperceptible mutación fatal
que sólo se percibe en el espíritu;
esta milmillonésima unidad de nostalgia
que flota alrededor y que electriza
la túnica inconsútil de las tardes.

El peso de la luz ha transformado
la eterna proporción de nuevos óleos
que enturbian hacia el gris la transparencia;
los plomizos pigmentos que averiguo
en la balanza de la hipocondría,
y cuya nada impregna el horizonte.

Ya se ha desvanecido en el silencio
el rumor entusiasta de los veraneantes,
y las casas adquieren su pátina lunar,
su quietud de artilugio al que nadie da cuerda.
Las piscinas difunden con un escalofrío
el eco fantasmal de su música acuática.

Entonces aparecen errabundos
los perros que abandonan a su suerte.
Como cada septiembre, merodean
con aire de filósofos amargos,
y ladran mendicantes a una luna
que los contempla impávida en su cielo.

¿Y en qué roto verano sucedió mi extravío?
¿A quién se le ocurrió la idea de perderme?
¿Dónde estuvo la casa de mi sueño y mi dueño?

Septiembre se desploma
                         aullando en esta página.


Carlos Marzal, Metales pesados (Parte III ."La mirada conforme") 
Tusquets. Barcelona, 2001



18 agosto 2018

Lectura y locura


"-GASTÓN GARCÍA: … Pienso también en la madre, que se la pasa leyendo novelas, todo tipo de novelas excepto las argentinas.
-RICARDO PIGLIA: No quiere leer novelas argentinas, no.
-GG: Dice que esas “historias ya las conoce”
-RP: En eso se parece a mí... La madre es un personaje lateral, que en vez de enloquecer leyendo, como es tradicional, pierde la calma cuando no está leyendo.
-GG: ¿Y en eso también se parece a usted?
-RP: También. La lectura también es un espacio de calma, de corte con la realidad. Yo tengo una teoría, porque como sabés los argentinos no tienen ideas pero tienen teorías, entonces voy a hacer una teoría sobre la locura: la locura es un exceso de realidad. No tanto una carencia de realidad, sino un exceso que pone al sujeto en situaciones muy extremas. Entonces leer un libro, estar conectado a un mundo de ficción, supone un cierto aislamiento en lo que la realidad insiste en provocar. La lectura es un espacio de calma."


Ya me parecía a mí....que no fueron los Palmerines, ni los Amadises, ni las novelas de caballerías las que enloquecieron a Alonso Quijano. Más bien al contrario. Fueron su refugio, su espacio de cordura.  Le permitieron convertirse en don Quijote. 
¿Qué habría sido del infeliz sin ellas? 
Estoy segura de que Cervantes, que sabía de lecturas y de insoportables excesos de realidad, compartía la teoría de Ricardo Piglia. Es otra teoría, por supuesto.

31 mayo 2018

ESPERAR SENTADO


Resultado de imagen de Spes baptisterio florencia puerta






"Baptisterio de Florencia. En la puerta, la Spes de Andrea Pisano. Sentada, levanta los brazos inútilmente en dirección a un fruto que no puede alcanzar. A pesar de ello, tiene alas. Nada más verdadero."
Walter Benjamin, Dirección única.

"...Pero la esperanza no es más que la desconfianza del ser frente a los precisos diagnósticos  de su intelecto. Insinúa que toda conclusión desfavorable al ser tiene que ser un error de la inteligencia"
Paul Valéry, La Crise de l'esprit. Première Lettre. NRF,  (Tome XIII, p. 321-337).


En el Baptisterio de Florencia, la Esperanza de Andrea Pisano, sobre la que reflexionaba W. Benjamin, tiene alas, pero no vuela. Mira a lo lejos, tiende los brazos y con el torso erguido parece disponerse al vuelo. Sin embargo ... permanece sentada. La esperanza de Pisano es una contradicción, un ser demediado. De cintura para arriba, pura tensión, como la flecha a punto de salir del arco. De cintura para abajo es la imagen del cansancio, pura resignación.

La esperanza, apunta Valéry, es una desconfianza, no una confianza (Mais l'espoir n'est que la méfiance de l'être à l'égard des prévisions précises...). Es una diferencia importante.

La esperanza es uno mismo desconfiando de uno mismo. Es un combate, no es un refugio. Es el sí frente al no y el no frente al sí. 
La esperanza es trabajosa, y se cansa. Por eso se sienta. 

24 diciembre 2017

Estremecidos de esperanza. Feliz Navidad.



Queridos los que aún pasáis por aquí, este año os deseo muy feliz Navidad con la Escolanía del Escorial, una de mis debilidades navideñas (la otra son los nevaditos), cantando "Minuit, chrétiens", un maravilloso villancico muy en la órbita de Ch.Péguy y muy representativo de cierto catolicismo francés
Se trata de un poema de Placide Cappeau, musicalizado en 1847 por Adolphe Adam quien lo llamaba "la Marsellesa religiosa", que los niños de el Escorial cantan como los ángeles y, muy comedidos, saltando del final de la segunda estrofa al tercer estribillo, desmarsellesan un poco.
Feliz Navidad para todos.

MINUIT, CHRÉTIENS, c'est l'heure solennelle, 
Où l'Homme Dieu descendit jusqu'à nous,
Pour effacer la tache originelle
Et de Son Père arrêter le courroux
Le monde entier tressaille d'espérance                                           https://youtu.be/j1j-9UXc5Qc
En cette nuit qui lui donne un Sauveur.
Peuple à genoux, attends ta délivrance.
Noël, Noël, voici le Rédempteur,
Noël, Noël, voici le Rédempteur! (bis)

De notre foi que la lumière ardente
Nous guide tous au berceau de l'Enfant,
Comme autrefois une étoile brillante
Y conduisit les chefs de l'Orient.
Le Roi des rois naît dans une humble crèche:
Puissants du jour, fiers de votre grandeur,
A votre orgueil, c'est de là que Dieu prêche.
Courbez vos fronts devant le Rédempteur.
Courbez vos fronts devant le Rédempteur. (bis)

Le Rédempteur a brisé toute entrave:
La terre est libre, et le ciel est ouvert.
Il voit un frère où n'était qu'un esclave,
L'amour unit ceux qu'enchaînait le fer.
Qui lui dira notre reconnaissance,
C'est pour nous tous qu'il naît, qu'il souffre et meurt.
Peuple debout! Chante ta délivrance,
Noël, Noël, chantons le Rédempteur,
Noël, Noël, chantons le Rédempteur! (bis)

[Medianoche, cristianos, es la hora solemne,/ en la que Dios-Hombre descendió hasta nosotros,/ para borrar la mancha original/ y detener la ira de su Padre. / El mundo entero se estremece de esperanza/ esta noche que le brinda un Salvador./ Pueblo arrodillado, espera tu liberación./ Navidad, Navidad, el Redentor está aquí! / Navidad, Navidad, el Redentor está aqui!//
Que la ardiente luz de nuestra fe/ nos guíe a todos a la cuna del infante,/como en la antigüedad una estrella brillante/ guió hasta allí a los reyes de Oriente./El Rey de Reyes nació en un humilde pesebre: / Oh poderosos de hoy, orgullosos de vuestra grandeza:/ Contra vuestro orgullo, es contra lo que Dios predica/ Inclinad la cabeza ante el Redentor!/ Inclinad la cabeza ante el Redentor!//
El Redentor ha roto toda atadura:/ La tierra es libre, y el cielo está abierto./ Él ve un hermano en quien sólo era un esclavo./ El amor une a los que el hierro encadenaba. /Quién le dirá nuestro agradecimiento,/ Es por todos nosotros por quienes nace, sufre y muere./ Pueblo en pie, canta tu liberación/ Navidad, Navidad, cantemos al Redentor/ Navidad, Navidad, cantemos al Redentor!]

23 septiembre 2017

Como la vida misma. Schubert-Ständchen D957


https://www.youtube.com/watch?v=HAZM_ENlrbQ  
F. SCHUBERT - Ständchen  (canta Fritz Wunderlich)


SERENATA                                                                          STÄNDCHEN

En voz baja imploran las canciones                                              Leise flehen meine Lieder 
que en la noche te dirijo;                                                                Durch die Nacht zu dir; 
en la tranquila arboleda, aquí abajo,                                            in den stillen Hain hernieder, 
cariño, reúnete conmigo.                                                                Liebchen, komm zu mir! 

Rumorosas, las altas  copas                                                            Flüsternd schlanke Wipfel rauschen 
susurran a la luz de la luna,                                                            in des Mondes licht, 
el oído acechante del traidor                                                          des Verräters feindlich Lauschen 
no temas, vida mía.                                                                          Fürchte, Holde, nicht. 

¿Oyes a los ruiseñores cantar?                                                      Hörst die Nachtigallen schlagen? 
¡Ay! No dejan de suplicarte,                                                           Ach! sie flehen dich, 
con  los dulces quejidos de sus tonos                                           mit der Töne süssen Klagen
suplican por mí.                                                                                
flehen sie für mich.

Comprenden el anhelo en el pecho,                                             Sie verstehn des Busens Sehnen, 
conocen el dolor del amor,                                                             kennen Liebesschmerz, 
estremecen con sus argentinos tonos                                          Rühren mit den Silbertönen                           
a los tiernos corazones.                                                                   jedes weiche Herz. 

Consiente también que tu pecho conmuevan                             Lass auch dir die Brust bewegen.
¡Cariño, escúchame!                                                                         Liebchen, höre mich!                            
Temblando aguardo tu respuesta                                                  Bebend harr ich dir entgegen. 
¡Ven, hazme feliz!                                                                              Komm, beglücke mich!                                                                       
Eso venimos siendo, romántica, patética, confusa y tercamente esperanzada carne de cañón. De cañones variados, más pronto o más tarde, sin excepciones. 
Lo explicó muy bien F. de Aldana, experto en amores, versos, sueños y  batallas, antes de caer en la que finalmente cayó: "...Yo soy un hombre desvalido y solo,/expuesto al duro hado cual marchita/ hoja al rigor del descortés Eolo."
Gracias a "Donjosé Bakunin", autor del vídeo, por la deslumbrante mezcla.
Para terminar, aquí os enlazo otra versión de la Ständchen, algo menos marcial y  más leise flehende (más suavemente suplicante,  digámoslo así).
La traducción, por si hay alguna sugerencia o queja, es mía.

13/06/19. Por favor, tenéis que ver esta grabación que he descubierto hace unos días.  Canta que te mueres, pero parece Groucho Marx. De hecho pensé que era una parodia. Simpatiquísimo, me tiene enganchada: Richard Tauber (tenor), al piano, cantando y poniendo caras. 
La mejor versión sin duda, irresistible, como para bajar corriendo a la arboleda, claro que sí.

https://youtu.be/_kVrbz_oJ3g

19 septiembre 2017

Besoin de nous tromper. Christian Bobin


Me pasa con algunos autores. Voy leyendo y me encuentro con afirmaciones con las que en principio no estoy de acuerdo, que me parecen discutibles o sencillamente no acabo de entender. Entonces las anoto y las dejo aparcadas,  sé que sólo necesitan tiempo. 

No hay que desmenuzarlas ni hincarlas el diente, sólo hay que apuntarlas en el cuaderno de los "para más tarde" y dejarlas dormir.

De vez en cuando cojo el cuaderno y releo lo apuntado. Algunas cosas sigo sin entenderlas, necesitan más reposo, o quizá no las entienda nunca, pero otras de repente se han vuelto claras, por ejemplo esta, anotada en el 2010: 

"Nous avons besoin de nous tromper avant d’accéder à la vérité". 
[Christian Bobin,  Autoportrait au radiateur. Gallimard, 1997]

No es sólo que equivocarse sea humano, que vaya si lo es, sino que, además, lo necesitamos. Y si no estás de acuerdo en lo que digo, simplemente espera.

14 septiembre 2017

Orgullosos de la celda grande. Simone Weil


"Un idiota de pueblo, en el sentido literal de la palabra, que ame realmente la verdad, aun cuando tan solo emitiera balbuceos, está infinitamente  más próximo a Platón de lo que Aristóteles lo haya estado nunca. Es un genio, mientras que a Aristóteles le conviene sólo la palabra talento. (...) Pero de todo eso no sabe nada, nadie se lo ha dicho, todo el mundo le dice lo contrario. Hay que decírselo. Hay que alentar a los idiotas, a la gente sin talento, a la gente de talento mediocre o apenas superior a la media y que son genios. No hay que temer que se vuelvan orgullosos. El amor a la verdad siempre está acompañado de humildad. El genio real no es mas que la virtud sobrenatural de la humildad en el dominio del pensamiento.

En lugar de alentar el florecimiento de talentos, como se proponía en 1789, hay que tener cariño y ser cálidos hacia el crecimiento del genio, con ternura y con respeto, ya que únicamente los héroes realmente puros, los santos y los genios pueden socorrer a los desgraciados. Entre ambos, la gente de talento, de inteligencia, de energía, de carácter, de fuerte personalidad hacen pantalla e impiden la ayuda. No hay que hacer ningún mal a la pantalla, pero suavemente hay que echarla a un lado, intentando que se dé cuenta lo menos posible. Y hay que romper la pantalla mucho más peligrosa de lo colectivo, suprimiendo toda la parte de nuestras instituciones en la que habita una forma cualquiera del espíritu de partido. Ni las personalidades ni los partidos conceden jamás audiencia a la verdad ni a la desgracia, Hay alianza natural entre la verdad y la desgracia porque una y otra son suplicantes mudos, eternamente condenados a permanecer sin voz ante nosotros.

Cualquier espíritu encerrado en el lenguaje es sólo capaz de opiniones. La facultad natural llamada inteligencia tiene que ver con las opiniones y con el lenguaje. (...) Incluso en el mejor de los casos, un espíritu encerrado en el lenguaje está en prisión. Su límite es la cantidad de relaciones que las palabras pueden hacer presentes a su espíritu al mismo tiempo. (...) De esta manera el espíritu se mueve en un espacio cerrado de verdad parcial, que por otra parte puede ser más o menos grande, sin siquiera poder jamás lanzar una mirada sobre lo que está fuera.

Si un espíritu cautivo ignora su propio cautiverio vive en el error. Si lo ha reconocido, aunque sea por una décima de segundo, y se ha apresurado a olvidarlo, vive en la mentira. Hombres de inteligencia extremadamente brillante pueden nacer, vivir y morir en el error y la mentira. En estos la inteligencia no es un bien, ni siquiera una ventaja. La diferencia entre hombres más o menos inteligentes es como la diferencia entre criminales condenados a la cárcel de por vida, cuyas celdas fueran más o menos grandes. Un hombre inteligente y orgulloso de su inteligencia se parece a un condenado que se sintiera orgulloso de una celda grande.

No se entra en la verdad sin haber pasado antes por el propio anonadamiento, sin haber vivido mucho durante mucho tiempo en un estado de total y extrema humillación."

Simone Weil, Escritos de Londres y Últimas Cartas. Editorial Trotta, 2000


23 marzo 2017

El eco más profundo (El padre del hijo pródigo. Charles Péguy)


"Entonces dijo: Un hombre tenía dos hijos"/ Y el que lo escucha por la centésima vez,/ Es como si fuese la primera vez/ Que lo escuchara (*) 

Creo que fue en el libro de H.J.Nouwen El regreso del hijo pródigo. Reflexiones ante un cuadro de Rembrandt (al que también pertenece el famoso comentario sobre las manos, una de padre y otra de madre, que abrazan al desmoronado personaje en el que -según dicen- se pintó a sí mismo Rembrandt), donde leí que a lo largo de la vida solemos identificarnos, primero con el hijo que malgasta la herencia y termina cuidando cerdos, y más tarde con su hermano. Pero, sostiene Nouwen, lo que finalmente nos propone la parábola es la identificación con el padre, el padre como modelo al que debemos tender.

Está bien visto, cambiar de enfoque siempre enriquece, pero la tesis de Nouwen, ese supuesto camino de perfección, no termina de convencerme. El buen samaritano sí es un claro modelo a imitar: "míralo -se nos propone-  haz lo mismo que él hizo y no pases de largo". El padre del hijo pródigo, sin embargo, es otra cosa. La fuerza  arrasadora de ese padre no creo que resida en su cualidad ejemplarizante. El descubrimiento de ese padre, que  ha cambiado vidas de un plumazo, tiene la fuerza de una revelación. No opera por la vía ejemplarizante, sino por la fulminante. Por eso, mientras la parábola del samaritano instruye, la del pródigo convierte: ... Pero sobre ésta centenares y millares de hombres han llorado (...) Sólo ella quizá ha quedado plantada en el corazón del impío/ Como un clavo de ternura...(*).  

Quizá  sólo esté justificando mi falta de avances identificativos, porque reconozco  que si Nouwen tiene razón, yo no progreso nada. Hace unos días volví a escuchar la parábola ... Y el que lo escucha por la centésima vez,/ Es como si fuese la primera vez...  Volví a imaginar las cábalas del hijo en el camino de vuelta, la miseria y la nostalgia que lo empujan a  ponerse en marcha,  la mezcla de alegría y vergüenza a medida que se acerca...  Y sí, las supuestas cábalas varían, el discurso que enhebra mientras anda, también, pero sigo en el lugar del pródigo, constantemente volviendo, sin pasar del primer grado.

El hermano, por lo demás, sigue sin parecerme un hermano. Lo cierto es que, empezando por Caín, no hay muchos buenos hermanos en las Escrituras.  A Esaú, muerto de hambre, su hermano Jacob no es capaz de ofrecerle ni un cacillo de lentejas gratis. Duele pensar en el hambre que el infeliz tendría para aceptar el trato, en su aborrecimiento por las lentejas cuando, calmada la necesidad, comprendiera lo que había hecho. Con el hijo de Jacob, José, sus otros diez hermanos llegaron aún más lejos: lo tiraron a un pozo, después lo vendieron. Y volviendo al hermano de la parábola... no creo que parecerse a él sea un gran adelanto, no me parece tan admirable que nunca se haya corrido una juerga con los amigos. Es más, te echas a temblar si piensas que el padre podría haber estado ausente, que incluso podría haber muerto. ¿Qué habría sido del pródigo, cómo lo habría recibido el hermano?  No es difícil hacerse una idea: suponiendo que lo hubiera admitido en casa, no habría pasado de los establos. Es lo que ocurre cuando la casa del padre pasa a ser la del hermano (y no es por señalar).  Es lo natural. Como natural seguiría siendo que, pasados unos días, para alivio de ese hermano, el recién llegado dijera adiós, hasta la vista y cogiera la puerta.

Sin embargo el padre... Aparece ese padre ("Y cuando aún estaba lejos lo vio su padre") y todo lo demás: los cerdos, las envidias, las herencias; los pozos, las traiciones, las lentejas... todo el resto pasa a ser historia  ("Y corrió y se echó sobre su cuello y le besó"). Su padre lo vio de lejos y echó a correr a su encuentro, nada más. Pocas cosas en la vida tan breves y tan fulminantes. Así es esta palabra, una palabra que acompaña,/ que sigue como un perro, / se la golpea pero sigue./Como un perro maltratado, que vuelve siempre,/ permanece fiel...(*) 

¿Quién podría identificarse con él?  Ni un reproche, ni una condición, ni siquiera un "te perdono". Pura alegría sin el menor recelo: no sufras, no me cuentes, no te angusties. Ya estás en casa.

No hay ninguna posibilidad de identificación, ese es el secreto de su fuerza arrasadora. Un hombre tenía dos hijos. De todas las palabras de Dios/ Esta ha despertado el eco más profundo (...) Un punto de eco único ...(*) 

________________________________

(*) Charles Péguy, El Pórtico del Misterio de la Segunda Virtud.

25 enero 2017

...pas encore la nuit. Christian Bobin


"Il y a un temps où ce n'est plus le jour, et ce n'est pas encore la nuit. [...] Ce n'est qu'à cette heure-là que l'on peut commencer à regarder les choses, ou sa vie: c'est qu'il nous faut un peu d'obscur pour bien voir, étant nous-mêmes composés de clair et d'ombre."
Christian Bobin. Lettres d'or, Fata Morgana 1987


"Comment parler aux fous, aux morts, aux enfants, aux chimères, comment parler à ceux-là seuls qui ont quelque chose à nous dire."
Christian Bobin. L'homme du désastre, Fata Morgana, 2013

25 diciembre 2016

Feliz Navidad



"María Wiegenlied” - Canción de cuna de María,  Max Reger  (1873-1916),  texto de Martin Boelitz.

Maria sitz im Rosenhag
und wiegt ihr Jesuskind, 
durch die Blätter leise 
weht der warme Sommerwind. 

Zu ihren Füßen singt 
ein buntes Vögelein: 
schlaf, Kindlein, süße, 
schlaf nun ein! 

Hold ist dein Lächeln, 
holder deines Schlummers Lust, 
leg dein müdes Köpfchen 
fest and deiner Mutter Brust! 

Schlaf, Kindlein, süße, 
schlaf nun ein!

[María sentada junto al rosal/ mece a su Niño Jesús,/ entre las hojas, suave,/ sopla el cálido viento del verano.// A sus pies canta/ un pájaro de colores:/ ¡duerme, Niñito, dulzura,/ duérmete ya!// Encantadora es tu sonrisa,/ y más encantadoras tus ganas de dormir;/ apoya tu cansada cabecita/ firme en el pecho de tu Madre!// ¡Duerme, Niñito, dulzura,/  duérmete ya!]


24 noviembre 2016

Hongos podridos (la eterna paradoja). H von H


     « Mi caso es, en resumen, el siguiente: he perdido por completo la capacidad de pensar o hablar con coherencia sobre ninguna cosa.

     Poco a poco se me fue haciendo imposible, en las conversaciones sobre un tema elevado o general, utilizar ese tipo de palabras del que todos se sirven habitualmente sin pensárselo dos veces. Sentía un malestar inexplicable sólo con pronunciar "espíritu", "alma" o "'cuerpo". Me parecía imposible emitir internamente un juicio  acerca de los asuntos de la corte, los sucesos del parlamento o lo que quiera que fuese, y ello no por consideraciones de ningún tipo, pues ya conoce mi franqueza rayana en la impertinencia, sino porque las palabras abstractas de las que se sirve la lengua de modo natural para manifestar cualquier tipo de juicio se me deshacían en la boca como hongos podridos. [...]

     Esta infección se fue expandiendo paso a paso como una herrumbre que devora cuanto le rodea. Incluso en la charla familiar y trivial, todos los juicios que uno suele enunciar a la ligera, con la seguridad de los sonámbulos,  se me fueron volviendo tan discutibles que tuve que dejar de participar en charlas de esa índole. Con un enojo inexplicable, que sólo con esfuerzo conseguía disimular, tenía que oír frases como: el asunto acabó bien o mal para tal o cual; el capataz N. es un malvado, el predicador T. una buena persona; el arrendatario M. es digno de compasión, sus hijos son unos derrochadores; este otro merece ser envidiado porque sus hijas saben llevar la casa; esta familia prospera, la otra se hunde en la miseria…  Todo me parecía tan indemostrable, tan mendaz, tan inconsistente... Mi espíritu me obligaba a observar con inquietante proximidad todas las cosas de las que este tipo de charlas se nutría: me ocurría ahora, con los hombres y sus actos,  lo mismo que en cierta ocasión en la que, a través de una lente de aumento, vi un trozo de la piel de mi meñique como si fuera un campo en barbecho lleno de surcos y cavidades. Ya no lograba aprehenderlas con la mirada simplificadora de la costumbre. Todo se me deshacía en partes, las partes de nuevo en partes, y no quedaba nada que fuera capaz de sujetar con un concepto. Las palabras flotaban sueltas a mi alrededor. [...]

   No puedo esperar que me entienda sin un ejemplo y he de pedirle indulgencia por su ridiculez: una regadera, un rastrillo abandonado en el campo, un perro tumbado al sol, un mísero cementerio, un lisiado, una granja pequeña, todo esto puede llegar a ser la ocasión de una epifanía. Cada uno de esos objetos, y otros mil parecidos sobre los que de ordinario se desliza el ojo con natural indiferencia, puede  adquirir, en un momento repentino que no está en mi mano controlar de ningún modo, un carácter sublime y conmovedor que mis palabras, demasiado pobres, no sabrían expresar. [...]

 ¡¡Pero qué hago recayendo en esas mismas palabras de las que acabo de renegar!! »


["...Mein Fall ist, in Kürze, dieser: Es ist mir völlig die Fähigkeit abhanden gekommen, über irgend etwas zusammenhängend zu denken oder zu sprechen.
Zuerst wurde es mir allmählich unmöglich, ein höheres oder allgemeineres Thema zu besprechen und dabei jene Worte in den Mund zu nehmen, deren sich doch alle Menschen ohne Bedenken geläufig zu bedienen pflegen. Ich empfand ein unerklärliches Unbehagen, die Worte »Geist«, »Seele« oder »Körper« nur auszusprechen. Ich fand es innerlich unmöglich, über die Angelegenheiten des Hofes, die Vorkommnisse im Parlament oder was Sie sonst wollen, ein Urtheil herauszubringen. Und dies nicht etwa aus Rücksichten irgendwelcher Art, denn Sie kennen meinen bis zur Leichtfertigkeit gehenden Freimut: sondern die abstrakten Worte, deren sich doch die Zunge naturgemäß bedienen muß, um irgendwelches Urtheil an den Tag zu geben, zerfielen mir im Munde wie modrige Pilze.[...]
Allmählich aber breitete sich diese Anfechtung aus wie ein um sich fressender Rost. Es wurden mir auch im familiären und hausbackenen Gespräch alle die Urtheile, die leichthin und mit schlafwandelnder Sicherheit abgegeben zu werden pflegen, so bedenklich, daß ich aufhören mußte, an solchen Gesprächen irgend teilzunehmen.
Mit einem unerklärlichen Zorn, den ich nur mit Mühe notdürftig verbarg, erfüllte es mich, dergleichen zu hören wie: diese Sache ist für den oder jenen gut oder schlecht ausgegangen; Sheriff N. ist ein böser, Prediger T. ein guter Mensch; Pächter M. ist zu bedauern, seine Söhne sind Verschwender; ein anderer ist zu beneiden, weil seine Töchter haushälterisch sind; eine Familie kommt in die Höhe, eine andere ist am Hinabsinken. Dies alles erschien mir so unbeweisbar, so lügenhaft, so löcherig wie nur möglich. Mein Geist zwang mich, alle Dinge, die in einem solchen Gespräch vorkamen, in einer unheimlichen Nähe zu sehen: so wie ich einmal in einem Vergößerungsglas ein Stück von der Haut meines kleinen Fingers gesehen hatte, das einem Blachfeld mit Furchen und Höhlen glich, so ging es mir nun mit den Menschen und Handlungen.  Es gelang mir nicht mehr, sie mit dem vereinfachenden Blick der Gewohnheit zu erfassen. Es zerfiel mir alles in Teile, die Teile wieder in Teile und nichts mehr ließ sich mit einem Begriff umspannen. Die einzelnen Worte schwammen um mich.[...]
Ich kann nicht erwarten, daß Sie mich ohne Beispiel verstehen, und ich muß Sie um Nachsicht für die Kläglichkeit meiner Beispiele bitten. Eine Gießkanne, eine auf dem Feld verlassene Egge, ein Hund in der Sonne, ein ärmlicher Kirchhof, ein Krüppel, ein kleines Bauernhaus, alles dies kann das Gefäß meiner Offenbarung werden. Jeder dieser Gegenstände und die tausend anderen ähnlichen, über die sonst ein Auge mit selbstverständlicher Gleichgültigkeit hinweggleitet, kann für mich plötzlich in irgendeinem Moment, den herbeizuführen auf keine Weise in meiner Gewalt steht, ein erhabenes und rührendes Gepräge annehmen, das auszudrücken mir alle Worte zu arm scheinen. [...] Aber was versuche ich wiederum Worte, die ich verschworen habe!"]


Hugo von Hofmannstahl.  Brief des Lord Chandos an Francis Bacon/ Carta de Lord Chandos a Francis Bacon, 1902

01 noviembre 2016

El canto del cuco. Christian Bobin



"Il y a quelque chose de talmudique dans l'appel du coucou, une question plus précieuse que toutes les réponses qu'on pourrait lui apporter.
Dans le chant indéfiniment relancé du coucou, un atome de désespoir, un minuscule "je sens qu'on ne me répondra pas, je n'y crois plus, c'est fichu", qui fait de cet oiseau le chanteur le plus humain de la forêt."

[Hay algo de talmúdico en el reclamo del cuco, una pregunta más valiosa que cualquier respuesta que se le pudiera ofrecer.
En el canto indefinidamente relanzado del cuco, un átomo de desesperanza, un minúsculo "tengo la impresión de que no se me responderá, ya no creo en ello, es inútil", que hace de este pájaro el cantor más humano del bosque.]

Christian Bobin . Un assassin blanc comme neige. Gallimard, 2011.

22 julio 2016

Releyendo a Bloy


"L'homme a dans son pauvre coeur des endroits qui n'existent pas encore, mais où la douleur entre afin qu'ils soient" (El hombre tiene en su mísero corazón lugares que todavía no existen, en los que el dolor entra para que existan).

Eso dice Léon Bloy (1846-1917), a su manera categórica y sin vuelta de hoja, en una de las cartas publicadas bajo el título de Cartas de juventud (Lettres de jeunesse 1870-1893); en concreto en la carta que dirige en abril de 1873 a su amigo Georges Landry, destinado en el frente. Parece que Landry lo mandó a paseo. Puede que la carta, con sus grandes alabanzas al dolor -de auxiliar de la Creación lo califica-, le sonara demasiado estupenda, o demasiado frívola cuando lo que está a punto de entrarte en el muy existente corazón es una bala. O puede que, simplemente, no le emocionara ser el destinatario de una carta dirigida a la posteridad. Bloy siempre escribía para la posteridad (y es un tema curioso este de los escritores y sus destinatarios, porque están los que, como Bloy, aun en misiva privada al cher ami, al tercer renglón elevan la voz para dirigirse al auditorio,  y están los que simulan dirigirse al público en general, pero sólo para encubrir a un destinatario muy particular, como sucede con Kierkegaard, de quien todos los escritos podrían comenzar con un "querida Regina", salvo dos, o como mucho tres, que habrían de hacerlo con "aborrecido fulano de tal"). 

Bloy, que, como decía, enviaba a Landry un magnífico tratado sobre el dolor, nunca entendió la falta de entusiasmo del amigo, tan poquísima gratitud.

Bloy tenía por entonces 27 años, y desde luego la frase, una de las habituales entre las citas de Bloy, es de las que se recuerdan, tan sugerente y tan gráfica, con su profético y temible "ne pas encore" (no todavía...), con esos lugares del corazón, pozos, galerías, recovecos que no existían y al paso del dolor existen. Brillante y de lo más categórica, y sin embargo escandalosa:

"Lugares del corazón que todavía no existen", dice, y eso es cierto, nada que objetar. Salvo que hay lugares de todo tipo. Los hay que no necesitan existir para nada y los hay que mejor que no existan nunca. "En los que entra el dolor", añade. Eso también es cierto, sí, aunque el modo de decirlo parezca absurdo porque ¿cómo  entrar en lo que no existe? Da lo mismo, las patadas a la lógica del discurso son parte del encanto de Bloy. 

Ahora bien, ese "para que existan", la mera posibilidad de imaginar una finalidad, un propósito, un "para" en el dolor (idea que ya sé que tiene su cartera de clientes), me parece aberrante, insultante, escandalosa. Ese "para" debería ser inaceptable para cualquiera que se considere católico, tan inaceptable como la idea de que el fin puede justificar los medios, tan inaceptable como concebir a Dios castigando al hombre con desdichas o, aplicando el criterio inverso, repartiendo dolores en beneficio de sus criaturas. Inaceptable incluso para Bloy, que por muy estupendo que le gustara ponerse no era ningún mentecato. 

Hablamos demasiado, decimos demasiadas tonterías, hablamos más que nada por no callar.  


(Léon Bloy, Lettres de jeunesse 1870-1893. Lettre IX à Georges Landry, 25 avril 1873) 

22 abril 2016

Paganini - O mamma cara


Un  joven pianista oyó interpretar la pieza al violín en Varsovia y, al terminar el concierto, conmovido por su encanto y por la portentosa ejecución, compuso unas Variaciones para piano. El portentoso violinista, a su vez,  quizá la escuchó entonar en casa cuando chico, o puede que una tarde cualquiera, al entrar en la taberna ya un poco más crecido, un borracho se arrancara a cantarla en un brote de melancolía. Los borrachos son de cantar fácil y al joven violinista le gustaban las tabernas. El caso es que, inspirado por aquella canción, compuso las Variaciones para violín que años más tarde interpretaría en un concierto en Varsovia. 

Hoy os traigo la pieza en cuestión bajo sus dos vestiduras (la del borracho, digamos la originaria, no la encuentro). En primer lugar os dejo la compuesta por Chopin al salir de aquel concierto en Varsovia, titulada muy sencillamente "Souvenir de Paganini". En segundo lugar la compuesta por Paganini, titulada, con algo más de misterio, "El carnaval de Venecia". Variaciones sobre variaciones y,  en el origen de todo, una cancioncilla napolitana de autor desconocido: "O mamma, mamma cara". 

Y una se pregunta qué tendrá que ver la mamma cara con un carnaval en Venecia, y a qué podría deberse la elección del título. ¿Querría sugerir algo el aclamadísimo Paganini, el pobre bicho raro,  perseguido hasta la tumba por los chismes?  Y a una le da por pensar, más que nada por dejar de preguntarse, si acaso fue la cara mamma de Paganini la que, mirando al  pequeñín, sus largos brazos de simio, sus deditos de tarántula, tuvo la feliz idea de convertirlo en violinista: "mira Niccolò, tú viniste al mundo con unos cuantos dones y unos cuantos defectos, todos ellos absolutamente extraordinarios, así que o  acabas reventando los estrados a aplausos o los revientas a risas. Haz de tus males virtud, toca el violín como nadie lo hará nunca y cállalos a todos". Támbien es posible, una cosa no quita la otra, que mientras la singular criatura corría de teatro en teatro, con la bolsa cada vez más llena y el corazón más vacío, la madre, allá en Génova, temblara pensando en la inquietante vida del chico. Incluso podría suceder, es bastante probable, aunque no haya modo de probarlo, que el paradójico título, pues de eso seguimos hablando, fuera sólo una dedicatoria en clave, un pudoroso envío, algo de este tenor: "En medio de este carnaval, madre querida, entre máscaras, falsía y postureo,  tu triste hijo se acuerda de ti ". 

Todo es sólo un suponer, eso está claro. Pero tan claro como que te pones a rascar, se trate de lo que se trate,  y al final siempre te encuentras con algo así de simple: una madre, una pena, una nostalgia,  algo que se siente y no se cuenta, algo muy sencillo y elemental :


Frederic Chopin. Souvenir de Paganini (1829)
-Variations on "Il Carnevale di Venezia" -



Niccolò Paganini. Il Carnevale di Venezia- Op.10 in A major (1816), 
-Variations on the neapolitan song 'O mamma, mamma cara'-



David Garrett. Carnival of Venice, from "The Devil's Violinist", 2013.
[based on the life story of the 19th-century italian violinist and composer N.Paganini]

01 enero 2016

Nuestros proyectos. Christian Bobin


La main de l'ange a des ongles noirs à force de nous déterrer des gravats de nos projets.

[La mano del ángel tiene las uñas negras a fuerza de desenterrarnos de los escombros de nuestros proyectos]

Os deseo un feliz 2016. Salud, trabajo y amor.


Christian Bobin, Un assassin blanc comme neige. Éditions Gallimard, 2011

20 diciembre 2015

Caminos en la estepa


Queridos -y  bastante abandonados- amigos, hoy es cuarto domingo de adviento. Y me pilla de mudanza en el trabajo y con la casa sin barrer. Menos mal que tenemos a Bach que nos ayuda a ubicarnos..
.
Aquí os dejo, para ayudar a allanar los caminos,  la Cantata BWV nº 132, Bereitet die Wege, bereitet die Bahn, compuesta para el cuarto domingo de adviento y dirigida, cómo no, por mi muy dilecto Richter. A los que no tengáis tiempo o ganas de escucharla entera, os sugiero que, tras el maravilloso comienzo (qué preciosidad las vibrantes rr de Edith Mathis: berrreitet die Wege, berrreitet die Bahn...), saltéis, desplegando el "mostrar más" de youtube y pinchando en el nº3, al tremendo aldabonazo del aria para Bajo "Wer bist du?", o, pinchando en el nº5, a la más amable y casi suplicante aria para Alto "Christi Glieder, ach bedenket", con sus repetidos ach bedenket, ach bedenket... (que vienen a significar: por lo que más queráis, tened en cuenta,  os lo ruego, tened en cuenta...):
https://www.youtube.com/watch?v=3C8jie1qH6Y

[Nota Enero 2018: El video al que me refería lo han quitado, el que os he colgado ahora contiene sólo el aria, Para escuchar la cantata completa, podéis hacerlo aquí:   https://youtu.be/iKre0YOaOTE 
En el minuto 18:30 comienza el aria "Bereitet die Wege", y en el 37:05 la maravillosa de los "ach bedenket..."]

La traducción del texto completo de la Cantata, la traducción al español quiero decir, porque de su traducción al lenguaje universal, al lenguaje cordial. es de lo que se encarga  la  música de Bach,  la tenéis a vuestra disposición aquí:  http://www.bach-cantatas.com/Texts/BWV132-Spa7.htm


31 agosto 2015

Depende... Anti-Goethe1. Rafael Sánchez Ferlosio



Según J.W. Goethe, la teoría es gris y el árbol dorado de la vida, verde. Eso al menos, caro amigo, dice Mefisto en el Fausto: 
Grau, teurer Freund, ist alle Theorie und grün des Lebens goldner Baum.

Según mi admiradísimo R. Sánchez Ferlosio (aunque un poco, o eso me parece a mí, en plan "de qué se trata que me opongo"), la vida es gris y la teoría verde:
(Anti-Goethe) A nadie podría yo sentir más ajeno y más contrario que al que dijo "Gris, mi querido amigo, es toda teoría,/ verde, en verdad, el árbol dorado de la vida". Siempre me ha parecido a mí, por el contrario, ser la vida lo gris, y aun lo lóbrego, lo siniestro, polvorienta y reseca momia de sí misma. Verde, tan sólo he visto, justamente, el árbol ideal de la teoría; dorada, sólo la imaginaria flor de la utopía, que brilla entre sus ramas, como una bombilla temblorosa e impávida, desafiando la ominosa noche, en la ciudad bajo los bombarderos. 

Y yo, como que no sé qué te diga... (que como habréis advertido es un endecasílabo de padre y muy señor mío).

Continuación aquí: 

23 agosto 2015

Tiempo de silencio (2)

(Continuación)
Y seguimos con Martín-Santos:

¿Lengua viperina? Sí, pero no sólo. Hay una sátira frívola y despectiva, que no es más que bajeza y veneno, una ironía que atufa a resentimiento y suele nacer de la vanidad herida. Hay otra sátira, de buena ley podría decirse (la de Quevedo por ejemplo, la de Kierkegaard, la de Bloy -buenas lenguas viperinas también todas ellas- o la de Cervantes, tan profunda, melancólica y fina que hasta puede prescindir de la lengua venenosa), que nace de un sitio diferente. No de la vanidad, no del desprecio, al contrario, la de buena ley suele estar entreverada de piedad. Es una sátira, como la del tristemente malogrado Martín-Santos, que  brota de la lucidez y la desolación. Una burla que no deja títere con cabeza pero empezando por la cabeza propia (la verdadera lucidez siempre empieza por uno mismo). Un repaso, finalmente,  a toda clase de lacras, las de los de arriba, los de abajo y los de en medio, del que muy pocos se libran (que yo cuente sólo tres en todo el libro: la mujer del repugnante Muecas y un matrimonio de viejecitos, el que ocupa el peor cuarto de la pensión en la que el protagonista se aloja, a los que, por la ternura con la que describe sus gestos, apostaría que conoció en realidad el autor).
Una risa, resumiendo, bien bien triste, sobre todo para el que se ríe :

« Con regocijo, con júbilo, con prisa, con excitación verbigerativa, con una impresión difusa de ser muy inteligentes, se precipitaban los invitados en los dominios del agilísimo criado y se posaban luego en posturas diversas, ya sobre los asientos de las butacas gigantescas, ya sobre los brazos y respaldos de las mismas que eran capaces de dar confortable acomodo a los pájaros culturales que, encaramados en tales perchas y con un vaso de alpiste en la mano, lanzaban sus gorgoritos en todas direcciones, distinguiéndose entre sí las voces más que por su contenido específico, por el matiz sonoro de los trinos. El "¡Qué fácil se le entiende!" era muy pronunciado por aves jóvenes de rosado pico apenas alborotadoras y hasta humildes, incrédulas de su fácil vuelo hasta las ramas más bajas del árbol de la ciencia; el "¡Le he seguido perfectamente!" indicaba un grado más en el escalón de la autosuficiencia y en quien lo profería, al mismo tiempo que agradecimiento, aprobación hacia la manera de explicar sus verdades el filósofo; el "Esta mejor que nunca" era un graznido ronco de conocedor que cata las frutas del árbol y sabe si son aguacates, mangos, piñas u otra especie de tropical infrutescencia, al par que dictamina si el grado de maduración es el óptimo y si en el desembuche y pelado de la materia ofrecida se han seguido las reglas del buen gusto; el que afirmaba "Lo de la manzana ha sido genial, nadie ha explicado con tanta precisión y tanta claridad que la weltanschauung de cada uno depende de su propio puesto en el cosmos", era ya un gran pájaro sagrado de vuelo nocturno, búho sapientísimo definitivamente instalado en lo más umbrío de la copa.
Fuera de todas estas clasificaciones, pajarita preciosa pero también hábil pajarera, la señora de la casa volaba de rama en rama entonando canciones más complejas que al mismo tiempo que servían -como las de las otras aves- para su propia glorificación y adorno, tenían también fines más útiles de apareamiento y tercería de grupos (...). Cuidando de que ningún pájaro-bobo mediante un aislamiento excesivo, ni ningún irresponsable avestruz mediante impremeditada coz, pudiera alterar la armonía del conjunto, distribuía sus bandadas por sus amplias estufas de aclimatación, donde encontraban acomodo tanto las aves por su nacimiento adscritas a elevados climas sociales, como las que manifestaban con revoloteos impúdicos, picoteos un tanto demasiado ansiosos en los comedores o trinos excesivamente inteligentes su oriundez de climas más bajos junto a charcas fangosas e inferiores arroyos poco claros. Estos pájaros lindos sólo podían llegar a tales alturas, para ellos no predestinadas, merced a gracias especiales de plumaje o gorgorito que compensaran con su valor estético e "interesante" la mediocridad básica de su especie. Así como infrecuentes mutaciones  en el seno de una familia de perdices de matiz terroso, hacen brotar sin causa aparente otra de plumaje nacarino [¿no es una maravilla? ¿no suena a Virgilio o a Fray Luis?], o entre vulgares pardales un tataranieto inesperado presenta un precioso pecho de color de fuego, los pájaros-toreros, los pájaros-pintores y hasta, en más rara ocasión, los pájaros-poetas o escritores (si acompañaba al don poético una noble cabeza de perfil numismático) podían, aunque hijos del pueblo, codearse allí con las aves del paraíso y con las nobilísimas flamencas rosadas, las que siempre seguían -a pesar de todo- distinguiéndose de los advenedizos por finura de remos, longitud de cuello y plumaje por más alto modisto aderezado.»

Luis Martín-Santos, Tiempo de silencio, Biblioteca Breve, Edit. Seix Barral, Barcelona.