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21 agosto 2020

Do coração nasce a vida/ decidida, descuidada...(Fado)

Fadinho Simples.  Marta Dias acompañada de Antonio Chainho

Queridos amigos  que aún seguís entrando por aquí, os dejo este precioso Fado para animar un poco las horas raras de este raro verano.
Lo escuché hace poco y me quedé clavada. Es la sintonía de un programa de Radio Clásica dedicado al Fado que comienza al filo de la medianoche, y hasta que no descubrí qué era aquello y quién cantaba, no pude irme a dormir.
Al final, tecleando en Google "Fado-decidida-descuidada", apareció.
La letra dice algo parecido a esto:  De la puesta del sol nace la luna / de la luna, la  madrugada/ del corazón nace la vida/ decidida, descuidada... (la tenéis entera en los comentarios del vídeo enlazado).
Un fuerte abrazo con el deseo de que vuelva pronto para todos esa vida decidida y descuidada...

03 abril 2020

in wieviel grauen Stunden... (An die Musik. Schubert. D547)

F. Schubert. An die Musik  D547. 


Aquí cantado por Thomas Quasthoff. Maravillosamente, ¿quién con más propiedad? 




An die Musik

Du holde Kunst, in wieviel grauen Stunden,     
Wo mich des Lebens wilder Kreis umstrickt,
Hast du mein Herz zu warmer Lieb' entzunden,
Hast mich in eine bess're Welt entrückt!

Oft hat ein Seufzer, deiner Harf' entflossen,
Ein süsser, heiliger, Akkord von dir
Den Himmel bess'rer Zeiten mir erschlossen,
Du holde Kunst, ich danke dir dafür!

A la Música

¡Oh, arte benévolo, en cuántas horas sombrías,
cuando me atenaza el círculo feroz de la vida,
has inflamado mi corazón con un cálido amor,
me has conducido hacia un mundo mejor!

Con frecuencia se ha escapado un suspiro de tu arpa,
un dulce y sagrado acorde tuyo
me ha abierto el cielo de tiempos mejores.
¡Oh, arte benévolo, te doy las gracias por ello!


Texto de Franz von Schober. Traducción Kareol

17 septiembre 2019

Ni puedo ni quiero (Kant contra Kant)


"La balanza de la razón no es, en efecto, absolutamente imparcial, pues uno de sus brazos -el que lleva  la inscripción "esperanza de futuro"- cuenta con una ventaja mecánica, merced a la cual aquellas razones, aun livianas, que caen en su platillo, hacen alzarse en el otro especulaciones de mayor peso específico. Esta es la única inexactitud que no puedo, ni tampoco quiero, eliminar."
I. Kant. Los sueños de un visionario explicados por los sueños de la metafísica (1766) 
Muy bonito lo que dice este Kant defensor de la esperanza,  tan ingenioso y encantador como siempre. Sólo hay dos cosas que me sorprenden y paso a comentaros, más que nada por no callar:
En primer lugar, la supuesta relación amistosa entre la razón y la esperanza  no parece que esté nada clara. Yo diría más bien que, por lo general, razón y esperanza no se miran con mucha simpatía.
En segundo lugar, el reconocimiento de esa  inexactitud de la razón, por muy "única" que Kant quiera que sea -además de negarse a eliminarla, cosa que le honra- ¿no supone el reconocimiento de un pequeño problema en cuanto a  la capacidad de esa razón para ejercer como legisladora universal?  ¿No introduce una peligrosa grieta en su perfecto edificio imperativo y categórico? Y si la grieta fue lo primero y el edificio vino después, todavía peor (Los sueños del visionario son del denominado periodo precrítico, anteriores a la Crítica de la razón pura y sus otras grandes construcciones morales). 
¿Cómo puedes decirnos, Kant, precisamente tú, que la balanza de la razón tiene el fiel trucado? No tires piedras contra tu propio tejado, ¿no ves que nos confundes?  Qué podría, siendo así,  llenarnos el  ánimo de  creciente admiración y respeto: El cielo estrellado sobre mí, y la ley moral  -de una razón inexacta, tendenciosa y nada pura-  dentro de mí?
Lo tomaremos como un momento de debilidad, un resbalón. Consuela saber que hasta Kant los tuvo.
.
De todos modos, volviendo al tema de la esperanza, antes que con la razón artera de este Kant antikantiano, me quedo con lo que decía Valéry. En cualquier caso, al final, hay algo en lo que  coinciden: Tanto para Kant como para Valéry, llame como llame cada uno a las fuerzas que contienden (razones livianas contra especulaciones de peso, corazón contra intelecto,  resistencia del ser contra las negras previsiones...), la esperanza es un combate. Y un combate desigual, en eso también están de acuerdo. De un lado un peso pluma, del otro un peso pesado. La eterna historia de David, ese alfeñique insensato por el que nadie daría un duro, frente al aterrador Goliat.
Afortunadamente, todos llevamos en el fondo del alma el desenlace de esa historia. La esperanza es el gigante en el suelo.


04 julio 2019

Hablar, callar... y hablar a medias (y 2 enlaces)

"Porque de la abundancia del corazón habla la boca" (Mateo 12:34)

Pero no siempre es así, no siempre habla la boca.
Más exacto sería decir, o así me lo parece, que de la abundancia del corazón habla la boca que habla. Porque las hay que no hablan y no precisamente por pobreza del corazón: De la abundancia del dolor, sobre todo, la boca calla. De la abundancia del amor, a veces, también:

Calla la vieja muerte hospitalaria, calla Dios en su cielo,
calla el amor si es hondo, y también calla,
como el dolor, el tiempo.
Para qué tus palabras, si todo lo que importa
pertenece al silencio.


(José Cereijo. El silencio)

...y viene de tan hondo que ha deshecho
su quemante raudal, desfallecido,
antes de la garganta, antes del pecho.


(Gabriela Mistral. El amor que calla)

No obstante, tanto J.Cereijo, como G.Mistral, o como L.Wittgenstein ("de lo que no se puede hablar se debe callar": darüber muss man schweigen), callan, sí, pero dicen que callan :  Luego hablan. 

En esta interesantísima entrevista que encontré hace poco y os enlazo, Luce López Baralt cuenta que ella suele citar un verso de J.A.Valente que le gusta mucho:“El místico se debate entre la imposibilidad de decir y la imposibilidad de no decir”. A mí también me gusta el verso (lo que el verso expresa, porque la verdad es que como verso no me suena mucho). Hay experiencias, y no sólo místicas, que se resisten: imposible decirlas, imposible no decirlas.

Con lo que, volviendo a Mateo 12:34, de la abundancia del corazón habla la boca que habla,  habla la boca que calla y habla la que dice a medias. Es decir, que estamos de nuevo en el principio y sin nada que objetar a san Mateo: "De la abundancia del corazón habla la boca".


Añadido 9/7/19.  En relación con el tema, más o menos, os dejo también el enlace al discurso pronunciado por Juan Mayorga el 19/5/19, con ocasión de su  ingreso en la Real Academia Española de la Lengua, con el paradójico título, por la casa a la que ingresa,  de  "Silencio". De él  os extraigo esta cita de la Casa de Bernarda Alba, impresionante como todas las enhebradas por Mayorga en su discurso. Habla la vieja Poncia: ¿Tú ves este silencio? Pues hay una tormenta en cada cuarto. O esta otra, escuchada a un estudiante de palique en la Puerta de Toledo (silencio y escucha atenta se dan la mano), que no sé si viene al caso pero me parece genial : Yo lo que quiero es hacerme un mundo en el hueco.  

14 junio 2019

O Freunde, nicht diese Töne...

[Repetimos...  ]

Aquí os dejo una nueva versión de la Ständchen de Schubert.
Canta, toca el piano, y actúa ... ¿Groucho Marx?   No, es Richard Tauber.
Todo un descubrimiento.
¿Cómo escuchar ese final, cómo ver esa carita y no echar a correr?  A la arboleda, a sus brazos digo.
La letra y su traducción, para seguirle las caras, las tenéis en el enlace del principio.


https://youtu.be/_kVrbz_oJ3g
Schubert. Ständchen (Serenata) D957


08 septiembre 2018

Con aire de filósofos amargos


Ahora sí que sí. Esto es Septiembre.
No es cuestión de cantidad, de días más o menos largos, de las horas de luz menguantes o la creciente oscuridad. No es eso lo que se nos mete en el alma.
Es, como todo lo que se mete en el alma, una cuestión de cualidad.
Ese ligero cambio, ese no sé qué en la luz y en su modo de envolvernos, ahora casi piadoso.
Es el lento aprendizaje al que nos somete el otoño, entrenándonos, año tras año, en el difícil arte de no resistirse,  de disponerse a morir. 
Una y otra vez, año tras año, repasamos la lección: por septiembre el capítulo de la muerte, después llegará abril con el de la resurrección.
Porque no sólo hay que aprender a morir, esa es la parte fácil, hay que aprender, sobre todo, a resucitar. 
De momento, esto es septiembre y aquí os dejo con Carlos Marzal:


                                                    A Fernando Delgado
AULLIDOS EN SEPTIEMBRE                                                         

Ha cambiado la luz: esto es septiembre.

La fórmula del aire ha padecido
la imperceptible mutación fatal
que sólo se percibe en el espíritu;
esta milmillonésima unidad de nostalgia
que flota alrededor y que electriza
la túnica inconsútil de las tardes.

El peso de la luz ha transformado
la eterna proporción de nuevos óleos
que enturbian hacia el gris la transparencia;
los plomizos pigmentos que averiguo
en la balanza de la hipocondría,
y cuya nada impregna el horizonte.

Ya se ha desvanecido en el silencio
el rumor entusiasta de los veraneantes,
y las casas adquieren su pátina lunar,
su quietud de artilugio al que nadie da cuerda.
Las piscinas difunden con un escalofrío
el eco fantasmal de su música acuática.

Entonces aparecen errabundos
los perros que abandonan a su suerte.
Como cada septiembre, merodean
con aire de filósofos amargos,
y ladran mendicantes a una luna
que los contempla impávida en su cielo.

¿Y en qué roto verano sucedió mi extravío?
¿A quién se le ocurrió la idea de perderme?
¿Dónde estuvo la casa de mi sueño y mi dueño?

Septiembre se desploma
                         aullando en esta página.


Carlos Marzal, Metales pesados (Parte III ."La mirada conforme") 
Tusquets. Barcelona, 2001



31 mayo 2018

ESPERAR SENTADO


Resultado de imagen de Spes baptisterio florencia puerta






"Baptisterio de Florencia. En la puerta, la Spes de Andrea Pisano. Sentada, levanta los brazos inútilmente en dirección a un fruto que no puede alcanzar. A pesar de ello, tiene alas. Nada más verdadero."
Walter Benjamin, Dirección única.

"...Pero la esperanza no es más que la desconfianza del ser frente a los precisos diagnósticos  de su intelecto. Insinúa que toda conclusión desfavorable al ser tiene que ser un error de la inteligencia"
Paul Valéry, La Crise de l'esprit. Première LettreNRF (Tome XIIIp. 321-337).


En el Baptisterio de Florencia, la Esperanza de Andrea Pisano, sobre la que reflexionaba W. Benjamin, tiene alas, pero no vuela. Mira a lo lejos, tiende los brazos y con el torso erguido parece disponerse al vuelo. Sin embargo ... permanece sentada. La esperanza de Pisano es una contradicción, un ser demediado. De cintura para arriba, pura tensión, como la flecha a punto de salir del arco. De cintura para abajo es la imagen del cansancio, pura resignación.

La esperanza, apunta Valéry, es una desconfianza, no una confianza (Mais l'espoir n'est que la méfiance de l'être à l'égard des prévisions précises...). Es una diferencia importante.

La esperanza es uno mismo desconfiando de uno mismo. Es un combate, no es un refugio. Es el sí frente al no y el no frente al sí. 
La esperanza es trabajosa, y se cansa. Por eso se sienta. 

24 diciembre 2017

Estremecidos de esperanza. Feliz Navidad.



Queridos los que aún pasáis por aquí, este año os deseo muy feliz Navidad con la Escolanía del Escorial, una de mis debilidades navideñas (la otra son los nevaditos), cantando "Minuit, chrétiens", un maravilloso villancico muy en la órbita de Ch.Péguy y muy representativo de cierto catolicismo francés
Se trata de un poema de Placide Cappeau, musicalizado en 1847 por Adolphe Adam quien lo llamaba "la Marsellesa religiosa", que los niños de el Escorial cantan como los ángeles y, muy comedidos, saltando del final de la segunda estrofa al tercer estribillo, desmarsellesan un poco.
Feliz Navidad para todos.

MINUIT, CHRÉTIENS, c'est l'heure solennelle, 
Où l'Homme Dieu descendit jusqu'à nous,
Pour effacer la tache originelle
Et de Son Père arrêter le courroux
Le monde entier tressaille d'espérance                                           https://youtu.be/j1j-9UXc5Qc
En cette nuit qui lui donne un Sauveur.
Peuple à genoux, attends ta délivrance.
Noël, Noël, voici le Rédempteur,
Noël, Noël, voici le Rédempteur! (bis)

De notre foi que la lumière ardente
Nous guide tous au berceau de l'Enfant,
Comme autrefois une étoile brillante
Y conduisit les chefs de l'Orient.
Le Roi des rois naît dans une humble crèche:
Puissants du jour, fiers de votre grandeur,
A votre orgueil, c'est de là que Dieu prêche.
Courbez vos fronts devant le Rédempteur.
Courbez vos fronts devant le Rédempteur. (bis)

Le Rédempteur a brisé toute entrave:
La terre est libre, et le ciel est ouvert.
Il voit un frère où n'était qu'un esclave,
L'amour unit ceux qu'enchaînait le fer.
Qui lui dira notre reconnaissance,
C'est pour nous tous qu'il naît, qu'il souffre et meurt.
Peuple debout! Chante ta délivrance,
Noël, Noël, chantons le Rédempteur,
Noël, Noël, chantons le Rédempteur! (bis)

[Medianoche, cristianos, es la hora solemne,/ en la que Dios-Hombre descendió hasta nosotros,/ para borrar la mancha original/ y detener la ira de su Padre. / El mundo entero se estremece de esperanza/ esta noche que le brinda un Salvador./ Pueblo arrodillado, espera tu liberación./ Navidad, Navidad, el Redentor está aquí! / Navidad, Navidad, el Redentor está aqui!//
Que la ardiente luz de nuestra fe/ nos guíe a todos a la cuna del infante,/como en la antigüedad una estrella brillante/ guió hasta allí a los reyes de Oriente./El Rey de Reyes nació en un humilde pesebre: / Oh poderosos de hoy, orgullosos de vuestra grandeza:/ Contra vuestro orgullo, es contra lo que Dios predica/ Inclinad la cabeza ante el Redentor!/ Inclinad la cabeza ante el Redentor!//
El Redentor ha roto toda atadura:/ La tierra es libre, y el cielo está abierto./ Él ve un hermano en quien sólo era un esclavo./ El amor une a los que el hierro encadenaba. /Quién le dirá nuestro agradecimiento,/ Es por todos nosotros por quienes nace, sufre y muere./ Pueblo en pie, canta tu liberación/ Navidad, Navidad, cantemos al Redentor/ Navidad, Navidad, cantemos al Redentor!]

23 septiembre 2017

Como la vida misma. Schubert-Ständchen D957


https://www.youtube.com/watch?v=HAZM_ENlrbQ  
F. SCHUBERT - Ständchen  (canta Fritz Wunderlich)


SERENATA                                                                          STÄNDCHEN

En voz baja imploran las canciones                                              Leise flehen meine Lieder 
que en la noche te dirijo;                                                                Durch die Nacht zu dir; 
en la tranquila arboleda, aquí abajo,                                            in den stillen Hain hernieder, 
cariño, reúnete conmigo.                                                                Liebchen, komm zu mir! 

Rumorosas, las altas  copas                                                            Flüsternd schlanke Wipfel rauschen 
susurran a la luz de la luna,                                                            in des Mondes licht, 
el oído acechante del traidor                                                          des Verräters feindlich Lauschen 
no temas, vida mía.                                                                          Fürchte, Holde, nicht. 

¿Oyes a los ruiseñores cantar?                                                      Hörst die Nachtigallen schlagen? 
¡Ay! No dejan de suplicarte,                                                           Ach! sie flehen dich, 
con  los dulces quejidos de sus tonos                                           mit der Töne süssen Klagen
suplican por mí.                                                                                
flehen sie für mich.

Comprenden el anhelo en el pecho,                                             Sie verstehn des Busens Sehnen, 
conocen el dolor del amor,                                                             kennen Liebesschmerz, 
estremecen con sus argentinos tonos                                          Rühren mit den Silbertönen                           
a los tiernos corazones.                                                                   jedes weiche Herz. 

Consiente también que tu pecho conmuevan                             Lass auch dir die Brust bewegen.
¡Cariño, escúchame!                                                                         Liebchen, höre mich!                            
Temblando aguardo tu respuesta                                                  Bebend harr ich dir entgegen. 
¡Ven, hazme feliz!                                                                              Komm, beglücke mich!                                                                       
Eso venimos siendo, romántica, patética, confusa y tercamente esperanzada carne de cañón. De cañones variados, más pronto o más tarde, sin excepciones. 
Lo explicó muy bien F. de Aldana, experto en amores, versos, sueños y  batallas, antes de caer en la que finalmente cayó: "...Yo soy un hombre desvalido y solo,/expuesto al duro hado cual marchita/ hoja al rigor del descortés Eolo."
Gracias a "Donjosé Bakunin", autor del vídeo, por la deslumbrante mezcla.
Para terminar, aquí os enlazo otra versión de la Ständchen, algo menos marcial y  más leise flehende (más suavemente suplicante,  digámoslo así).
La traducción, por si hay alguna sugerencia o queja, es mía.

13/06/19. Por favor, tenéis que ver esta grabación que he descubierto hace unos días.  Canta que te mueres, pero parece Groucho Marx. De hecho pensé que era una parodia. Simpatiquísimo, me tiene enganchada: Richard Tauber (tenor), al piano, cantando y poniendo caras. 
La mejor versión sin duda, irresistible, como para bajar corriendo a la arboleda, claro que sí.

https://youtu.be/_kVrbz_oJ3g

23 marzo 2017

El eco más profundo (El padre del hijo pródigo. Charles Péguy)


"Entonces dijo: Un hombre tenía dos hijos"/ Y el que lo escucha por la centésima vez,/ Es como si fuese la primera vez/ Que lo escuchara (*) 

Creo que fue en el libro de H.J.Nouwen El regreso del hijo pródigo. Reflexiones ante un cuadro de Rembrandt (al que también pertenece el famoso comentario sobre las manos, una de padre y otra de madre, que abrazan al desmoronado personaje en el que -según dicen- se pintó a sí mismo Rembrandt), donde leí que a lo largo de la vida solemos identificarnos, primero con el hijo que malgasta la herencia y termina cuidando cerdos, y más tarde con su hermano. Pero, sostiene Nouwen, lo que finalmente nos propone la parábola es la identificación con el padre, el padre como modelo al que debemos tender.

Está bien visto, cambiar de enfoque siempre enriquece, pero la tesis de Nouwen, ese supuesto camino de perfección, no termina de convencerme. El buen samaritano sí es un claro modelo a imitar: "míralo -se nos propone-  haz lo mismo que él hizo y no pases de largo". El padre del hijo pródigo, sin embargo, es otra cosa. La fuerza  arrasadora de ese padre no creo que resida en su cualidad ejemplarizante. El descubrimiento de ese padre, que  ha cambiado vidas de un plumazo, tiene la fuerza de una revelación. No opera por la vía ejemplarizante, sino por la fulminante. Por eso, mientras la parábola del samaritano instruye, la del pródigo convierte: ... Pero sobre ésta centenares y millares de hombres han llorado (...) Sólo ella quizá ha quedado plantada en el corazón del impío/ Como un clavo de ternura...(*).  

Quizá  sólo esté justificando mi falta de avances identificativos, porque reconozco  que si Nouwen tiene razón, yo no progreso nada. Hace unos días volví a escuchar la parábola ... Y el que lo escucha por la centésima vez,/ Es como si fuese la primera vez...  Volví a imaginar las cábalas del hijo en el camino de vuelta, la miseria y la nostalgia que lo empujan a  ponerse en marcha,  la mezcla de alegría y vergüenza a medida que se acerca...  Y sí, las supuestas cábalas varían, el discurso que enhebra mientras anda, también, pero sigo en el lugar del pródigo, constantemente volviendo, sin pasar del primer grado.

El hermano, por lo demás, sigue sin parecerme un hermano. Lo cierto es que, empezando por Caín, no hay muchos buenos hermanos en las Escrituras.  A Esaú, muerto de hambre, su hermano Jacob no es capaz de ofrecerle ni un cacillo de lentejas gratis. Duele pensar en el hambre que el infeliz tendría para aceptar el trato, en su aborrecimiento por las lentejas cuando, calmada la necesidad, comprendiera lo que había hecho. Con el hijo de Jacob, José, sus otros diez hermanos llegaron aún más lejos: lo tiraron a un pozo, después lo vendieron. Y volviendo al hermano de la parábola... no creo que parecerse a él sea un gran adelanto, no me parece tan admirable que nunca se haya corrido una juerga con los amigos. Es más, te echas a temblar si piensas que el padre podría haber estado ausente, que incluso podría haber muerto. ¿Qué habría sido del pródigo, cómo lo habría recibido el hermano?  No es difícil hacerse una idea: suponiendo que lo hubiera admitido en casa, no habría pasado de los establos. Es lo que ocurre cuando la casa del padre pasa a ser la del hermano (y no es por señalar).  Es lo natural. Como natural seguiría siendo que, pasados unos días, para alivio de ese hermano, el recién llegado dijera adiós, hasta la vista y cogiera la puerta.

Sin embargo el padre... Aparece ese padre ("Y cuando aún estaba lejos lo vio su padre") y todo lo demás: los cerdos, las envidias, las herencias; los pozos, las traiciones, las lentejas... todo el resto pasa a ser historia  ("Y corrió y se echó sobre su cuello y le besó"). Su padre lo vio de lejos y echó a correr a su encuentro, nada más. Pocas cosas en la vida tan breves y tan fulminantes. Así es esta palabra, una palabra que acompaña,/ que sigue como un perro, / se la golpea pero sigue./Como un perro maltratado, que vuelve siempre,/ permanece fiel...(*) 

¿Quién podría identificarse con él?  Ni un reproche, ni una condición, ni siquiera un "te perdono". Pura alegría sin el menor recelo: no sufras, no me cuentes, no te angusties. Ya estás en casa.

No hay ninguna posibilidad de identificación, ese es el secreto de su fuerza arrasadora. Un hombre tenía dos hijos. De todas las palabras de Dios/ Esta ha despertado el eco más profundo (...) Un punto de eco único ...(*) 

________________________________

(*) Charles Péguy, El Pórtico del Misterio de la Segunda Virtud.

10 abril 2014

Pedir pan y recibir piedras


[ A propósito de la 68ª pregunta ]

Aquí os dejo este bellísimo Padrenuestro de Arvo Pärt , tan  clamante, menesteroso y lleno de confianza, compuesto en 2011 y dedicado a Benedicto XVI para conmemorar el sexagésimo aniversario de su ordenación sacerdotal .
Canta H.H. Põlda y acompaña al piano el mismo Pärt:


https://youtu.be/KMdPlJUl_F8

Vater unser im Himmel.
Geheiligt werde dein Name.
Dein Reich komme.
Dein Wille geschehe, wie im Himmel, so auf Erden.
Unser tägliches Brot gib uns heute.
Und vergib uns unsere Schuld
wie auch wir vergeben unsern Schuldigern. 
Und führe uns nicht in Versuchung,
sondern erlöse uns von dem Bösen...

Por los que piden pan y reciben piedras (*). Y por que se haga Su voluntad y sólo la Suya. 
______________________________

(*) "Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.  ¿Acaso hay entre vosotros algún padre que dé a su hijo una piedra cuando le pide pan?" (Lucas 11, 10-11).

21 diciembre 2013

Niño lindo, ante ti me rindo


Pillo un ordenador al vuelo para desearos una feliz Navidad con este  Niño lindo.

Hubo Navidad porque tenía que haberla, porque la necesitábamos mucho. Lo recordamos y lo celebramos porque la seguimos necesitando, mucho.
"¿Acaso tienes tú ojos de carne, o ves como el hombre ve?", le echaba Job en cara a  Dios. Y Dios,  que siempre escucha,  primero le soltó una bronca por impertinente, pero después nos envió a su Hijo.
Porque nos hacía falta. Porque echábamos en falta que Dios nos mirara con ojos, como los nuestros, de carne. Dios entre nosotros, viendo como vemos, con ojos y corazón de carne.
Eso es lo que celebramos: Con tus ojos lindos, Jesús, mírame, y sólo con eso, y sólo con eso me consolaré... 

No os perdáis a este grupo:  La pequeñita despeinada que está en Babia, la ricura de las gafas,  la que se retuerce el pelo, las solistas echando el alma, la más alta y esa mano que tantea, miradla, escuchadla por favor : "la vida, bien mío.."
(Del minuto 0:50 al 5:00 para los que van con prisa)

                           
El mismo villancico, una vez más, que sabemos que a este Niño le conmueven los pesados. Ahora  en versión  naïve :

 

Y el mismo otra vez, sin dejar de repetirlo. Vamos allá noch einmal con estos berlineses:
Con tus ojos bellos, Jesús,  mírame... Esa tu hermosura, ese tu candor... tierno infante... dulce amante... Niño Dios...



   Pues eso, muy feliz Navidad para todos.                                          

16 mayo 2013

Un hermano pequeño que ha perdido los zapatos


Hoy os traigo un vídeo al que que no sé ni cómo he llegado. Muy simpático, muy ameno y divertido, y al final de llorar y no parar.  O igual es sólo cosa mía,  puede ser.

Se trata de una charla magistral de Benjamin Zander, director de orquesta de la Filarmónica de Boston, a propósito de esa música que decimos clásica. Va hablando, entre anécdotas y bromas,  de la capacidad evocadora de la música, de su poder para desanudar los nudos emocionales más prietos (una buena explicación de ese extraño fenómeno, el de que una música triste nos ofrezca consuelo en vez de más tristeza),  de la supuesta falta de oído de los que, sin embargo, identifican a la primera la voz de su madre al teléfono, del alejarse y del llegar a casa, y al final,  como sin venir a cuento y saltando de la música a las palabras, de la influencia en los demás, para bien y para mal, de todo lo que sale de nuestra boca:  de la posibilidad  (o  la responsabilidad)   de hacer brillar los ojos de los que nos rodean;  de la posibilidad (o la responsabilidad) de no lastimar.
Sólo entonces, al final, entiendes  lo que desde el primer momento  te ha estado diciendo sobre la música:  hacer brillar los ojos, no herir...

Si fuéramos capaces de tenerlo presente. Si supiéramos vernos unos a otros así, como niños sin zapatos camino de la muerte con los que hablamos por última vez. En el fondo, camino de la muerte vamos todos y, si no sin zapatos, sí que vamos por lo general bastante desastrados. Si supiera, si no lo olvidara...

Si dejáramos de lastimarnos, si nuestras palabras pudieran imitar a la música: la que sugiere, la que no se impone, la que siempre da la nota justa, la que acompaña, anima y consuela, la que nunca ofende. Si pudiera, si no lo olvidara...

Si... Si tenéis prisa y os parece cansino ver al señor Zander haciendo el indio, podéis abreviar  (aunque sería como saltarse el primer tempo, porque la charleta tiene forma de pieza musical) y pasar directamente al nudo y desenlace, más o menos a partir del minuto 15 o 16:




22 abril 2013

Come già ti vedeva. Giuseppe Ungaretti


LA MADRE

E il cuore quando d'un ultimo battito
Avrà fatto cadere il muro d'ombra,
Per condurmi, Madre, sino al Signore,
Come una volta mi darai la mano.

In ginocchio, decisa,
Sarai una statua davanti all'Eterno,
Come già ti vedeva
Quando eri ancora in vita.

Alzerai tremante le vecchie braccia,
Come quando spirasti
Dicendo: Mio Dio, eccomi.

E solo quando m'avrà perdonato,
Ti verrà desiderio di guardarmi.

Ricorderai d'avermi atteso tanto,
E avrai negli occhi un rapido sospiro.


  ( "Sentimento del Tempo". 1930)

[Y cuando el corazón, con un último latido,/ Haya hecho caer el muro de sombra,/ Para conducirme, madre, hasta el Señor,/ Como entonces me darás la mano.
De rodillas, decidida,/ Serás una estatua delante del Eterno,/ Como ya te veía/ Cuando estabas todavía en vida.
Alzarás temblorosa los viejos brazos,/ Como cuando expiraste/ Diciendo: Dios mío, heme aquí.
Y sólo cuando me haya perdonado/ Te entrarán deseos de mirarme.
Recordarás lo mucho que me esperaste/ Y tendrás en los ojos un rápido suspiro.]


01 abril 2013

Aurora lucis rutilat: Él sale como esposo de su alcoba

 El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.
 Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.

 Allí le ha puesto su tienda al sol:
él sale como esposo de su alcoba,
contento como un héroe,
a recorrer su camino.
Asoma por un extremo del cielo,
y su órbita llega al otro extremo:
nada se libra de su calor.

... El estupendo salmo 18, cuya primera parte se acaba de proclamar, no sólo es una plegaria, en forma de himno, de singular intensidad; también es un canto poético al sol y a su irradiación sobre la faz de la tierra. En él el salmista se suma a la larga serie de cantores del antiguo Oriente Próximo...
Pero para el hombre de la Biblia hay una diferencia radical con respecto a estos himnos solares: el sol no es un dios, sino una criatura al servicio del único Dios y creador. Basta recordar las palabras del Génesis: «Dijo Dios: haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años; (...) Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para el dominio de la noche (...) y vio Dios que estaba bien» (Gn 1,14.16.18). [...]
Consideremos ahora la primera parte del salmo. Comienza con una admirable personificación de los cielos, que el autor sagrado presenta como testigos elocuentes de la obra creadora de Dios. En efecto, «proclaman», «pregonan» las maravillas de la obra divina. También el día y la noche son representados como mensajeros que transmiten la gran noticia de la creación. Se trata de un testimonio silencioso, pero que se escucha con fuerza, como una voz que recorre todo el cosmos. [...]
Luego el himno cede el paso al sol. El globo luminoso es descrito por el poeta inspirado como un héroe guerrero que sale del tálamo donde ha pasado la noche, es decir, sale del seno de las tinieblas y comienza su carrera incansable por el cielo (vv. 6-7). Se asemeja a un atleta que avanza incansable mientras todo nuestro planeta se encuentra envuelto por su calor irresistible.
Así pues, el sol, comparado a un esposo, a un héroe, a un campeón que, por orden de Dios, cada día debe realizar un trabajo, una conquista y una carrera en los espacios siderales. Y ahora el salmista señala al sol resplandeciente en el cielo, mientras toda la tierra se halla envuelta por su calor, el aire está inmóvil, ningún rincón del horizonte puede escapar de su luz.
La liturgia pascual cristiana recoge la imagen solar del salmo para describir el éxodo triunfante de Cristo de las tinieblas del sepulcro y su ingreso en la plenitud de la vida nueva de la resurrección. La liturgia bizantina canta en los Maitines del Sábado santo: «Como el sol brilla, después de la noche, radiante en su luminosidad renovada, así también tú, oh Verbo, resplandecerás con un nuevo fulgor cuando, después de la muerte, dejarás tu tálamo». Una oda (la primera) de los Maitines de Pascua vincula la revelación cósmica al acontecimiento pascual de Cristo: «Alégrese el cielo y goce la tierra, porque el universo entero, tanto el visible como el invisible, participa en esta fiesta: ha resucitado Cristo, nuestro gozo perenne».  Por último, otra (la cuarta) concluye: «Cristo, nuestra Pascua, se ha alzado desde la tumba como un sol de justicia, irradiando sobre todos nosotros el esplendor de su caridad».
La liturgia romana no es tan explícita como la oriental al comparar a Cristo con el sol. Sin embargo, describe las repercusiones cósmicas de su resurrección, cuando comienza su canto de Laudes en la mañana de Pascua con el famoso himno: «Aurora lucis rutilat, caelum resultat laudibus, mundus exsultans iubilat, gemens infernus ululat»: «La aurora resplandece de luz, el cielo exulta con cantos de alabanza, el mundo se llena de gozo, y el infierno gime con alaridos» (*)
Juan Pablo II. Catequesis sobre el Salmo 18A. Audiencia general del Miércoles 30 de enero de 2002

 (*) Se trata de un antiguo himno ambrosiano:
Aurora lucis rutilat/ Caelum resultat laudibus/ Mundus exsultans iubilat/ Gemens infernus ululat.
Cum rex ille fortissimus/ Mortis confractis viribus/ Pede conculcans tartara/ Solvit catena miseros.
Ille, quem clausum lapide/  Miles custodit acriter/  Triumphans pompa nobili/  Victor surgit de funere.
Inferni iam gemitibus/ Solutis et doloribus/ Quia surrexit Dominus/ Resplendens clamat angelus.
Esto perenne mentibus/ Paschale, Iesu, gaudium/ Et nos renatos gratie/ Tuis triumphis aggrega.
Iesu, tibi sit gloria/ Qui morte victa praenites/ Cum Patre et almo Spiritu/ In sempiterna saecula.
 


13 marzo 2013

Francisco


«Iba una vez San Francisco con el hermano León, en tiempo de invierno, de Perusa a Santa María de los Angeles. Sintiéndose atormentado por la intensidad del frío, llamó al hermano León, que caminaba un poco delante, y le habló así:
-- ¡Oh hermano León!, aun cuando los hermanos menores dieran en todo el mundo grandes ejemplos de santidad y de edificación, escribe y toma nota diligentemente: no está en eso la perfecta alegría.
Siguiendo más adelante, le llamó San Francisco por segunda vez:
-- ¡Oh hermano León!, aunque el hermano menor devuelva la vista a los ciegos, enderece a los tullidos, expulse a los demonios, haga oír a los sordos, andar a los cojos, hablar a los mudos, y, lo que es más, resucite a un muerto de cuatro días, escribe que no está en eso la perfecta alegría.
Caminando luego un poco más, San Francisco gritó con fuerza:
-- ¡Oh hermano León!, aunque el hermano menor llegase a saber todas las lenguas, y todas las ciencias, y todas las Escrituras, hasta poder profetizar y revelar no sólo las cosas futuras, sino hasta los secretos de las conciencias y de las almas, escribe que no está en eso la perfecta alegría.
Yendo un poco más adelante, San Francisco volvió a llamarle fuerte:
 -- ¡Oh hermano León, ovejuela de Dios!, aunque el hermano menor hablara la lengua de los ángeles, y conociera el curso de las estrellas y las virtudes de todas las hierbas, y le fueran descubiertos todos los tesoros de la tierra, y conociera todas las propiedades de las aves y de los peces y de todos los animales, y de los hombres, y de los árboles, y de las piedras, y de las raíces, y de las aguas, escribe que no está en eso la perfecta alegría.
Y, caminando todavía otro poco, San Francisco gritó con vigor:
-- ¡Oh hermano León!, aunque el hermano menor supiera predicar tan bien que llegara a convertir a todos los infieles a la fe de Jesucristo, escribe que no está en eso la perfecta alegría.
Así fue continuando por espacio de dos millas. Por fin, el hermano León, lleno de asombro, le preguntó:
-- Padre, en el nombre de Dios te pido que me digas en qué está la perfecta alegría.
Y San Francisco le respondió:
-- Si, cuando lleguemos a Santa María de los Angeles, mojados como estamos por la lluvia y pasmados de frío, cubiertos de lodo y desfallecidos de hambre, llamamos a la puerta del convento, y llega malhumorado el portero y grita: "¿Quiénes sois vosotros?" Y nosotros le decimos: "Somos dos de vuestros hermanos". Y él vocifera: "¡Mentira! Sois dos bribones que vais engañando al mundo y robando las limosnas de los pobres. ¡Fuera de aquí!" Y no nos abre, y nos tiene allí fuera aguantando la nieve y la lluvia, el frío y el hambre hasta la noche. Si sabemos soportar con paciencia, sin alterarnos y sin murmurar contra él, todas esas injurias, esa crueldad y ese rechazo, y si, más bien, pensamos, con humildad y caridad, que el portero nos conoce bien, y que es Dios quien le hace hablar así contra nosotros, escribe, ¡oh hermano León!, que aquí está la perfecta alegría. Y si nosotros seguimos llamando, y él sale fuera furioso y nos echa, entre insultos y golpes, como indeseables e inoportunos, gritando: "¡Fuera de aquí, ladronzuelos miserables! ¡Id al hospital de los leprosos, porque aquí no hay para vosotros comida ni hospedaje!" Si lo sobrellevamos con paciencia y alegría y en buena caridad, ¡oh hermano León, escribe que aquí sí está la perfecta alegría! Y si nosotros, obligados por el hambre y el frío de la noche, volvemos todavía a llamar, clamando y suplicando entre llantos, por el amor de Dios, que nos abra y nos permita entrar, y él, más enfurecido, dice: "¡Vaya con estos pesados indeseables! Yo les voy a dar su merecido". Y sale fuera con un palo nudoso, y nos coge por el capucho, y nos tira por tierra, y nos zarandea en la nieve, y nos apalea con aquel palo nudoso; si todo esto lo soportamos con paciencia y con gozo, acordándonos de los padecimientos de Cristo bendito, que nosotros hemos de llevar por su amor, ¡oh hermano León!, escribe que aquí sí está la perfecta alegría.
-- Y ahora escucha la conclusión, hermano León: por encima de todas las gracias y de todos los dones del Espíritu Santo, que Dios concede a sus amigos, está el de vencerse el hombre a sí mismo y el de sobrellevar gustosamente, por amor a Cristo Jesús, penas, injurias, oprobios e incomodidades. Porque en todos los demás dones de Dios no podemos gloriarnos, ya que no son nuestros, sino de Dios. Por eso dice el Apóstol: ¿Qué tienes que no hayas recibido de Dios? Y, si lo has recibido de El, ¿por qué te glorias como si lo tuvieras de ti mismo? (1 Cor 4,7). Pero en la cruz de la tribulación y de la aflicción podemos gloriarnos, ya que esto es nuestro. Por eso dice el Apóstol: No me quiero gloriar sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo (Gál 6,14).
A El sea siempre loor y gloria por los siglos de los siglos. Amén»
FRANCISCO DE ASIS. Las florecillas (Flor 8).

Annuntio vobis gaudium magnum;
habemus Papam
...qui sibi nomen imposuit Franciscum. 
[Acabo de oír con verdadera emoción el nombre escogido por nuestro nuevo Papa.  Sea  Dios por siempre bendito y alabado. Amén] 
 

07 marzo 2013

Un pruno florecido veo


En el minúsculo jardín a la entrada de mi casa, arrimado a la verja, hay un ciruelo. Un pruno, como dijeron en la junta de vecinos cuando discutían si podarlo o talarlo, hartos de que pusiera perdida la acera ("creí que era un almendro", le comenté a mi vecina. "Pero niña, ¿tú has visto alguna vez almendras rojas y despachurrás?" Temblé por él, se libró de la tala por dos votos).

Y sin embargo el primer año, el año en el que llegué a esta casa, ni me fijé en aquel árbol. Tenía asuntos más importantes,  no estaba para mirar árboles. Tampoco estaba, por lo que se ve, para mirar al suelo cuando por el mes de abril, como tiene por costumbre, el pruno lo alfombra de flores. Seguramente las pisé sin darme cuenta. Ni siquiera las ciruelas rojas, aplastadas sobre la acera al llegar el verano, me llamaron la atención. Estaba ocupada con otras historias.

Terminó el año y un verdadero asunto,  de esos que ocurren -no de los que se nos ocurren, sino de los que van en serio-, puso todos los demás en su sitio. Simplemente desaparecieron. Fue entonces, al salir una mañana,  cuando lo vi. Casi diría que se me plantó delante, como el que tropieza con otro adrede. Reventaba de flores diminutas y rosadas, aún recuerdo la impresión.

Cuenta el profeta Jeremías que, cuando Yahveh se le dirigió por vez primera, le preguntó: "Jeremías, ¿qué es lo que ves?" Jeremías,  asustado y falto de autoestima como todos los profetas, respondió: "Una vara de almendro veo". Entonces Yahveh le dijo: "Bien has visto", que es lo mismo que decir:  "pues ya me has entendido, deja de buscar excusas". Y es que la vara del almendro florece para los elegidos. Como floreció la de Aarón en el desierto, como la de san José entre las de los pretendientes. También el Buen Pastor lleva una vara con la que tranquiliza al rebaño en las cañadas oscuras.

 Para los profetas y los elegidos, Dios hace que florezcan  las varas desgajadas, las resecas. Para el resto hace florecer al almendro entero. Florecen los almendros y  a la vez los prunos, sus hermanos pobres, los que ensucian la acera. Para avisarnos de que la primavera se acerca y  crece la luz de nuevo,  para que año tras año nos vayan diciendo cosas,  cosas normales, nada extraordinario, cosas a veces olvidadas, como que no hay cañada oscura que eternamente dure.

Mi pruno por ejemplo,  aquella mañana en la que al fin lo vi, solamente dijo: "Ya era hora". Acto seguido me llenó de flores y me alegró la vida. Unos días antes, si Dios me hubiera preguntado: "C. ¿qué es lo que ves?", habría tenido que responder: "nada de nada veo". Incluso en ese momento, en el que entusiasmada con el descubrimiento lo tomé por un almendro, habría respondido mal. "Mal has visto", habría dicho Dios dejándome por imposible.  Sólo a la tercera, gracias a los propósitos salvajes  de mis vecinos, habría conseguido acertar: "un pruno florecido veo".

Al año siguiente floreció en plena nevada. Estuve en un cursillo todo el fin de semana y a la vuelta me lo encontré, blanquísimo y deslumbrante,  con las flores como ojitos bien abiertos asomando entre la nieve sin pestañear. "Obediencia" decía, aquí estamos aunque nieve, y era tanta su hermosura que asentí de corazón.

Un año más tarde, todo fragilidad bajo unas heladas de espanto, no dejaba de repetir: "resiste, resiste". Y otro después, una tarde de viento en la que las flores caían y giraban en remolinos a ras de suelo, más que decir, suspiraba: "desprendimiento". Hubo un año en el que no quise oírle: "déjame, que no quiero saber nada". Se calló, pero al llegar el verano, las ciruelas  pisoteadas, más abundantes que nunca, dejaban en la acera regueros de sangre.

Este año, cosa rara, parecía retrasarse. Cada día lo miraba buscando el primer brote. Entramos en marzo y nada. La semana pasada nevó y él seguía mudo. Empezaba a preocuparme cuando le oí susurrar: "Parezco muerto, pero no lo estoy. Trabajo en la sombra, no tengas miedo".  Hace un par de días, por fin,  ha estallado en flor.

22 enero 2013

Un rato al sol

Probablemente lo conocéis y este tipo de "sorpresas" está ya muy visto, pero aun así me ha encantado (Gracias, Ana). La sonrisa de los dos o tres que no estaban en el ajo, el momento de alegría entre tanto nubarrón...
Cantar es la octava obra de misericordia (o la novena, que la octava según EGM es hacerse el loco).  Por cierto, antes, en las casas o por los patios, era normal oír canturrear, tararear, silbar. ¿Os habéis dado cuenta de lo poco que cantamos ahora?



http://www.cadenaser.com/sociedad/video/carne-cruda-flashmob-oficina-empleo/csrcsrpor/20130108csrcsrsoc_1/Ves

25 diciembre 2012

Verdad y Belleza

De la mano de Jacques Brel,  recitando que parte el alma,  os deseo a todos una hermosa y muy feliz Navidad. 

  http://www.youtube.com/watch?v=wbt4-Tuid1s

Dites, dites, si c'était vrai,
S'il était né vraiment à Bethléem, dans une étable;
Dites, si c'était vrai,
Si les rois Mages étaient vraiment venus de loin, de très loin,
Pour lui porter l'or, la myrrhe, l'encens;
Dites, si c'était vrai,
Si c'était vrai tout ce qu'ils ont écrit Luc, Matthieu
Et les deux autres;
Dites, si c'était vrai,
Si c'était vrai le coup des Noces de Cana,
Et le coup de Lazare;
Dites, si c'était vrai,
Si c'était vrai ce qu'ils racontent les petits enfants,
Le soir avant d'aller dormir,
Vous savez bien, quand ils disent Notre Père, quand ils disent Notre Mère;
Si c'était vrai tout cela,
Je dirais oui.
Oh, sûrement je dirais oui,
Parce que c'est tellement beau tout cela
Quand on croit que c'est vrai.

16 octubre 2012

Cuando ya te has quedado calvo

Aquí os dejo tres reflexiones muy reflexivas. Las tres, con ligeros matices, vienen a decir lo mismo. La verdad es que da gusto tanto acuerdo:

La primera es de Lawrence Sterne, por boca del caballero Tristam Shandy:

"La experiencia es un peine que te da la vida cuando ya te has quedado calvo."

La segunda, bastante similar aunque de significación más amplia (por las muchas variedades de sombreros de cintas  y modos de no tener cabeza), es de una canción de Violeta Parra y dice así:

"Yo no sé por qué mi Dios
le regala con largueza
sombrero de tantas cintas
a quien no tiene cabeza."

La tercera, directa al grano sin peines ni sombreros, es el comienzo del famoso poema "No volveré a ser joven" de Jaime Gil de Biedma:

"Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde."

No sé a vosotros, pero a mí me parece que ese, precisamente ese, es el mejor argumento -más que argumento: una prueba definitiva-  a favor de la vida eterna. Claro que a mí todo me parecen pruebas definitivas, basta con mirarse el dedo gordo, que decía no sé quién. Esas son mis pruebas preferidas, las del tipo "dedo gordo": tú sólo mírate el pulgar. (*)

Volviendo al asunto, podríamos pensar que la experiencia, aunque llegue demasiado tarde, es útil para los que nos siguen:  que para eso sirve, para transmitirla. Pero las cosas, lamentablemente o por suerte, que no lo sé,  no funcionan así. La experiencia, como su nombre indica, es experiencia, personal e intransferible,  no vale la del otro. No es un peine para peinar melenas ajenas. ¿Para qué la experiencia entonces? 

No tendrá mucho caché argumentativo, no es muy tomista ni muy pascaliano, pero a mí este peine de calvos, como prueba,  me convence un montón:  La experiencia es el peine de nuestra melena inmortal.  Para qué si no.

"Sería gran cosa tener dos vidas; una para cometer errores y otra para sacar provecho de ellos", añade L. Sterne. Pues claro, gran cosa, de eso se trata. O dicho de otro modo: no volverás a ser joven, Gil de Biedma, ni falta que te hace.
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(*) el no-sé-quién era Newton, que ya lo he encontré: "A falta de otra prueba, el dedo pulgar por sí solo me convencería de la existencia de Dios".