Ya pasó el primer domingo de Adviento, sólo tres domingos más y estamos en Navidad.
Hay un aria de Bach, de la Pasión según San Mateo, titulada "Mache dich, mein Herze, rein" ("Límpiate -o purifícate-, corazón mío"), que me pegó fuerte esta última Semana Santa. Debo de tener mucha necesidad de una limpieza a fondo, me levantaba canturreándola y me acompañaba todo el día. Volví a escucharla hace poco y creo que, con una pequeña variación (simplemente sustituyendo el "begraben" -enterrar-, por "betrachten" -contemplar- o "bedecken"-arropar-), volverá a ser la banda sonora de este adviento (más abajo os dejo el texto del aria y su traducción).
El comienzo del aria: "mache dich, mein Herze, rein", vale para todo tiempo. Y es absolutamente necesario en este de pandemia en el que tanto nos preocupamos de la limpieza. Una buena loción hidroalcohólica para el corazón cargado, eso es lo que necesitamos.
Aligera y deja sitio, por favor, corazón mío. Estamos en Adviento:
Mache dich, mein Herze, rein, Ich will Jesum selbst begraben. Denn er soll nunmehr in mir Für und für Seine süße Ruhe haben.
Welt, geh aus, laß Jesum ein!
Purifícate, corazón mío, que quiero enterrar yo mismo a Jesús. Pues desde ahora y para siempre ha de encontrar en mí su dulce reposo. Mundo, retírate, deja que entre Jesús!
Las imágenes del vídeo no veo que tengan relación con el texto, pero no he encontrado otro de Thomas Quasthoff, un portento de sentimiento y voz. Con todo, ese barco que parece mecerse al ritmo de la música, mientras avanza con determinación, no deja de ser sugerente.
Os deseo un buen Adviento. Y si os apetece escuchar otra versión, aquí os dejo, cómo no, a mi querido Karl Richter y, cantando, a Walter Berry:
Queridos los que aún pasáis por aquí, este año os deseo muy feliz Navidad con la Escolanía del Escorial, una de mis debilidades navideñas (la otra son los nevaditos), cantando "Minuit, chrétiens", un maravilloso villancico muy en la órbita de Ch.Péguy y muy representativo de cierto catolicismo francés
Se trata de un poema de Placide Cappeau, musicalizado en 1847 por Adolphe Adam quien lo llamaba "la Marsellesa religiosa", que los niños de el Escorial cantan como los ángeles y, muy comedidos, saltando del final de la segunda estrofa al tercer estribillo, desmarsellesan un poco.
Feliz Navidad para todos.
MINUIT, CHRÉTIENS, c'est l'heure solennelle,
Où l'Homme Dieu descendit jusqu'à nous,
Pour effacer la tache originelle
Et de Son Père arrêter le courroux
Le monde entier tressaille d'espérance https://youtu.be/j1j-9UXc5Qc
En cette nuit qui lui donne un Sauveur. Peuple à genoux, attends ta délivrance. Noël, Noël, voici le Rédempteur, Noël, Noël, voici le Rédempteur! (bis)
De notre foi que la lumière ardente
Nous guide tous au berceau de l'Enfant,
Comme autrefois une étoile brillante
Y conduisit les chefs de l'Orient.
Le Roi des rois naît dans une humble crèche:
Puissants du jour, fiers de votre grandeur, A votre orgueil, c'est de là que Dieu prêche. Courbez vos fronts devant le Rédempteur. Courbez vos fronts devant le Rédempteur. (bis)
Le Rédempteur a brisé toute entrave:
La terre est libre, et le ciel est ouvert.
Il voit un frère où n'était qu'un esclave,
L'amour unit ceux qu'enchaînait le fer.
Qui lui dira notre reconnaissance,
C'est pour nous tous qu'il naît, qu'il souffre et meurt. Peuple debout! Chante ta délivrance, Noël, Noël, chantons le Rédempteur, Noël, Noël, chantons le Rédempteur! (bis)
[Medianoche, cristianos, es la hora solemne,/ en la que Dios-Hombre descendió hasta nosotros,/ para borrar la mancha original/ y detener la ira de su Padre. / El mundo entero se estremece de esperanza/ esta noche que le brinda un Salvador./ Pueblo arrodillado, espera tu liberación./ Navidad, Navidad, el Redentor está aquí! / Navidad, Navidad, el Redentor está aqui!//
Que la ardiente luz de nuestra fe/ nos guíe a todos a la cuna del infante,/como en la antigüedad una estrella brillante/ guió hasta allí a los reyes de Oriente./El Rey de Reyes nació en un humilde pesebre: / Oh poderosos de hoy, orgullosos de vuestra grandeza:/ Contra vuestro orgullo, es contra lo que Dios predica/ Inclinad la cabeza ante el Redentor!/ Inclinad la cabeza ante el Redentor!//
El Redentor ha roto toda atadura:/ La tierra es libre, y el cielo está abierto./ Él ve un hermano en quien sólo era un esclavo./ El amor une a los que el hierro encadenaba. /Quién le dirá nuestro agradecimiento,/ Es por todos nosotros por quienes nace, sufre y muere./ Pueblo en pie, canta tu liberación/ Navidad, Navidad, cantemos al Redentor/ Navidad, Navidad, cantemos al Redentor!]
"María Wiegenlied” - Canción de cuna de María, Max Reger (1873-1916), texto de Martin Boelitz.
Maria sitz im Rosenhag
und wiegt ihr Jesuskind,
durch die Blätter leise
weht der warme Sommerwind.
Zu ihren Füßen singt
ein buntes Vögelein:
schlaf, Kindlein, süße,
schlaf nun ein!
Hold ist dein Lächeln,
holder deines Schlummers Lust,
leg dein müdes Köpfchen
fest and deiner Mutter Brust!
Schlaf, Kindlein, süße,
schlaf nun ein!
[María sentada junto al rosal/ mece a su Niño Jesús,/ entre las hojas, suave,/ sopla el cálido viento del verano.// A sus pies canta/ un pájaro de colores:/ ¡duerme, Niñito, dulzura,/ duérmete ya!// Encantadora es tu sonrisa,/ y más encantadoras tus ganas de dormir;/ apoya tu cansada cabecita/ firme en el pecho de tu Madre!// ¡Duerme, Niñito, dulzura,/ duérmete ya!]
Queridos -y bastante abandonados- amigos, hoy es cuarto domingo de adviento. Y me pilla de mudanza en el trabajo y con la casa sin barrer. Menos mal que tenemos a Bach que nos ayuda a ubicarnos..
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Aquí os dejo, para ayudar a allanar los caminos, la Cantata BWV nº 132, Bereitet die Wege, bereitet die Bahn, compuesta para el cuarto domingo de adviento y dirigida, cómo no, por mi muy dilecto Richter. A los que no tengáis tiempo o ganas de escucharla entera, os sugiero que, tras el maravilloso comienzo (qué preciosidad las vibrantes rr de Edith Mathis: berrreitet die Wege, berrreitet die Bahn...), saltéis, desplegando el "mostrar más" de youtube y pinchando en el nº3, al tremendo aldabonazo del aria para Bajo "Wer bist du?", o, pinchando en el nº5, a la más amable y casi suplicante aria para Alto "Christi Glieder, ach bedenket", con sus repetidos ach bedenket, ach bedenket... (que vienen a significar: por lo que más queráis, tened en cuenta, os lo ruego, tened en cuenta...):
https://www.youtube.com/watch?v=3C8jie1qH6Y
[Nota Enero 2018: El video al que me refería lo han quitado, el que os he colgado ahora contiene sólo el aria, Para escuchar la cantata completa, podéis hacerlo aquí: https://youtu.be/iKre0YOaOTE
En el minuto 18:30 comienza el aria "Bereitet die Wege", y en el 37:05 la maravillosa de los "ach bedenket..."]
La traducción del texto completo de la Cantata, la traducción al español quiero decir, porque de su traducción al lenguaje universal, al lenguaje cordial. es de lo que se encarga la música de Bach, la tenéis a vuestra disposición aquí: http://www.bach-cantatas.com/Texts/BWV132-Spa7.htm
... Todo esto aconteció para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta: Una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre "Emmanuel", que significa "Dios con nosotros"
[Mateo 1, 22-23]
Con nosotros. Entre nosotros. Asombroso. Y mira que nos conocía.
O quizá fuera por eso, precisamente : porque nos conocía.
La cosa es que te paras a pensar en el "con", en ese compasivo y misteriosísimo "con", y después en el "nosotros", un "nosotros" así, tan novedoso, un "nosotros" sin "vosotros" y sin "ellos", tan recién estrenado, tan diferente de nuestros habituales "nosotros", tan difícil hasta de pensar, no te cuento de sentir..., y tienes para toda una vida. Nunca llegaremos a entenderlo : Con nosotros. Ya lo dijo el poeta portugués : Pobre Menino Jesus ....
Que tengáis una muy feliz Navidad y mis mejores deseos para el próximo 2015.
Pillo un ordenador al vuelo para desearos una feliz Navidad con este Niño lindo.
Hubo Navidad porque tenía que haberla, porque la necesitábamos mucho. Lo recordamos y lo celebramos porque la seguimos necesitando, mucho.
"¿Acaso tienes tú ojos de carne, o ves como el hombre ve?", le echaba Job en cara a Dios. Y Dios, que siempre escucha, primero le soltó una bronca por impertinente, pero después nos envió a su Hijo.
Porque nos hacía falta. Porque echábamos en falta que Dios nos mirara con ojos, como los nuestros, de carne. Dios entre nosotros, viendo como vemos, con ojos y corazón de carne.
Eso es lo que celebramos: Con tus ojos lindos, Jesús, mírame, y sólo con eso, y sólo con eso me consolaré...
No os perdáis a este grupo: La pequeñita despeinada que está en Babia, la ricura de las gafas, la que se retuerce el pelo, las solistas echando el alma, la más alta y esa mano que tantea, miradla, escuchadla por favor : "la vida, bien mío.."
(Del minuto 0:50 al 5:00 para los que van con prisa)
El mismo villancico, una vez más, que sabemos que a este Niño le conmueven los pesados. Ahora en versión naïve :
Y el mismo otra vez, sin dejar de repetirlo. Vamos allá noch einmal con estos berlineses:
Con tus ojos bellos, Jesús, mírame... Esa tu hermosura, ese tu candor... tierno infante... dulce amante... Niño Dios...
Dites, dites, si c'était vrai,
S'il était né vraiment à Bethléem, dans une étable;
Dites, si c'était vrai,
Si les rois Mages étaient vraiment venus de loin, de très loin,
Pour lui porter l'or, la myrrhe, l'encens;
Dites, si c'était vrai,
Si c'était vrai tout ce qu'ils ont écrit Luc, Matthieu
Et les deux autres;
Dites, si c'était vrai,
Si c'était vrai le coup des Noces de Cana,
Et le coup de Lazare;
Dites, si c'était vrai,
Si c'était vrai ce qu'ils racontent les petits enfants,
Le soir avant d'aller dormir,
Vous savez bien, quand ils disent Notre Père, quand ils disent Notre Mère;
Si c'était vrai tout cela,
Je dirais oui.
Oh, sûrement je dirais oui,
Parce que c'est tellement beau tout cela
Quand on croit que c'est vrai.
Y terminamos con el tema de la atención en Simone Weil, que no sólo los estudios escolares, sino también la lombarda que acabo de poner al fuego (a eso nunca se refirió, la cocina le era ajena), necesitan de ella:
(...) "La atención consiste en suspender el pensamiento, en dejarlo disponible, vacío y penetrable al objeto, en mantener en sí mismo, cerca del pensamiento pero en un nivel inferior y sin contacto con él, los diversos conocimientos adquiridos que uno está forzado a utilizar. El pensamiento debe estar, respecto a todos los pensamientos particulares y ya formados, como el hombre sobre una montaña que, mirando hacia delante, percibe al mismo tiempo debajo suyo, pero sin mirarlos, muchos bosques y llanuras. Y sobre todo el pensamiento debe estar vacío, a la espera, no buscar nada, pero estar dispuesto a recibir en su verdad desnuda el objeto que va a penetrar en él.
Todos los contrasentidos en las traducciones, todos los sinsentidos en la solución de los problemas de geometría, todas las torpezas ('gaucheries' en francés, literalmente izquierdadas o izquierdeces, es sólo una curiosidad al margen) de estilo y todos los defectos en el encadenamiento de ideas en los deberes de Lengua, todo eso proviene de que el pensamiento se ha precipitado con demasiada rapidez sobre alguna cosa, y estando así prematuramente satisfecho ha dejado de estar disponible para la verdad. El motivo es siempre el de que se ha pretendido ser activo; se ha pretendido buscar. Los bienes más preciosos no deben ser buscados, sino esperados. Pues el hombre no puede encontrarlos por sus propias fuerzas, y si se lanza en su búsqueda, encontrará en su lugar falsos bienes en los que no sabrá discernir la falsedad.
Hay para cada ejercicio escolar una manera específica de esperar la verdad con deseo y sin permitirse buscarla. Una manera de prestar atención a los datos de un problema de geometría sin buscar la solución, a las palabras de un texto en latín o griego sin buscarles el sentido; de esperar, cuando se escribe, que la palabra justa acuda por sí misma a ponerse bajo la pluma, rechazando solamente las palabras insuficientes.
El primer deber hacia los escolares y los estudiantes es el de hacerles conocer este método, no sólo en general, sino en la forma particular relativa a cada ejercicio. Es el deber no sólo de sus profesores, sino también de sus guías espirituales. Estos deben, además, mostrar a plena luz, a una luz resplandeciente, la analogía entre la actitud de la inteligencia en cada uno de esos ejercicios y la actitud del alma que, bien provista la lámpara de aceite, espera a su esposo con confianza y deseo. Que cada adolescente con afición, mientras hace una traducción de latín, desee acercarse, por medio de ella, un poco más al instante en el que será verdaderamente ese siervo que, mientras su amo está en una fiesta, vela y escucha detras la puerta para abrirle en cuanto llame. El amo, entonces, sienta al siervo a la mesa y le sirve él mismo de comer.
Solamente esa espera, esa atención, pueden obligar al amo a semejante exceso de ternura. Cuando el siervo se ha extenuado de fatiga en los campos, el amo a su regreso le dice: "Prepara mi comida y sírveme". Y lo trata de siervo inútil que hace solamente lo que se le mandó. Ciertamente es necesario hacer en el dominio de la accción todo lo que se ha mandado, al precio de no importa qué grado de esfuerzo, fatiga y sufrimiento, porque el que desobedece no ama. Pero después de eso no se es más que un siervo inútil. Es una condición del amor, pero no es suficiente. Lo que fuerza al amo a hacerse siervo de su siervo, a amarlo, no es nada de todo eso, todavía lo es menos una pesquisa que el siervo hubiera tenido la temeridad de emprender por propia iniciativa; es sólo la vigilia, la espera y la atención."
Y ahora sí, vamos con la lombarda, que tiene que hacerse muy despacio y hay que removerla para que no se pegue (no hagáis nunca el disparate de cocerla en agua, sólo un poquito de vino y a cocerse en su jugo, a ser posible con un par de reinetas).
¡¡Os deseo a todos una vigilante y muy feliz Nochebuena!!
Simone Weil, Attente de Dieu, "Reflexions sur le bon usage des études scolaires en vue de l'amour de Dieu", págs 67-75.
Vamos con el tema de la lectura lenta, y la atención y la espera, en Simone Weil. Lo malo es que el tema, una de las columnas de su pensamiento, necesitaría mucha lentitud y toda la atención posible, y yo me pongo a ello con apresuramiento, o sea fatal (el apresuramiento, para SW, es una de las formas del mal), y sin una traducción a mano. Así que perdón por adelantado.
El título del texto que os extracto, uno de los capítulos deAttente de Dieu (pág.67-75), es el de "Reflexiones sobre el buen uso de los estudios escolares con miras al amor de Dios", un título que nos deja preguntándonos qué tendrá que ver una cosa con la otra, pero que lo dice todo. Y lo que dice es que existe una analogía entre la actitud de la inteligencia aplicada a cada uno de esos ejercicios (una traducción, un problema de matemáticas...) y la situación del alma que, con la lámpara bien provista de aceite, espera a su esposo con confianza y deseo.
El nudo de la analogía está en el verbo 'attendre', y en su doble significado de atender y esperar. Dos actitudes hermanas, aunque en castellano la hermana 'esperar' decidiera independizarse (nuestro 'atender' al principio era similar al francés. Lo dice Covarrubias en la voz 'atención': en lenguaje antiguo castellano vale esperar, y pone de ejemplo esta preciosidad: "orillicas del río mis amores he - y debajo de los álamos me atendé). Tanto se independizó que en un análisis de texto nos costaría trabajo -y mucha atención- incluirlas en el mismo campo semántico. Pero siguen siendo hermanas: en las dos se encuentra la misma vigilancia, la apertura, la tensión del ánimo, el olvido de sí y, en definitiva, el amor. El verbo atender (del attendere latino, y éste de ad tendere), con todos los significados hermanos juntos: escuchar, vigilar, prestar atención, cuidar, esperar..., es prácticamente un sinónimo del verbo amar. Aún más, no sólo prácticamente un sinónimo, sino su sinónimo práctico, el limpio de adherencias corteses, románticas, fantásticas y depredadoras, la prueba del nueve del verbo amar.
Eso es lo que le permite a Simone Weil pasar, sin solución de continuidad, de los estudios escolares a las dos parábolas de los siervos, la del siervo vigilante, al que el amo hace sentar a la mesa para servirle la comida (Lc 12:35-38), y la del siervo inútil, que curiosamente es el currante, el que cuida del ganado y los campos, y que sin embargo, al llegar a la casa, ni es invitado a sentarse a la mesa ni merece las gracias del amo (Lc 17:7-10). ¿La diferencia entre el primero, el que espera a que su amo vuelva de la boda para abrirle al primer toque, y el que llega agotado, y seguramente harto, del campo?: La atención, la espera, el deseo, el amor.
(Por eso era una entrada perfecta de adviento, que de ahí las prisas, por si conseguía sacarla antes del 24. De todos modos, hasta las 12 de la noche, si no me equivoco, seguimos en Adviento):
"Si se busca con verdadera atención la solución de un problema de geometría y al cabo de una hora se continua en el mismo punto que al empezar, pese a todo se ha avanzado, durante cada minuto de esa hora, pero en otra dimensión más misteriosa. Sin sentirlo, sin saberlo, ese esfuerzo en apariencia estéril y sin frutos ha hecho crecer la luz en el alma.[...]
El mejor sostén de la fe es la garantía de que si uno le pide a su Padre pan, Él no da piedras. Con independencia incluso de toda creencia religiosa explícita, cada vez que un ser humano realiza un esfuerzo de atención con el único deseo de volverse más capaz de alcanzar la verdad, consigue hacer crecer esa capacidad, aunque su esfuerzo no haya producido ningún fruto visible. Un cuento esquimal explica así el origen de la luz: "El cuervo que en la noche eterna no podía encontrar alimento, deseó la luz y la tierra se iluminó". Si verdaderamente hay deseo, si el objeto del deseo es verdaderamente la luz, el deseo de luz produce la luz (ojo que esto no tiene nada que ver con el manido wishful thinking;el cuervo no se inventa la luz: la obtiene). Hay deseo verdaderamente, cuando hay esfuerzo de atención. Es verdaderamente la luz lo que es deseado, cuando cualquier otro móvil está ausente. Aunque los esfuerzos de atención permanecieran en apariencia estériles durante años, algún día una luz exactamente proporcional a esos esfuerzos inundará el alma. Cada esfuerzo añade un poco de oro a un tesoro que nada en el mundo puede arrebatar. Los esfuerzos inútiles realizados por el cura de Ars, durante largos y dolorosos años, para aprender latín, dieron todos sus frutos en el discernimiento maravilloso por el que percibía el alma misma de los penitentes tras de sus palabras e incluso tras de su silencio. [...]
La inteligencia sólo puede ser conducida por el deseo [...] Es el papel jugado por el deseo en el estudio el que permite convertirlo en una preparación a la vida espiritual. Pues el deseo, orientado hacia Dios, es la única fuerza capaz de levantar el alma. O más bien es Dios el único que viene a tomar el alma y la levanta, pero sólo el deseo obliga a Dios a descender. [...]
Hay algo en nuestra alma que repugna la verdadera atención mucho más violentamente que la carne repugna la fatiga. Ese algo está mucho más cerca del mal que la carne. Por eso, cada vez que se presta verdadera atención, se destruye un poco deese mal dentro de sí. Si se atiende con esa intención, un cuarto de hora de atención equivale a muchas buenas obras."
Hoy, para celebrar la Navidad, Brahms y Lope de Vega, los dos mano a mano.
Se trata del Geistliches Wiegenlied, también conocido como Canción de cuna espiritual (aunque más bien debería decirse sacra, aquí geistliches sólo indica que no es una canción de cuna profana).
La música, según parece, la compuso Brahms para corresponder a sus amigos, el violinista Joseph Joachim y su mujer, la mezzosoprano A.Schneeweiss, que habían puesto a su primer hijo el nombre de Johannes en honor del músico. El texto lo tomó delSpanisches Liederbuch, o Libro de canciones españolas, de Emanuel von Geibel, y es la traducción alemana del Pues andáis en las palmas de Lope de Vega.
La pieza, para mezzo, viola y piano, contiene, además, un guiño dedicado al nombre de su amigo en las notas que repite la viola, tomadas del villancico Joseph, lieber Joseph mein , una preciosidad de villancico tradicional en el que la Virgen le pide a san José que le ayude a mecer al Niño. Villancico tradicional, por cierto, en el que también se basará esta joya de Max Reger, el Maria Wiegenlied (en el enlace una de las interpretaciones más bonitas de las que que andan por youtube, que es la de la Escolanía del Escorial: delicada, sin alardes, como tiene que ser, con sentimiento y dulzura que estamos durmiendo al Niño).
Aquí tenéis el Geistliches Wiegenlied - Op. 91, nº 2 de Brahms. Más abajo, el poema
original de Lope de Vega y, a continuación, la traducción alemana de von Geibel (con su retraducción al español). Patéticas y benditas traducciones que, con todo, permitieron el encuentro del tierno Lope y el fiero Brahms (tan fiero y tan atento que, según cuentan, antes de abandonar cualquier reunión pedía disculpas por si le había quedado alguien por insultar) :
Pues andáis en las palmas,/ángeles santos, /que se duerme mi Niño,/ tened los ramos .//
Palmas de Belén/ que mueven airados/ los furiosos vientos/ que suenan tanto;/ no le hagáis ruïdo, /corred más paso./ Que se duerme mi Niño,/ tened los ramos.//
El Niño divino/ que está cansado/ de llorar en la tierra/ por su descanso,/ sosegaros quiere un poco/ del tierno llanto./ Que se duerme mi Niño,/ tened los ramos. //
Rigurosos hielos/ le están cercando;/ ya veis que no tengo/ con qué guardarlo./ Ángeles divinos/ que vais volando,/ que se duerme mi Niño,/ tened los ramos.
Traducc. E. Geibel.- Spanisches Liederbuch
Die ihr schwebet .......................Vosotros que revoloteáis
Um diese Palmen........................en torno a estas palmas In Nacht und Wind, ....................en la noche y en el viento, Ihr heilgen Engel, ........................ángeles santos, Stillet die Wipfel!........................ ¡aquietad sus copas! Es schlummert mein Kind.............Mi Niño está durmiendo.
Ihr Palmen von Bethlehem......... Palmas de Belén
Im Windesbrausen,.................... en el rugiente viento,
Wie mögt ihr heute ....................¡cómo podéis hoy
So zornig sausen! .......................azotar con tanta furia!
O rauscht nicht also!.................. ¡Oh, no hagáis tanto ruido!
Schweiget, neiget....................... Callaos, inclinaos
Euch leis und lind; .....................suave y silenciosamente;
Stillet die Wipfel! ......................¡aquietad las copas!
Es schlummert mein Kind...........Mi Niño está durmiendo.
Der Himmelsknabe.....................El Niño del cielo
Duldet Beschwerde,.................. soporta el sufrimiento,
Ach, wie so müd er ward............Ay, qué fatigado se siente
Vom Leid der Erde.....................del dolor de la tierra!
Ach, nun im Schlaf ihm................Ay, ahora en el sueño,
Leise gesänftigt.......................... suavemente sosegado,
Die Qual zerrinnt, ..................... apaciguad su tormento,
Stillet die Wipfel! ....................-.¡aquietad las copas!
Es schlummert mein Kind.......... Mi Niño está durmiendo.
Grimmige Kälte.........................El frío penetrante
Sauset hernieder,....................... caerá enseguida,
Womit nur deck ich ...................¿con qué podré tapar
Des Kindleins Glieder!.............. el cuerpecito del Niño?
O all ihr Engel,............................Oh, ángeles todos
Die ihr geflügelt......................... que con vuestras alas
Wandelt im Wind,..................... camináis por el viento,
Stillet die Wipfel!.......................¡aquietad las copas!
Es schlummert mein Kind......... Mi Niño está durmiendo.
Aprovecho ya, todo de una, para desearos un feliz 2012.
Vuelve el Adviento y vuelve su primer domingo. Y con el Adviento, más aún que con la Navidad, vuelven los recuerdos de la infancia. No sé por qué. Quizá porque para cuando llega la Navidad ya lo tengo todo recordado, o quizá porque la Navidad la celebraba todo el mundo, mientras que aquellas costumbres "raras" del Adviento eran sólo nuestras: La corona con su vela semanal, el calendario de ventanitas que nos enviaba la familia de Alemania, cada una con un dibujo -nada de chocolatinas, pero qué dibujos-, las tarjetas de felicitación que decían Frohe Adventszeit... Nos gustaban esas costumbres raras y sólo nuestras. Siguiendo, pues, la rara costumbre de la felicitación adventicia (las otras ya están más generalizadas), aprovecho para desaros un muy feliz Adviento.
Yo he sacado la corona de todos los años, le he puesto cuatro velas nuevas y la tarta está en el horno. Y como los recuerdos no varían, que son también los de todos los años, rescato aquí la entrada del año pasado, sobre todo para mi hijo Enrique, que ahora que está lejos puede que la lea. Para que se acuerde de encender la primera vela, y luego la segunda, y la tercera...
Junto con las velas nuevas, para que no se diga, renuevo también la versión del Rorate caeli. Las niñas con los candelabros dan un poco de impresión, pero cantan realmente bien. Lo dicho: feliz tiempo de Adviento para todos.
Como os conté cuando empezaba el adviento, en casa de mis padres, según la tradición paterna, los regalos de Navidad los traía el Niño Jesús la noche del 24 de diciembre. Eso tenía dos grandes ventajas: la primera, que los recibíamos antes; la segunda y más importante, de índole teológica podría decirse, que nunca teníamos miedo de que nos trajera carbón o tuviera en cuenta cómo nos habíamos portado. Los Reyes llevan regalos a quien se los merece, por eso viajaron hasta Belén, y al rey Herodes, a pesar de su rango, no consta que le dejaran ni un souvenir; pero el Niño Jesús no hacía distinciones, no juzgaba -nunca juzgó. Venía para todos, incluso venía más para los malos, no había que asustarse. Mis padres nunca nos dijeron eso de "si no te portas bien, el Niño Jesús no te traerá nada", no podían (véase Jn 12:47). Es cierto que tampoco nos lo dijeron con los regalos de Reyes, que siempre caía alguna otra cosa, unas pinturas o un cuento y unos guantes o una bufanda. Y sin embargo, por alguna razón, cuando el 6 de enero nos despertabamos al grito de los vecinos de abajo "Luisitooo, han venido los Reyes", siempre tenía el temor de que hubieran pasado de largo, o de encontrarme el pedazo de carbón. Es largo de explicar, creo que la generosidad sin llevar cuentas del Niño Jesús me afinaba la conciencia y me desarmaba, y empezaban a pesarme las peleas con mi hermana, las trolas de todo el año y hasta el desorden de mi estantería. Para cuando llegaban los Reyes era todo contrición, habría aceptado sin rechistar el pedrusco. - Esas cosas dejan huella, sigo teniendo aprensión a levantarme y no encontrar nada, y más ahora con tanta crisis y los bolsillos vacíos. Por eso la víspera de Reyes fui a Pasajes y me agencié un par de libritos de Bobin, por si acaso, más que nada por disimular. Llegó el día de Reyes y además de los Bobin, me encontré un ramo de flores blancas, verdes y amarillas de Melchor, con un vale en el que se promete su reposición, una vez por Gaspar y otra por Baltasar (qué bien, todo un mes y pico de flores, qué Magos tan detallosos y ocurrentes), un CD de Sprigsteen con canciones de Pete Seeger al que le tenía muchas ganas (¡O Mary Don't You Weep! Qué gozada y qué listos son los Reyes), un perfume muy oh-là-là que huele a azahar, y al señor Søren Kierkegaard [¿cómo se hará para escribir la 'o' cruzada? -Gracias, Ángel, corregido-] por partida doble: O lo uno o lo otro, y Entweder- Oder, para que vaya al uno y al otro y aprenda alemán aunque sea con un danés (pero qué gentiles y sabios son). Tengo que frenar las ganas de leerlo de corrido en español y a veces hago trampa, pero me encanta el sistema y se aprenden palabros curiosísimos. También los dos Bobin: L'inespérée y La part manquante parecen geniales. Qué generosos y majos, qué buenos son los Reyes, y yo pensando que pasarían de largo... Ya me tienen hecha polvo.
Queridos amigos, aquí os dejo unos versos de Joâo Saraiva que me encontré hace unos meses y tenía reservados para la ocasión, y un bonito villancico de los de cantar y bailar y ponerse contento.
¡Feliz Navidad!
NATAL Pobre menino Jesus. Homens e bois te adoraram e mais tarde, numa cruz, homens te martirizaram. Vinte séculos depois, os homens nâo melhoraram e ainda sâo mansos os bois! (Joâo Saraiva. “Natal”. Poesías Líricas e Sátiras, Lisboa, 1962)
Y ahora ya el villancico: "Corre caballito", un Aguinaldo venezolano, cantado por el grupo Serenata Guayanesa:
Hoy es primer domingo de Adviento y empieza el año litúrgico. Feliz año nuevo, pues.
En España este domingo no se celebra tanto en las casas y pasa un poco desapercibido, pero en Alemania es el día en el que verdaderamente empiezan las fiestas de Navidad. Por la tarde, con el café y la tarta de rigor sobre la mesa, se enciende la primera vela de la corona de Adviento y los niños cantan: Advent, Advent, ein Kerzlein brennt;/erst eins, dann zwei, dann drei, dann vier;/dann steht das Christkind vor der Tür. [Adviento, Adviento, arde una pequeña vela;/ primero una, luego dos, luego tres, luego cuatro,/ y ya está el Niño Jesús a la puerta.]
La corona que había en mi casa era una especie de bandeja honda y plateada , con unos pinchos en los que se sujetaban las velas; en el centro se ponían nueces y mandarinas, y alrededor ramas de pino que el día anterior, en cuanto oscurecía, íbamos a cortar con mi padre a un pinar de cuatro pinos que resistía, arrimado a las tapias de un cuartel, a las afueras del barrio.
Cada domingo, al prender la nueva vela, parecía que el Niño Jesús avanzaba un pasito. El último domingo de adviento, con las cuatro encendidas, no aguantábamos la impaciencia. Despues de merendar poníamos el Belén y montábamos el árbol. La Nochebuena estaba a la vuelta de la esquina, y los regalos también, los que nos encontrábamos al volver de la Misa del gallo, junto al Belén y el árbol misteriosamente iluminado.
Nunca vi que ninguno de mis padres se retrasara cuando nos íbamos a Misa, ni que se adelantara al volver. Y sin embargo, el árbol que dejábamos apagado, a la vuelta estaba encendido. Y mira que encenderlo llevaba su tiempo, porque por entonces no usábamos bombillitas, sino velas auténticas, sujetas a las ramas con unas pinzas-palmatoria diminutas que a cada segundo amenazaban volcarse. El árbol iluminado así, con sus velas oscilantes -como borrachos decía mi madre, como monjes que se inclinan, corregía mi padre-, con las llamitas temblorosas haciendo brillar como lluvia las cintas de plata enganchadas a las ramas, era un auténtico espectáculo. Emocionaba mirarlo, sobre todo porque en cualquier momento podía empezar a arder. No sé cómo lo harían, apagarlo al salir y colocar los regalos y tenerlo encendido al llegar. Nunca se me ocurrió preguntarlo
Hoy me sigue pareciendo preciosa la costumbre alemana de que los regalos los traiga Christkind. Al terminar de abrirlos, nos acercábamos al Belén y le dábamos las gracias al Niño Jesús, por los regalos y por haber nacido. Después soplábamos el árbol y mi madre respiraba aliviada.
Pasados los años y sólo a condición de que no tuvieran colorines y jamás de los jamases sonaran, entraron en casa las guirnaldas eléctricas, y desaparecieron los borrachos y los monjes inclinados. Fue una concesión a lo cómodo, lo seguro y lo moderno, que cada Navidad, al enchufar las luces del árbol, creo que todos lamentábamos en silencio. Tiempo después encontré las pinzas-palmatoria en el fondo de un maletero. Algún año de estos compraré un abeto bien verde, lo llenaré de velas oscilantes y resurgirá con aquel olor a resina y a cera, esplendoroso y fiel como canta el villancico: Du grünst nicht nur zur Sommerzeit, nein, auch im Winter, wenn es schneit... O Tannenbaum, wie treu sind deine Blätter! Aquí abajo os dejo un enlace al canto gregoriano Rorate caeli de super,
un himno que se canta en el Oficio Divino durante el Adviento, con
textos tomados del profeta Isaías (Is 45,8 y 64,6). Un clamor por la
llegada del Justo:
https://www.youtube.com/watch?v=AWriu33XO7E
[Y esta es su traducción: Destilad, cielos, el rocío; lloved, nubes, al Justo. No te enojes Señor, no te acuerdes más de nuestra maldad. La ciudad del Santo está desierta; Sión ha quedado arrasada, Jerusalén, desolada, la casa de tu santidad y tu gloria, donde te alabaron nuestros padres. Destilad, cielos, el rocío; lloved, nubes, al Justo. Hemos pecado y estamos manchados. Hemos caído como las hojas y nuestras maldades nos arrastraron como el viento. Nos escondiste tu rostro y nos dejaste con nuestra iniquidad. Destilad, cielos, el rocío; lloved, nubes, al Justo. Mira, Señor, la aflicción de tu pueblo y envía al Prometido: envíanos al Cordero que rige la Tierra, desde el desierto de Petra hasta el monte de la hija de Sión, para que rompa el yugo de nuestra esclavitud. Destilad, cielos, el rocío; lloved, nubes, al Justo. Consuélate, pueblo mio, consuélate, que pronto llegará tu salvación; ¿Por qué te consumes de tristeza? ¿Por qué se renueva tu dolor? Te salvaré, no temas: yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu redentor. ]
"María Wiegenlied” - Canción de cuna de María, Max Reger (1873-1916), texto de Martin Boelitz.
und wiegt ihr Jesuskind,
[María sentada junto al rosal/ mece a su Niño Jesús,/ entre las hojas, suave,/ sopla el cálido viento del verano.// A sus pies canta/ un pájaro de colores:/ ¡duerme, Niñito, dulzura,/ duérmete ya!// Encantadora es tu sonrisa,/ y más encantadoras tus ganas de dormir;/ apoya tu cansada cabecita/ firme en el pecho de tu Madre!// ¡Duerme, Niñito, dulzura,/ duérmete ya!]