Oímos hablar de 'un trabajo acabado', 'una casa acabada', una labor o un cuadro 'acabados', y entendemos algo bueno, que el trabajo o la casa, la labor o el cuadro están completos, que no hay más que añadir.
Oímos hablar de 'una historia acabada' y pensamos en una historia truncada, en una historia infeliz.
Oímos hablar de 'un hombre acabado' y sentimos lástima.
Y esto es lo que hay, lo acabado, lo que no se acaba, lo finito y lo infinito, la de cosas que sabemos sin saber que las sabemos... y una tarde bochornosa y una pila inacabable de ropa por planchar.