"Hablar sobre el Espíritu Santo es más difícil que hacerlo sobre Cristo o sobre el Padre. El Espíritu Santo parece evadirse y decirnos: “No yo, sino el Hijo”. Es el Dios humilde, el Poder oculto que nada quiere para sí, sino sólo recibir lo que es de Cristo para dárnoslo a nosotros. De ahí que sea más fácil comprender al Espíritu Santo con el corazón que con la mente… Notemos, por último, el estrecho vínculo que hay entre el Espíritu Santo y la esperanza cristiana. Nuestra existencia está sumida en la indigencia y la oscuridad. La fe nos dice que en nosotros tiene lugar un acontecimiento misterioso: La creación de un hombre nuevo, configurado a imagen de Cristo, y de un nuevo cielo y una nueva tierra, de la que habla al final el Apocalipsis. Pero este acontecimiento sucede ocultamente, y cuanto vemos fuera y dentro de nosotros contradice ese mensaje. Por eso necesitamos la esperanza, y ésta la otorga el Espíritu Santo. Él es quien hace posible el acontecimiento antedicho, por ser el nuevo creador de lo ya creado."
-
(Romano Guardini, Introducción a la vida de oración)
-
-
"...Lléname de tu gracia. Tú me creaste; créame de nuevo"
-
(Romano Guardini, Oración de la mañana. En Cartas sobre la formación de sí mismo)