05 abril 2010

El río más grande. (Pero la esperanza... Charles Péguy)

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PERO LA ESPERANZA...

Mais l'espérance, dit Dieu, ... que ces pauvres enfants voient tous les jours comme ça va.
Et que tous les jours ils croient que ça ira mieux le lendemain matin.
Justement le lendemain matin.
Tous les jours depuis qu'il y a des jours.
Et qu'un soleil se lèvera meilleur.
Que tous les matins en se levant ils croient que la journée sera bonne.
Cette journée.
Et que tous les soirs en se coucha
nt ils croient que le lendemain.
Que justement le lendemain, que le jour du lendemain
Sera, fera un bonne journée.
Depuis tant de temps qu'il y a des jours.
Et que ça recommence.
Que tous les démentis ne comptent pas, tant de démentis qu'ils reçoivent précisément tous les jours.
Que les démentis ne soient comme rien, ne les arrêtent pas, que les démentis de tous les jours,
Innombrables comme les jours,
Innombrables dans les innombrables jours, que les démentis
Ne les désabusent pas de cette idée, de cette conviction absurde,
Que le jour d'aujourd'hui sera un jour meilleur,
Un autre jour, un jour nouveau, un jour frais, un jour neuf,
Un jour levant,
Bien lavé,...
Un jour pas comme les autres...
Qu'ils croient quand même, que ce matin, ça va bien,
Ça ça me confond.
Ça ça me passe.
Et je n'en reviens pas moi-même.
Et il faut que ma grâce soit tellement grande. (...)
Que ce soit juste avec cette matière, avec ces innombrables jours mauvais qui pleuvent et qui pleuvent
Qu'ils fassent, qu'ils jaillissent, qu'ils fassent sortir, qu'ils fassent jaillir cette source même de l'espérance.
Ce fleuve le plus grand de tous mes fleuves.
Le seul grand.
Voilà ce que j'admire, moi, qui m'y connais pourtant...
Et il faut que ma grâce soit tellement grande.


La foi que j'aime le mieux, dit Dieu, c'est l'espérance.

[...Pero la esperanza, dijo Dios, ...que esas pobres criaturas vean todos los días cómo van las cosas/ Y que todos los días crean que irán mejor la mañana siguiente
/ Justo la siguiente mañana./ Todos los días desde que los días existen./ Y que amanecerá un sol mejor./ Que todas las mañanas al levantarse crean que el día será bueno./ Este día./ Y que todas las noches al acostarse crean que el día siguiente./ Que precisamente el próximo, que el próximo día/ Será, traerá una buena jornada./ Desde todo el tiempo que hace que existen días./ Y que eso recomience./ Que ninguno de los desmentidos cuente, con la de desmentidos que reciben precisamente cada día./ Que los desmentidos sean como nada, no los detengan, que los desmentidos de todos los días,/ Incontables como los días,/ Incontables en los incontables días, que los desmentidos/ No los desengañen de esta idea, de esta convicción absurda:/ Que el día de hoy será un día mejor,/ Otro día, un día distinto, un día fresco, un día nuevo,/ Un día que nace,/ Bien lavado.../ Un día diferente a los otros.../ Que incluso crean,  que esa misma mañana, todo va bien,/ Eso... eso me confunde./ Eso... eso me sobrepasa./ Y ni yo mismo salgo de mi asombro./ Y qué inmensa ha de ser mi gracia. (...) Que sea precisamente con esa materia, con esos innumerables días malos que llueven y llueven/ Con lo que hacen, con lo que alumbran, con lo que hacen salir, con lo que hacen brotar esa fuente misma de la esperanza.../ Ese río, el más grande de todos mis ríos./ El único grande./ Eso es lo que me admira, a mí, aunque me reconozca en ello./  Y qué inmensa ha de ser mi gracia.//
La fe que sobre todas amo, dijo Dios, es la esperanza// ]

Charles Péguy, Le Porche du mystère de la deuxième vertu. Préface et notes de Jean Bastaire, Éditions Gallimard, Paris 2006  [la  traducción, claramente mejorable,  es  propia]

30 marzo 2010

Bitterlich

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Pedro replicó: - «Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti.»
Jesús le contestó: - «¿Conque darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.» 
Cinco capítulos más adelante, en Juan 18:27, el episodio de las negaciones de Pedro finaliza con un lacónico: "Pedro volvió a negar, y al instante cantó un gallo".

En el Evangelio de San Juan, Pedro no llora, tampoco nos dice que Jesús lo mire. Es terrible ese dolor seco, no visto, no lavado. Casi se siente la necesidad de correr al texto de Lucas para descubrir la mirada de Cristo: Entonces el Señor se volvió y miró a Pedro (Lc 22, 61); para encontrarse con Pedro deshecho en llanto: y saliendo afuera, lloró amargamente (Lc 22,62). Qué consuelo esos ojos, qué alivio, por fin,  esas lágrimas.

Aquí os dejo la plegaria de arrepentimiento más conmovedora que conozco: Erbarme Dich, mein Gott (Aria para contralto, violín solo, cuerda y bajo continuo, de la Pasión según San Mateo. BWV 244).

Inmediatamente después del recitativo que termina "y saliendo fuera, rompió a llorar amargamente", ese llanto de amargura se convierte en aria:  del violín brota un río de pena, del bajo continuo caen a tierra, una tras otra, las lágrimas.

Dirige la Pasión mi querido Karl Richter. Interpreta el aria, pura desolación, Júlia Hamari:


El texto del aria dice:
Erbarme Dich,
mein Gott. Um meiner Zähren willen,
schaue hier.
Herz und Auge weint vor Dir
bitterlich.
Erbarme Dich!

(Compadécete, Dios mío. A mis lágrimas vuelve tu mirada.
Corazón y ojos lloran ante ti amargamente. Compadécete)


[Para los que no entran a los comentarios, me traigo aquí esta joya de mi querido amigo Santiago:
"Llora el ojo y el corazón, que es tanto como decir que llora todo el ser, y llora al modo como sabía hacerlo Bach, cara a cara con Dios, que por algo en su Iglesia el hombre se enfrenta a Dios sin intermediarios. Es un llanto que espera (y confía) en el perdón, es amargo pero no desesperado; por eso la coral que va después afirma, sin ningún pudor, que no niega su culpa y que la misericordia de Dios es mucho más grande que sus pecados.
El timbre de la contralto da al violín una entonación sombría, dulce y melancólica: Bach, el genio inconmensurable de Bach, nunca se equivoca al elegir la voz adecuada con los intrumentos adecuados y las palabras precisas. La versión que nos recomiendas es excelente, pero hay otras también muy buenas. Para mí, la mejor es una, cualquiera, de las que se oyen estos días en las iglesias de barrio alemana, con pocos músicos, pocos cantantes y un público de respiración contenida que, por respeto al lugar, se va después del último coro sin aplaudir y sin hablar por no romper la bendición de tres horas de oración pura."]

27 marzo 2010

Viernes de Dolores

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Esquilo. Es una ley, sufrir para comprender.

San Agustín. No es bueno sufrir, pero es bueno haber sufrido.

Donoso Cortés. Pasea toda la tierra en ancho y en largo, vuelve los ojos atrás, tiéndelos adelante, devora los espacios y recorre los tiempos, y ninguna otra cosa hallarás en los dominios de los hombres sino esto que ves aquí: un dolor que no remite y una lamentación que nunca acaba. Y ese dolor, aceptado voluntariamente, es la medida de toda grandeza; porque no hay grandeza sin sacrificio, y el sacrificio no es otra cosa sino el dolor voluntariamente aceptado. Los que el mundo llama héroes son aquellos que, siendo traspasados por un cuchillo de dolor, aceptaron voluntariamente el dolor con su cuchillo. Los que la Iglesia llama santos son aquellos que aceptaron todos los dolores, los del espíritu y los de la carne juntamente.
El género humano ha sido unánime en reconocer una virtud santificante en el dolor. Por esta razón se observa que en todos los tiempos, en todas las zonas y entre todas las gentes, el hombre ha rendido culto y homenaje a los grandes infortunios. Edipo es más grande en el día de su infortunio que en los tiempos de su gloria... El hombre, sin saber cómo, se inclina siempre del lado del vencido: el infortunio le parece más bello que la victoria. Sócrates es menos grande por la vida que vivió que por la muerte que le dieron... él debe menos a la filosofía que a la cicuta. (...)-
El dolor pone una cierta manera de igualdad entre todos los que padecen, lo cual es ponerla en todos los hombres, porque padecen todos; por el gozar nos separamos, por el padecer nos unimos con vínculos fraternales. El dolor nos quita lo que nos sobra y nos da lo que nos falta, poniendo en el hombre un perfectísimo equilibrio: el soberbio no padece sin perder algo de su soberbia, ni el ambicioso sin perder algo de su ambición... el duro no padece nunca sin sentirse más inclinado a compasión, ni el altivo sin encontrarse más humilde; el violento se amansa, el flaco se fortalece. Ninguno sale peor que entró de esa gran fragua de los dolores; los más salen de ella con altísimas virtudes que nunca conocieron; (...)
... adondequiera que tienda su vista o enderece sus pasos el hombre, se encuentra con el dolor, estatua muda y llorosa que siempre tiene delante. El dolor tiene de común con la divinidad que es para nosotros a manera de círculo que nos contiene. A él vamos igualmente cuando gravitamos hacia el centro y cuando corremos hacia la circunferencia, y correr y gravitar hacia él es correr y gravitar hacia Dios, hacia el cual corremos con todos nuestros pasos y gravitamos con todas nuestras gravitaciones.

Léon Bloy. Habría que escribir un libro para demostrar con genio esta verdad sin embargo tan elemental, la de que es necesario haber sufrido para ser capaz de amor. El amor es un acto de la voluntad, pero el dolor es siempre una revelación anterior a ese mismo acto, porque el hombre tiene en su mísero corazón lugares que todavía no existen, en los que el dolor entra para que existan. Por ese motivo, el martirio, es decir la aceptación completa de todo el dolor posible, precipita en un instante el alma en el amor perfecto... Podemos verlo en la historia de los santos, y más o menos comprenderlo. Pero parece evidente que Dios aquí no lo hace todo de una manera sobrenatural, sino que actúan las leyes mismas del ser humano. (...)
¡Oh, Dios mío, qué grandes cosas podrían decirse sobre el dolor considerado metafísicamente! Por mi parte, no dejo de pensar en ello, y cuanto más reflexiono sobre ese grave e inflexible designio de nuestros corazones, con el que el hombre se encuentra por doquier - “estatua muda y llorosa que siempre tiene delante”- más bello lo encuentro, más benéfico, santo y divino. El dolor es la punta de diamante con la que entré en mi propio corazón, es el santo velo en el que quedó impreso el rostro sangrante de nuestro dulce Salvador crucificado. Se sabe que las estrellas ocupan siempre el mismo lugar en el cielo, pero según los diferentes estados de la atmósfera, a veces parecen más distantes, y a veces mucho más próximas, como lágrimas de luz a punto de caer sobre la tierra. Lo mismo ocurre con Dios. La alegría lo hace parecer alejado, mientras que la aflicción lo acerca y lo hace como habitar en nosotros. .. Un corazón sin aflicciones es como un mundo sin Revelación. No se ve a Dios sino a la débil luz del crepúsculo. Nuestros corazones están repletos de ángeles cuando están llenos de aflicciones. (...)
Es en las tinieblas de la naturaleza donde encontramos realmente la cercanía de Jesús. Y es cuando las criaturas a las que queremos están ausentes, mi tierno amigo, cuando somos sostenidos por el abrazo sensible del Creador... Es el Dolor quien nos lo revela... Durante un instante quedamos a ciegas…, después, gradualmente, la blanca figura de Jesús se destaca en medio de la oscuridad profunda... Aquí está, todo nuestro, así es como nos lo revela el alejamiento de las criaturas. Siempre estuvo ahí, siempre del mismo modo en nuestras almas, sólo estaba eclipsado por el falso brillo de las criaturas. Aparece, al fin, en la noche, como las estrellas.

Luis Rosales. Las personas que no conocen el dolor son como iglesias sin bendecir .


[Los parrafos de Donoso Cortés pertenecen al Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo. Los de Léon Bloy, que, como puede verse, conocía la obra de Donoso, a Lettres de jeunesse 1870-1893, en traducción de esta servidora. Las citas de Esquilo y Luis Rosales están cogidas de aquí y de allá y no consigo ubicarlas. (Nota 1: corregidas y ubicadas en los comentarios). 

25 marzo 2010

ni división, ni duda...

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Mara- y- Tacoa
...te preocupas y agitas con muchas cosas;
en verdad sólo una es necesaria. María ha
escogido la mejor parte, y no le será quitada.
Lc,10
No sé dónde estarán, igual que tantas cosas,
de estar en algún sitio —sin sitio— pero a veces
me recuerdan a aquellas criaturas de un fósil
que de pronto aletean dando vida a las piedras.

No sé dónde estarán, pero siempre me llaman,
cada vez que despierta también desde su huella
la locura que espera, saltando sobre el tiempo,
volver a acariciarlos, cuando el tiempo termine.

No sé dónde ni cómo pero los veo ahora,
como todo lo mío, de un color de resina,
tras un fanal brillante, tan terso y tan pulido
como el cristal que parte los lados de un espejo.

Ellos están allí, donde siempre han estado,
y yo soy el que falta sobre la hierba rala
que agosta el sol de plano, junto a las peñas grises,
de espaldas a los chopos que habitan los jilgueros.

Hay un perro que corre y otro perro tumbado.
Hay un perro que salta sin parar y otro quieto.
Hay un perro que todo lo remueve, lo husmea,
y otro absorto, quisiera decir que pensativo.

De los dos, uno irrumpe con ladridos y gime
cada vuelta nerviosa que descubre un reclamo:
una flor, una mata de tomillo, una abeja,
un ratón que se asoma levantando el terreno.

Hay veces que, aturdido, parece que se queja
—las raras ocasiones que se rompe, agotado—
del trajín que acumula sin poder dar abasto
a las mil mariposas que lo hostigan sin tregua.

Mientras tanto, su hermano —porque son dos hermanos
pese a ser tan distintos, y una sangre los junta,
y no hay nada en el mundo que pueda separarlos—
ajeno a cuanto pasa, ni siquiera lo mira.

Este perro en reposo permanente, de tardos
movimientos escasos y seguros, vigila
lo que nunca se mueve detrás del horizonte,
lo que siempre parece anunciarse a lo lejos.

Y así, cuando uno trisca sacudiendo la baba
que hace cintas al aire, repartiendo mordiscos,
y el otro alza el hocico, sólo atento a la mano
de aquél al que le basta llamarlo con un gesto;

así, como dos ramas crecidas de un mismo árbol,
como si fueran pájaro que empujan sus dos alas,
como el día y la noche, que giran en un círculo,
así despiertan juntos los dos de mi recuerdo.

Eran dos, eran dos como el sol y el verano.
Eran dos como el hueco de vivir y la vida.
Y no como figuras o signos que explicaran
con el uno el error, con otro la certeza.

Con los dos perros negros encendidos de manchas
que teñían sus patas y sus pechos de fuego,
con los dos grandes perros, pastores de ese tiempo
que guarda mi memoria, sepultado entre símbolos;

con los dos centinelas de mi monte y mi cielo,
se me divide el alma... Pero si el alma entera
volviera a hacerse niña juntando sus mitades,
y si alguien, ese día, cuando el tiempo termine,

despertara, pero alguien no como yo, sino alguien
que fuera para ellos, como Dios, niño y dueño,
ya no habría parábolas, ni división, ni duda;
ellos ya no tendrían ni premios ni castigos.

Sólo habría una sola mirada compasiva
del amo a esos dos seres, juntos en la hermosura,
que ya no necesitan oír del que obedecen
cuál es la mala parte, cuál es la vida buena.
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Enrique Andrés Ruiz, Estrella de la tarde, Fundación Mainel, Valencia, 2000

24 marzo 2010

¿Dónde estás?

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------ -Y-Yahveh Dios llamó al hombre y le dijo:

-----------------«¿Dónde estás?»--

--------(Génesis 3, 9)

22 marzo 2010

Ese invisible garabato

Ramón Gaya. "La realidad -eso lo sabemos todos, lo sentimos todos- es... sagrada; y es sagrada -no divina- sin duda por ser portadora, encerradora, escondedora de ese Algo tan... evidente; Velázquez -como Cervantes, y acaso como Murillo, y también como Galdós- supo darse cuenta... de que la realidad no puede ser esquivada, evitada, saltada, por muy deleznable, provisional o externa que nos parezca, y por muy espirituales, esenciales y profundos que nos supongamos, ya que es precisamente en ella, dentro de ella, donde habita, viva y fija, esa sustancia que, sin embargo, no es en absoluto -como algún día hemos podido creer- sustancia suya propia... sino más bien como un... Son, el invisible garabato de un son, el son de un Algo que está, sí, dentro de la realidad o detrás de ella, pero sin serla, ni expresarla, ni significarla; un «Algo» que, al ser percibido por nosotros, sabemos en seguida que es más, mucho más que la simple realidad, y también... otra cosa, aunque inseparable de su cuerpo, de su ineludible cuerpo real. (...) La realidad no es divina, es sagrada; la realidad es el sagrario de la divinidad, el escondite de la divinidad. Por eso la realidad, por un lado, no puede ser esquivada, evitada, saltada, y por otro, no puede ser venerada, adorada; por eso el «realismo» -todo realismo- es siempre tan estúpido, y equivocado (...) porque enamorarse del «realismo»,... no es más, en definitiva, que tomar gato por liebre. La realidad no puede ser borrada, ignorada o pasada por alto en una obra de arte bien nacida... ni puede ser adulada, exaltada, glorificada; y tampoco... analizada, espiada, estudiada, viviseccionada; la realidad ha de ser... recibida, bien recibida, recibida con limpieza, y después, claro, ha de ser tenida siempre presente...y, al mismo tiempo... casi como abandonada, abandonada a su hermosísima y humildísima presencia. (...) sólo si hemos acertado en nuestra actitud y en nuestra... distancia respecto a ella -que acaso consista en una especie de amoroso despego-, podrá ella quedarse aquí, delante de nosotros, dando la cara, dándose, y, al mismo tiempo, conservándose propia y... virgen, sucesivamente virgen, en todo el esplendor oscuro, enigmático, de su exterioridad."

Ramón GayaAntología, Selección y prólogo de Andrés Trapiello, Edición digital basada en la de Fundación Santander Central Hispano, Madrid, 2003.
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F.Bacon- Cada generación está forzada a rehacer lo que llamamos realidad, queremos deformarla para dar fuerza a la realidad. (...)
D.Sylvester- ¿El cuerpo como carne, cadáver...?
FB- El cuerpo es la carne...
DS- Habla de su arte como accidente. ¿Piensa lo mismo de su vida?
FB- Sí... Es un accidente. Como no soy nada religioso creo que nacemos y morimos y no pasa nada más.
DS- Pero la vida ¿no tiene sentido?
FB- No, no para mi...
DS- ¿No es, por lo tanto, un hombre desesperado?
FB- No, no... precisamente soy lo contrario... Muy optimista, pero optimista en la futilidad. (...)
DS- ¿A qué edad llegaste a comprender que la muerte te llegaría a ti también algún día?
FB- Me di cuenta cuando tenía diecisiete años. Lo recuerdo muy bien, muy claramente. Recuerdo que estaba mirando una cagada de perro en la acera y de pronto lo comprendí; ahí está, me dije, así es la vida. Curiosamente, me atormentó durante meses, hasta que llegué, como si dijésemos, a aceptar que uno está aquí, existiendo durante un segundo, y que le aplastan luego como a una mosca contra la pared. (...)
FB- El hombre comprende hoy que es un accidente, que es un ser absolutamente fútil, que tiene que jugar hasta el final sin motivo... todo el arte se ha convertido hoy completamente en un juego con el que el hombre se distrae".

David Sylvester, Entrevista con Francis Bacon, Random House Mondadori, Basrcelona, 2003

16 marzo 2010

Tierras de penumbra

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Verdadera y falsa sabiduría
'
La sabiduría inferior se mide por las preguntas que contesta, la sabiduría superior por las que hace innecesarias.
A medida que avanzamos en la vida, nuestros saberes disminuyen en número y en precisión, pero crecen en profundidad, en intimidad, en certeza: son cada vez más seguros y menos comunicables.
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Madurez
'
Se saben menos cosas pero se adivinan más. El espíritu se limita a menudo a plantear cuestiones, pero a un nivel infinitamente más profundo que antes, cuando creía resolverlas. Se pasa de la falsa luz del conocimiento artificial a la penumbra del conocimiento intuitivo.
'
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Gustave Thibon, Nuestra mirada ciega ante la luz, Ediciones Rialp, Patmos nº146, Madrid 1976. Traducción de Julián Urbistondo.

15 marzo 2010

"In nomine suo"

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"El hombre prevaricador y caído no ha sido hecho para la verdad, ni la verdad para el hombre prevaricador y caído... el hombre, desde que se rebeló contra su Dios, no consiente otra soberanía sino la suya propia... Por eso, cuando la verdad se pone delante de sus ojos, luego al punto comienza por negarla... Si la vence, la crucifica; si es vencido, huye; huyendo cree huir de su servidumbre, y crucificándola cree crucificar a su tirano.
Por el contrario, entre la razón humana y lo absurdo hay una afinidad secreta, un parentesco estrechísimo... su voluntad lo acepta porque es hijo de su entendimiento, su propio verbo; porque es testimonio vivo de su potencia creadora: en el acto de creación el hombre es a su manera Dios y se llama Dios a sí propio. ¿Qué importa que el otro sea el Dios de la verdad, si él es el Dios de lo absurdo?"

***
"Vosotros los que aspiráis a sojuzgar a las gentes, a dominar en las naciones y a ejercer un imperio sobre la raza humana, no os anunciéis como depositarios de verdades clarísimas y evidentes... porque jamás el mundo os reconocerá por señores, antes se rebelará contra el yugo brutal de vuestra evidencia. Anunciad, por el contrario... que vais a demostrar que dos y dos no hacen cuatro, sino cinco; que Dios no existe o que el hombre es Dios; que la sabiduría de los siglos no es otra cosa sino pura ignorancia; ... que lo hermoso es feo, que lo feo es hermosísimo; que el bien es mal, y el mal es bien... que fuera de este mundo no hay infierno ni paraíso; que el mundo que habitamos es un infierno presente y un paraíso futuro; que la libertad, la igualdad y la fraternidad son dogmas incompatibles con la superstición cristiana; que el robo es un derecho imprescriptible, y que la propiedad es un robo... y estad ciertos de que, con este solo anuncio, el mundo, maravillado de vuestra sabiduría y fascinado por vuestra ciencia, pondrá a vuestras palabras un oído atento y reverente. Si al buen sentido, de que habéis dado larga muestra anunciando la demostración de todas estas cosas, añadís después el buen sentido de no demostrarlas de ninguna manera, entonces el género humano os pondrá sobre los cuernos de la luna. (...)"

***
"Yo no sé si hay algo debajo del sol más vil y despreciable que el género humano fuera de las vías católicas.
... Los primeros idólatras salen apenas de la mano de Dios, cuando dan consigo en la de los tiranos babilónicos. El paganismo antiguo va rodando... de sofista en sofista y de tirano en tirano, hasta caer en la mano de Calígula, monstruo horrendo y afrentoso con formas humanas y apetitos bestiales. El moderno comienza por adorarse a sí propio en una prostituta, para derribarse a los pies de Marat, el tirano cínico y sangriento, y a los de Robespierre, encarnación suprema de la vanidad humana con sus instintos inexorables y feroces. El novísimo va a caer en un abismo más hondo y más oscuro; tal vez se remueve ya en el cieno de las cloacas sociales el que ha de ajustar a su cerviz el yugo de sus impúdicas y feroces insolencias. (...)"

***
"Ego veni in nomine Patris mei, et non accipitis me: si alius venerit in nomine suo, illum accipietis (Io 5,43). En estas palabras está anunciando el triunfo natural del error sobre la verdad, del mal sobre el bien."

-Juan Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, Libro primero, cap. V-VI.

["El novísimo va a caer en un abismo más hondo y más oscuro...", dice Donoso en 1851. ¿Cómo lo sabía?
Mucho se ha hablado de las cualidades proféticas de Donoso Cortés, las mismas cualidades que le serán adjudicadas más tarde a Léon Bloy, otro profeta del abismo: "¿Cómo lo sabía?", le preguntaban los combatientes que consiguieron volver a casa, como muertos ambulantes, tras la guerra del 14. "¿Cómo lo sabían?", se podrían preguntar tantas víctimas y supervivientes de los sucesivos abismos que en el mundo han sido y son.
Donoso, que, al igual que Bloy, negaba su condición de profeta (cosa natural en tiempos en que el mismo Jeremías habría sido tenido por charlatán de parque o ingresado a la fuerza en un manicomio), explicaba con estas palabras el "cómo" de ese saber: "Para anunciar estas cosas no necesito ser profeta. Me basta considerar el conjunto pavoroso de los acontecimientos humanos desde su único punto de vista verdadero: desde las alturas católicas". Las mismas alturas desde las que se compadecía Léon Bloy por "ese pobre rebaño que muere de sed a orillas de los ríos del Paraíso"]

11 marzo 2010

Los lirios del campo. Kierkegaard

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"Mirad a los lirios del campo, miradlos. Ello quiere decir: préstales cabal atención, conviértelos en objeto no de una furtiva mirada al pasar, sino de tu consideración; por eso se emplea allí la expresión que el sacerdote suele usar en las reflexiones más serias y solemnes; ...muchos viven quizá en la gran ciudad y jamás contemplan los lirios; muchos habitan seguramente en el campo y pasan por delante de ellos sin regalarles una mirada. ¡Ay, cuántos habrá que según la indicación evangélica los contemplen debidamente! (...)
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Los lirios "no se fatigan ni hilan", en realidad no hacen otra cosa sino adornarse, o mejor dicho: estar adornados. De la misma manera que en la primera parte de este Evangelio -cuando se hablaba de las aves del cielo y se afirmaba: "no siembran ni siegan, ni encierran en los graneros"- se estaba como aludiendo al trabajo que el varón se impone para alimentarse a sí y a los suyos, así también estas palabras sobre los lirios son como una alusión al trabajo de la mujer. La mujer no sale fuera para cubrir las necesidades de la vida, permanece en el hogar, cose e hila, procura tenerlo todo tan primoroso como sea posible: su tarea diaria, su diligente trabajo está en la relación más próxima con la elegancia. Esto es lo que acontece también con el lirio: se queda en casa, no se aparta del sitio, pero ni trabaja ni hila, no hace sino adornarse, o mejor dicho: estar adornado.
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De esta manera ya tenemos al afligido, que con su pena se fue hasta los lirios, allá en el campo en medio de ellos; sorprendido por su hermosura, ha cogido el primero que topó, sin ninguna elección previa, pues ni siquiera se le ha pasado por las mientes que pudiera haber un único lirio respecto del cual no fueran válidas las palabras de que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos. Supongamos que el lirio pudiese hablar, ¿no tendría que decirle al afligido: Cómo es posible que te admires tanto de mí? ... ¿Lo que es válido acerca de un pobrecito como yo, no lo será respecto de ser hombre, que es indudablemente el milagro de la creación? Sin embargo, el lirio no puede hablar; y precisamente por eso, porque allá fuera reina un silencio ininterrumpido y nadie está presente, el afligido está en situación de hablar consigo mismo... No es el lirio quien lo dice; ni es ningún otro hombre, ya que con otro hombre surge con la mayor facilidad la idea inquietante de la confrontación ... y se olvida lo que es ser hombre a expensas de las diferencias entre uno y otro hombre. Mas en el campo junto a los lirios... donde los grandes pensamientos de las nubes disipan todas las pequeñeces: allí el afligido es el hombre único, y aprende de los lirios lo que probablemente no aprendería de ningún otro hombre. (...)
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¿Qué aprende, pues, el afligido de los lirios? Aprende a contentarse con ser un hombre y a no preocuparse de las diferencias ente hombre y hombre; aprende a hablar tan brevemente, tan solemnemente, tan elevadamente de eso de ser hombre, como el Evangelio lo hace acerca de los lirios. Pensemos en Salomón. Si está revestido de la púrpura real y sentado en su trono rodeado de toda su gloria, es obvio que se le hablará solemnemente diciendo: "Su Majestad"; mas cuando se tiene que hablar con una solemnidad suprema, con el lenguaje eterno de la seriedad, entonces hay que decir : ¡Hombre! Y justamente lo mismo solemos decirle al más insignificante cuando, como Lázaro, yace casi desconocido en la pobreza y en la miseria: ¡Hombre! Y en el momento decisivo de la muerte, cuando todas las diferencias quedan eliminadas, decimos: ¡Hombre! Y no es que con ello hablemos de una manera empequeñecedora, al revés, afirmamos lo supremo; ... pues esta -esencialmente igual- gloria de todos los hombres no es por cierto la triste igualdad de la muerte... sino cabalmente la de la hermosura."
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Sören Kierkegaard, Los lirios del campo y las aves del cielo, Editorial Trotta, Madrid, 2007. Prólogo y traducción de Demetrio Gutiérrez Rivero.
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[Me ha sorprendido mucho, por evidente y por no haber reparado nunca en ello, la relación del lirio con las tareas femeninas y la del gorrión con las tareas masculinas. ¿Es un hallazgo de Kierkegaard? ¿Es algo que se entendía con naturalidad en tiempos pasados y ha dejado de entenderse en estos, en los que la mujer, como el gorrión, "vuela de acá para allá para aprovisionarse de alimentos" ? ¿Formaba parte de la exégesis tradicional y ha sido eliminado en los actuales comentarios bíblicos por "incorrecto"? Y sobre todo ¿habrá más cosas que, estando claras antes, se nos hayan vuelto oscuras?  Y otra pregunta me hago: sumando -porque normalmente sumamos- al adorno el vuelo y al hilado el llenado del granero, ¿habremos dejado de ser comparables con los lirios? ]

08 marzo 2010

El género adulatorio

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PÓLUX. ... Puesto que Gorgias se muestra embarazado para explicar lo que es la Retórica, dinos lo que tú piensas de ella.
SÓCRATES. ¿Me preguntas qué clase de arte es en mi opinión?
P. Sí.
S. A decir verdad, Pólux, yo no la tengo por un arte.
P. ¿Entonces cómo la consideras?
S. Una especie de rutina.
P. ¿Luego a tu juicio la Retórica es una rutina?
S. Sí, a no ser que tú pienses de otro modo.
P. ¿Y cuál es el objeto de esta rutina?
S. Procurar el recreo y el placer.
P. ¿No crees que la Retórica es una cosa bella, puesto que capacita para agradar a los hombres?
S. Pero, Pólux, ¿te he explicado lo que es la Retórica, para que vengas después a preguntarme, como lo haces, si la encuentro bella?
P. ¿No te he oido decir que es una especie de rutina?
S. Puesto que tanto mérito tiene a tus ojos el causar placer, ¿querrías proporcionarme a mí uno, aunque sea pequeño?
P. Con gusto.
S. Pregúntame por un momento, si considero la cocina como un arte.
P. Consiento en ello. ¿Qué arte es la cocina?
S. No es arte, Pólux.
P. ¿Pues qué es? dilo.
S. Voy a decírtelo. Es una especie de rutina.
P. ¿Cuál es su objeto?
S. El siguiente, mi querido Pólux: procurar el bienestar y el placer.
P. La cocina y la Retórica ¿son la misma cosa?
S. Nada de eso; pero ambas forman parte de la misma profesión.
P. ¿De qué profesión, si tienes a bien decirlo?
S. Temo que sea una grosería decir lo que es, y no me atrevo a hacerlo por Gorgias, pues temo que se imagine que quiero poner en ridículo su profesión... En cuanto a lo que yo llamo Retórica, es una parte de cierta cosa, que no tiene nada de bella.
GORGIAS. ¿De qué cosa, Sócrates? di y no temas que me ofenda.
S. Me parece, Gorgias, que es cierta profesión en la que el arte no entra para nada, pero que supone en el alma tacto, audacia, y grandes disposiciones naturales para conversar con los hombres. Yo llamo adulación al género en que ella está comprendida; género que me parece que está dividido en no sé cuántas partes, una de las cuales es la cocina. Créese comunmente que es un arte, pero a mi parecer no lo es; sólo es una costumbre, una rutina. Cuento también entre las partes de la adulación a la Retórica, así como el tocador y el arte del sofista; y atribuyo a estas cuatro partes cuatro objetos diferentes. (...) Voy a hacer una tentativa para explicarte sobre este punto mi pensamiento. Si no es como yo digo, Pólux me refutará. ¿No hay una sustancia a la que llamas cuerpo y otra a la que llamas alma?
G. Sin duda.
S. ¿No reconoces igualmente, respecto de las mismas, una constitución que parece buena y que no lo es ? Me explicaré. Muchos, en apariencia, tienen el cuerpo bien constituido, y el que no sea ni médico ni maestro de gimnasia no nota fácilmente que está mal constituido.
G. Tienes razón.
S. Digo, pues, que hay en el cuerpo y en el alma un no sé qué, que hace que uno juzgue que ambos están en buen estado, aunque realmente no lo estén.
G. Es cierto.
S. Veamos si puedo hacerte entender con mayor claridad lo que quiero decir. Digo que hay dos artes que responden a estas dos sustancias: el que corresponde al alma, le llamo política; y respecto al otro, que mira al cuerpo, no puedo designarle con un solo nombre. Y aunque la cultura del cuerpo sea una, yo la divido en dos partes, que son la gimnasia y la medicina. Y dividiendo igualmente la política en dos, pongo la parte legislativa frente a frente de la gimnasia, y la parte judicial frente a frente de la medicina; porque, de un lado, la gimnasia y la medicina y, de otro, la parte legislativa y la judicial tienen mucha relación entre sí, porque recaen y se ejercen sobre el mismo objeto y, sin embargo, difieren en algo la una de la otra.   La adulación conoció que estas cuatro artes son tales como he dicho, y que tienen siempre por objeto el mejor estado posible del cuerpo las unas, del alma las otras... y habiéndose dividido en cuatro, se ha insinuado en cada una de estas artes, pretendiendo ser el arte en cuyo seno se ha deslizado.adulación se cuida muy poco del bien, y mirando sólo al placer, envuelve en sus redes a los insensatos, y los engaña; de suerte que la consideran como de gran valor. La cocina o arte culinario se ha deslizado a la sombra de la medicina, atribuyéndose el discernimiento de los alimentos más saludables al cuerpo. De manera que si el médico y el cocinero disputasen delante de niños y delante de hombres tan poco razonables como los niños, para saber quién de los dos, el cocinero o el médico, conoce mejor las cualidades buenas o malas de los alimentos, indudablemente el médico se moriría de hambre. He aquí a lo que yo llamo adulación, y lo que digo que es una cosa vergonzosa, Pólux, puesto que sólo se cuida de lo agradable, despreciando lo mejor. Añado que no es un arte, sino una rutina, tanto más cuanto no tiene ningún principio cierto, tocante a la naturaleza de las cosas que ella propone, y que pueda servirla de guía; de suerte que no da razón de nada; y a lo que está desprovisto de razón, yo no lo llamo arte. Si te atreves a negar esto, estoy dispuesto a responderte. La adulación, en punto a alimentos, se oculta bajo la medicina, como ya he dicho. A la sombra de la gimnasia se desliza igualmente el tocador, práctica falaz, engañosa, innoble y cobarde, que para seducir emplea las farsas, los colores, el refinamiento y los adornos... Y para no extenderme más, te diré como los geómetras ... que lo que el tocador es a la gimnasia es la sofística a la parte legislativa, y lo que la cocina es a la medicina es la Retórica al arte judicial. La diferencia que la naturaleza ha puesto entre estas cosas, es tal como acabo de explicarla; pero, a causa de su afinidad, los sofistas y los oradores se confunden con los legisladores y los jueces, y se consagran a los mismos objetos; de donde resulta que ni ellos mismos saben exactamente cuál es su profesión, ni los demás saben para qué son buenos tales hombres.

Platón, Diálogos. Gorgias. Obras completas, edición de Patricio de Azcárate, tomo 5, Madrid 1871

01 marzo 2010

III. Pound (Por orden de la usura)

Y terminamos con el libro de J.M.Ibáñez Langlois:


"...[Rilke y Pound] representaban dos estirpes humanas y literarias del todo diversas. Sólo los unía el estar igualmente alejados de esa veta lírica oscura y aun esotérica, poesía mórbidamente pura, que desde Mallarmé suele pasar por ser la genuína raíz de la poesía "contemporánea": ambos se dieron el lujo de desestimarla.
[...] Creo ver su diferencia poética más abrupta en el hecho de que Rilke es todavía y esencialmente un poeta lírico, que habla en primera persona y moldea la materia de sus sentimientos profundos, Pound en cambio, es mucho más que un poeta lírico. Posee, por de pronto, la vena dramática... forja y reinventa caracteres, máscaras -"personae"- que diluyen al hablante poético en una multitud de voces heterogéneas: "Soy un pobre amanuense, Arnaut el pequeño me llaman"; "Soy tu alma, Nikoptis; he velado/estos cinco milenios..." Su obra está llena de la ficción del diálogo:"Es tiempo de que pactemos, Walt Whitman,/te he detestado ya bastante". [...] He aquí una poesía que es mucho más que lírica, porque trasciende el mundo de los sentimientos llamados "poéticos" para incorporar, como los antiguos latinos, la cotidianidad más prosaica al mundo del verso y a la secreta trabazón del poema. [...] Pound ha roto el círculo hermético, la clausura tradicional del lirismo con su efusión sentimental en primera persona:
Ni la sensualidad del fauno
ni la visión del santo son para nosotros.
La prensa es nuestra historia,
nuestra circunsición el sufragio.
Todos los hombres son iguales ante la ley.
Libres de Pisistratos
elegimos a un bribón o a un eunuco
para que nos gobierne."
***

"Es demasiado evidente que Pound, en las antípodas de la pedantería o la erudición, ha cumplido como nadie el prodigio de asimilar la cultura a la vida, o como dijo alguien, de "incorporar su erudición a su sensibilidad". Podrá llamársele un poeta libresco, que se nutre de las citas de antiquísimos textos; pero debe confesarse que, desde el fondo mismo de esos libros, o papiros, o fragmentos, Pound ha extraído una fosforescencia, una energía, una vitalidad más concentrada que la de tantas pasiones o acontecimientos "actuales"... Alcanza su máxima fuerza creadora precisamente cuando revive en forma contemporánea la poesía china o latina, la poesía provenzal o la italiana primitiva, revelando su mundo, sus personajes y pasiones como algo estrictamente actual."
***

"...Pound no dispensa a nadie el conocimiento de la gran poesía del pasado. "Si quieres encontrar el meollo de todo esto, tienes que acudir a Safo, Catulo, Villon, Heine..." No se trata de repetir. Al contrario: es que no estamos para "empañar la memoria de los muertos diciendo lo mismo, pero con menos habilidad y convicción" (...) La densidad es para Pound el signo máximo del valor poético: No emplees una sola palabra superflua, ni un solo adjetivo que no sea revelador. "
***

"Ezra Pound ha difundido en nuestro siglo un concepto muy peculiar y sencillo de la palabra poética: poesía es el lenguaje cargado al máximo de significación... La poesía es justamente esa sobrecarga. No estaríamos tan dispuestos a creerle -a pesar de la gran verosimilitud interna de este concepto- si él mismo no lo hubiera realizado en una multitud de brevísimos poemas que encierran cada uno todo un mundo de experiencia. To see a world in a grain of sand, así describía ya Blake a la intuición poética."
***

"...Pound razona así: el mal arte es un arte inexacto, y por tanto inmoral: rinde informes falsos sobre la naturaleza humana. [...] Es quizá el intento más drástico que se haya hecho en este siglo para convertir la poesía en una ciencia y una ética, es decir para identificar la belleza con la verdad y el bien, o a la inversa, la fealdad con la falsedad y el mal. Pero en nuestro desgarrado mundo empírico, o en el estado de nuestra naturaleza caída, experimentamos tanto la unidad como la dolorosa discordancia de estos atributos. Existe para nosotros una belleza maligna, mezclada con el desorden y la falsía; y a la inversa no es imposible encontrar el bien y la verdad revestidos de formas estéticamente humildes. El intento de Pound no sirve del todo para este mundo."
***
"El conflicto humano y ético de Pound nace cuando proyecta sobre los tiempos actuales, no sólo las formas de expresión literaria de ese pasado remoto, sino también otras formas antiguas de organización económica y social, de vida moral y política, que a él se le ofrecen como haciendo un todo con la literatura, pero que -a diferencia de las formas poéticas- no son en absoluto "recreables" en la complejidad de la vida moderna. [...] Cuando Pound experimentó, desde 1924 en adelante, el imperativo de reflexionar sobre el orden social, no pudo menos que abominar de la podredumbre de la civilización contemporánea, donde todo se hace -como dirá en uno de sus Cantos- "para venderse cuanto antes"... La economía fundada sobre el interés del capital -la usura- se le apareció como el demonio que corroe el mundo moderno, como la raíz de todos los males. [...] Esta obsesión, aparte de sus dolorosas consecuencias psicológicas y civiles, contaminó una buena parte de su poesía de entonces. Debe exceptuarse, sin embargo, su famoso Canto XLV, sobre la Usura precisamente, que -tal vez por su fondo más cultural que económico- es uno de los grandes poemas de su obra:

...CON USURA
la lana no llega al mercado
las ovejas no dan ganancias con la usura.
La usura es una plaga, embota
la aguja en la mano de la doncella
y paraliza el arte del hilandero.
Pietro Lombardo no surgió con la usura
ni vino Duccio con la usura
ni Pier della Francesca ni Zuan Bellini
ni fue pintada la Calumnia.
Angélico no surgió por la usura, ni Ambrogio Praedis,
ni templo de piedra tallada con la inscripción: ADAMO ME FECIT.
Ni por la usura St. Trophime
ni St. Hilaire,
la usura herrumbra el cincel
herrumbra al artesano y su artesanía
roe el hilo en el telar.
Nadie aprendió a tejer el oro en su patrón;
la usura gangrena el azur y deja el carmesí sin recamar
el esmeralda no halla su Memling
la usura mata al niño en el vientre
frena el galanteo del joven
trae parálisis al lecho, yace
entre la joven desposada y el esposo
CONTRA NATURA
Han traído rameras para Eleusis
los cadáveres están listos para el banquete
por orden de la usura."
.
José Miguel Ibáñez Langlois, Rilke, Pound, Neruda. Tres claves de la poesía contemporánea. Editorial Rialp, Madrid, 1978
.
[Ezra Pound, un volcán solitario en palabras de W.B.Yeats, miglior fabbro del parlar materno en palabras de T.S.Eliot que recogen las que Dante dedicara a Arnaut Daniel, es uno de los personajes más apasionantes que haya dado el mundo literario de la modernidad.
Fue un verdadero Quijote del siglo XX , en pie de guerra contra "aquellos que allí ves, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas", gigantes de la explotación, la rapiña y la usura. Visionario de un nuevo orden económico y más humano basado en el crédito social --que se dedicó a difundir en emisiones radiofónicas desde Roma en plena segunda guerra, después de que Roosevelt ni se molestara en recibirle--, fue acusado de colaboración con el enemigo por una corte federal de los Estados Unidos. Enviado en 1945 a un "Centro de entrenamiento disciplinario" al norte de Pisa, lo encerraron en una jaula con barrotes reforzados por su "especial peligrosidad". Allí, a la intemperie, sin el telón del que disponían los otros prisioneros para protegerse de las inclemencias, con un volumen de Confucio, un diccionario chino-inglés y la Biblia, estuvo encarcelado durante un mes antes de ser extraditado, casi ciego por el sol, el viento y la arena, para ser juzgado por alta traición. Al llegar a los EE.UU. lo declararon "mentalmente insano, no apto para ser juzgado" y lo ingresaron en un hospital psiquiátrico. Pound pasó doce años en una celda hermética a la que llamó "el pozo del infierno". En los informes de sus vigilantes puede leerse: "a veces en la noche se ve luz en su pieza, a menudo parece canturrear", "a veces se le oye tararear una especie de vaga tonada".
Y ahora sí, premio por llegar al final: Aquí lo tenéis, escuchadle canturrear, si la emoción lo resiste, esta "especie de vaga tonada": http://www.youtube.com/watch?v=Aba1dVLVSFg (Recording of "With Usura", read by Ezra Pound)]

26 febrero 2010

II. Rilke (Tengo miedo)

Seguimos con el libro de J.M. Ibáñez Langlois (Rilke, Pound, Neruda. Tres claves de la poesía contemporánea) :

"Han pasado los ismos a la vera del Libro de horas y de las Elegías; se han hecho y deshecho los gustos y las modas literarias, y la lírica intemporal de su obra, esa poesía esencial de la condición humana, se yergue inalterada en el más cambiante de los tiempos.
Y es que, de este cambio él parece haber poseído la anticipada clave. El hombre en descampado sobre las cumbres del corazón; el hombre indefenso y proyectado hacia lo abierto; el hombre, habitante de la total, la pura peligrosidad del mundo. [...] Rilke es lectura que no puede ahorrarse quien quiera comprender el signo de este tiempo. [...] Los críticos alemanes han encontrado la palabra justa: "Gedankenlyrik"; una "lírica del pensamiento" es la de este artista, para quien pensar y poetizar eran energías aún no escindidas, un solo movimiento del intelecto y el corazón."
***

"...Y ciertamente no le interesó su propia personalidad a la manera romántica, el culto al yo, la genialidad consciente. (...) En él, precursor, la exacerbación del autoanálisis se convierte en olvido de sí, en pura mirada, atención al misterio de la cosa, palabra que la revela. (...) "¿Qué derecho tendrían esos libros a nacer de mí si no fueran más que yo?" (...) Lo dice en el Réquiem para un poeta:
Oh vieja maldición de los poetas
que se quejan cuando deben decir;
que siempre opinan sobre sus sentires
en lugar de formarlos, y suponen
que cuanto en ellos es triste y gozoso
sabrían y podrían en poemas
llorarlo o festejarlo. Como enfermos
convierten en lamento su lenguaje,
para decir dónde les duele, en vez
de transformarse, duros, en palabras,
como el cantero de una catedral
se transforma en la calma de la piedra..."
***

"Pero Rilke no es sospechoso de interesarse por el puro juego de las formas. Se recordará aquel célebre pasaje donde por boca de Malte, identifica los versos con experiencias, y para cada uno de ellos pide a su autor haber visto muchas ciudades, hombres y cosas; haber conocido animales, pájaros, flores; retener lugares, encuentros inesperados, noches de viaje, días de infancia, compañias de agonizantes, noches de amor y tantas cosas más que han de hacerse sangre en nosotros, mirada y gesto; sólo de todo eso, sólo entonces, puede ocurrir que en una hora muy extraña se levante en su centro la primera palabra de un verso."
***

"Se sintió enfermo del alma, pero no estuvo dispuesto a curarse porque, una vez sano, hubiera quedado vacío para la creación...:  Me sentía tan íntimamente ligado a la obra iniciada, a la dicha y al dolor que me procuraba, que jamás deseé sinceramente cambio alguno... Me parece que si se hacía salir a mis demonios interiores, alguno de mis ángeles, aunque fuese el más pequeño, quedaría aterrado, y usted comprenderá que a esto no puedo exponerme."
***

"Padre y no hijo de filósofos. Su gran poesía, gestada en los mismos años que las grandes novelas de Kafka, también coterráneo suyo, va a pesar no menos que éstas en la génesis del pensamiento existencial, en Heidegger, Marcel, Jaspers. Así el precursor de las sombrías intuiciones de lo abierto, del existir, de la angustia, de la muerte propia, de la soledad, del riesgo, con medio siglo de posterioridad, se sigue beneficiando de la vertiginosa actualidad de tales exploraciones:
Sólo nosotros vemos muerte. El libre
animal tiene tras de sí su ocaso
y ante sí a Dios, y cuando va, camina
por lo eterno, lo mismo que las fuentes.
Nunca tenemos, ni un momento, el puro
espacio por delante, en que las flores
se abren interminables. Siempre hay mundo
(...)
¿Quién nos volvió al revés, para que siempre
por más que hagamos, nuestro gesto sea
el de marcharse...?
Así vivimos siempre en despedida."
***

En cuanto a la valoración de la obra de Rilke exclusivamente por sus conexiones filosóficas, continúa Ibáñez Langlois :


"...es la invalidación del Rilke joven, el más alejado de toda filosofía, el que en Ewald Traggy ridiculiza las "Weltanschauung" y las visiones del mundo: Una mañana, todavía en noviembre, despierta Traggy y tiene una cosmovisión, de veras. No se puede negar, está ahí... puesto que se la ha encontrado en casa, asume que sea suya...
[...] Pero, ¿se puede juzgar la obra de Rilke con este metro? Estos señores metafísicos germánicos... con ese solo desplazamiento están leyendo a Rilke como a Husserl. (...) ¿Es que nadie querrá leer un poema como poema y entender a un poeta como poeta? ¿Es que los psiquiatras y filósofos serán por profesión ajenos a la belleza pura, a la inocencia creadora, al resplandor no comprometido de estos libros henchidos de versos así? :
Señor, es tiempo. Enorme fue el verano.
Pon ya sobre el reloj de sol tu sombra
y deja suelto el viento en las llanuras."
***

"Es hora de terminar esta ya extensa incursión.... Allí donde se cumple el último círculo de su existencia, el más vasto: ... Giro en torno de Dios, antigua torre,/giro hace miles de años./ Y aún no sé si soy águila o tormenta/ o si soy un gran cántico. Allí donde terminan incluso sus exploraciones descendentes, su vertiginoso caer en la angustia y en la muerte: Pues hay Alguien que acoge esta caída/ con suavidad inmensa entre sus manos.
[...] Su esencial heterodoxia fue la idea, recogida de la mística de Silesius y del maestro Eckhart, según la cual   "Dios necesita de nosotros, Dios no puede existir sin el hombre".  Lo dicen los más hermosos poemas del Libro de horas...:

¿Qué vas a hacer, Señor, cuando me muera?
Tu cántaro soy yo (¿y cuando me rompa?)
tu bebida soy yo (¿y cuando me vierta?)
Tu mirada, que acojo en mi mejilla
tibia, como una almohada, largo tiempo
caminará en mi busca
y a la puesta del sol se dormirá
en el regazo de piedras extrañas.
¿Qué harás, Señor, entonces? Tengo miedo."

José Miguel Ibáñez Langlois, Rilke, Pound, Neruda. Tres claves de la poesía contemporánea, Ediciones Rialp, Madrid, 1978.
(Continuará)
.
[Tengo que decir que los articulos sobre Rilke recogidos en este librito de Ibáñez Langlois (Rilke en su tiempo; Las patrias de Rilke: Rusia, París, Toledo; Rilke ante los psicólogos; ¿Rilke existencialista?; Rilke frente a Dios...así hasta nueve artículos, más una historia personal del descubrimiento de este poeta por parte del autor del libro) son lo mejor que he leído sobre Rilke.  Alguien, no recuerdo quién, decía que sólo los poetas están capacitados para ejercer la crítica poética. No sé si se puede ser tan tajante, lo que sí sé es que se nota cuándo es un poeta, y un poeta agradecido, el que la ejerce. Sólo hay dos cosas en el libro que me perturban: la irónica alusión al
" temblor de un chopo en el crepúsculo" en la introducción (véase la entrada anterior), y la "esencial heterodoxia" de esa idea de Rilke: la de que Dios nos necesita. ¿Por qué le extraña la idea? ¿Qué es lo que tiene de esencialmente heterodoxo?
P.S.: Dos buenos amigos, experimentados en esto de la bloguería, me han aconsejado reducir el tamaño de las entradas. Parece que es un poco disuasorio. Así que gracias a quien haya llegado hasta aquí, puede pasarse a cobrar por caja... En serio, procuraré corregirme. Esta entrada la dejo ya así porque tenemos un largo fin de semana por delante. Así que ¡feliz fin de semana!]

24 febrero 2010

I. El temblor de un chopo

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"Charlando con un crítico de arte, mi vecino en las páginas dominicales del diario "El Mercurio", llegábamos, desde nuestras respectivas disciplinas -la literatura y la plástica-, a un acuerdo axiomático: la gran creación artística de nuestro siglo se sitúa en el intervalo entre las dos guerras mundiales, y más en la cercanías de la primera que de la segunda. En ese punto mi interlocutor me pidió, sin piedad ni ambages, que le indicara los tres nombres más significativos de la poesía del siglo XX, tanto por su calidad propia como por su influencia. Poco amigo de rankings poéticos, confieso que en el calor de la conversación, lancé los dos primeros nombres con los ojos cerrados, sin duda alguna: Rainer Maria Rilke y Ezra Pound. El tercer nombre me resultó mucho más problemático (...) ¿Uno de tantos franceses: Eluard, Breton, Aragon, Saint-John Perse? Ninguno me convencía como talento individual. Lo mismo me ocurría con los herméticos italianos: Ungaretti, Montale, Quasimodo. El griego Kavafis es grande, pero poco representativo, y Pound realizó mejor que él una tarea vagamente similar."

"¿Los españoles? De la generación de 1927 yo sólo salvaría enteramente a García Lorca, pero aun éste tiene algo de parcial, casi de local. Borges, ni pensarlo. Paz, tampoco. Me pareció entonces -y no por coterraneidad- que sólo Pablo Neruda resume como ningún otro el siglo entero, con todos sus vaivenes y aun con todas sus contradicciones. Poeta enorme, "gran mal poeta" para sus enemigos, "fenómeno de la naturaleza" para sus admiradores, uno se explica bien la intensa impresión de fuerza y vitalidad americana que causó en Miguel Hernández, quien comparaba tristemente ese desborde volcánico con aquella poesía peninsular que no sabía sino conmoverse delicadamente ante el temblor de un chopo en el crepúsculo castellano."

"Rilke, Pound, Neruda: tres claves de la poesía contemporánea. (...) Quedaba la tarea -que se cumple inicialmente en estas líneas- de desentrañar a grandes rasgos qué había aportado de propio y específico, a la lírica de nuestro siglo, cada uno de estos hombres tan disímiles. "
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(Continuará)
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José Miguel Ibáñez Langlois
, Rilke, Pound, Neruda. Tres claves de la poesía contemporánea, Ediciones Rialp, Madrid, 1978

22 febrero 2010

¿Optimismo o pesimismo?


"...El otro día, en Nueva York, después de una charla sobre este problema [el mal en el mundo], un oyente me lanzó a bocajarro la pregunta: "Y finalmente ¿es usted optimista o pesimista?"
Respondí que esa pregunta no tenía sentido alguno y que no se trataba de ser optimista o pesimista a priori, sino de ver el bien o el mal allí donde están y tal como son, y, sobre todo, de trabajar para vencer el mal con el bien.
Pues hay un optimismo y un pesimismo, tan vulgares e irreflexivos el uno como el otro, que consisten en juzgar el mundo según nuestros humores o nuestra situación del momento. Si uno está feliz, lo ve todo de color de rosa, y en cuanto surge la menor contrariedad lo ve todo negro. Es en ese sentido en el que Bernanos decía que el optimista es un imbécil alegre y el pesimista un imbécil triste.
Estos dos errores opuestos tienen su origen en la misma falta de lucidez y en la misma inclinación a relacionarlo todo consigo mismo. Esa es la razón de que alternen con tanta facilidad en el mismo individuo. Conocí un hombre que disfrutó largo tiempo de una magnífica salud y cuyos asuntos marchaban de maravilla. "La vida es bella" proclamaba a cada instante. Todos los enfermos le parecían quejicas y todos los desgraciados incapaces. Pero llegó el día en que le tocó conocer de cerca la enfermedad y las dificultades materiales. Se hundió entonces en un pesimismo absoluto, repitiendo sin cesar que el mundo era cruel y que la vida no merecía la pena vivirla.
Ese cambio de óptica se explica sin esfuerzo. El hombre que, incrustado en su felicidad personal, permanece ciego e insensible a los males ajenos, es quien más indefenso se encuentra en el momento en que la prueba se abate sobre él. Se convierte en presa integral de ese mal que no supo ni ver ni prever.
Así, después de estar cegado por la felicidad hasta el punto de dejar de ver el mal que le rodea, es cegado por la desgracia al punto de no ver ya los bienes que le quedan. Pues aquí abajo no existe ningún mal absoluto; sea como sea nuestra prueba, siempre conservamos algo -ya sea la salud física, o algunos recursos materiales, o bien el afecto de quienes nos rodean- y, en el caso de que lo hayamos perdido todo, aún nos queda la esperanza en Dios y en la vida eterna.
No olvidemos, en efecto, que nuestra paz interior depende menos de los sucesos en sí que de nuestra interpretación de los mismos; según el modo en que los recibamos, la peor catástrofe puede convertirse para nosotros en causa de desesperación o en motivo de esperanza. Pienso ahora en dos hombres de mi comarca que durante la última guerra fueron deportados al mismo campo campo de concentración. Uno era creyente y el otro ateo. El primero desfalleció ante la prueba y perdió la fe; el segundo, iluminado por el sufrimiento, volvió a la religión. El acontecimiento resultó diferente.
Es así como se resuelve el falso problema del optimismo y el pesimismo. Es igualmente absurdo decir que todo va bien o que todo va mal: lo que se nos pide es luchar sin descanso para que todo vaya mejor."
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Gustave Thibon, Revue Itineraires, "Billets", 1 octobre 1976
Fuente: O equilíbrio e a harmonia. http://oequilibrioeaharmonia.blogspot.com/
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[Este último sábado -qué maravilla este invento de internet- un caballero de Sâo Paulo, de nombre Fernando, tuvo la amabilidad de enviarme un comentario en relación con la entrada dedicada al profesor Rafael Gambra, por el que compartimos admiración, y darme a conocer el interesantísimo Blog del que es autor, dedicado en exclusiva al filósofo y escritor-campesino, como él mismo gustaba llamarse, G. Thibon, una de las lumbreras del pensamiento católico del siglo XX.
Fue Thibon quien en 1940, por recomendación del Padre Perrin, destinatario de las cartas más tarde publicadas bajo el título "Attente de Dieu", acogió en su granja como trabajadora a Simone Weil, apartada de la docencia por las leyes antisemitas del Gobierno de Vichy. De la paciencia y el afecto de Thibon por su extraña protegida y de las largas conversaciones entre ambos surgió el aprecio mutuo y una profunda amistad. Viéndose obligada a huir del país en 1942, S.Weil confió el manuscrito de La gravedad y la gracia al filósofo, quien se encargó de hacerlo imprimir poco después de que ella falleciera.
El texto de arriba es traducción de la entrada titulada "Optimisme ou Pessimisme?", publicada el 20 de febrero en el Blog "O equilíbrio e a harmonia" por D. Fernando, a quien quedo agradecidísima por la visita y por su fabuloso Blog, en el que pueden encontrarse conferencias y artículos de Thibon aparecidos en la revista "Itineraires" que serían difícilmente accesibles de otro modo.]

18 febrero 2010

Simone Weil. Disminución

-"Los bienhechores de Cristo ("tuve hambre y me disteis de comer") no son llamados por él amantes o caritativos, son llamados los justos. El Evangelio no hace ninguna distinción entre el amor al prójimo y la justicia. Nosotros hemos inventado la distinción entre justicia y caridad. Es fácil comprender por qué. Nuestra noción de justicia dispensa al que tiene de la obligación de dar. Si con todo da, cree que puede estar contento de sí mismo, piensa que ha hecho una buena obra. ... Sólo la identificación absoluta de la justicia y el amor hace posibles, a la vez, tanto la compasión y la gratitud como el respeto de la dignidad de la desdicha, por el mismo desdichado y por los otros."

***
"La virtud sobrenatural de la justicia consiste, cuando uno es el superior en una relación desigual de fuerzas, en comportarse exactamente como si hubiera igualdad. Exactamente bajo todos los conceptos, comprendidos los menores detalles de tono y actitud, pues un detalle puede bastar para volver a lanzar al inferior al estado de materia que en esa situación es por naturaleza el suyo, de igual modo que el menor choque congela el agua que se mantuvo líquida por debajo de cero grados. Esta virtud, en el caso del inferior así tratado, consiste en no creer que verdaderamente exista igualdad de fuerzas, en reconocer que la generosidad del otro es la única causa de ese tratamiento. Es lo que denominamos reconocimiento. El reconocimiento, cuando es puro, es una participación en esa misma virtud, pues sólo puede reconocerla quien es capaz de ella."

***
"Aquel que trata como iguales a aquellos a quienes la relación de fuerzas le puso muy por debajo, les hace verdaderamente un don, les otorga la condicion de seres humanos de la que la suerte les privaba. En la medida en que le es posible a una criatura, reproduce a su modo la generosidad original del Creador. Esta virtud es la virtud cristiana por excelencia..."

***
"La existencia del mal aquí abajo, lejos de ser una prueba contra la realidad de Dios, nos revela su verdad...  La Creación, por parte de Dios, no es un acto de expansión, sino de retirada, de renunciamiento. Dios más todas las criaturas es menos que Dios sólo. Dios ha aceptado esta disminución. Ha vaciado de sí una parte del ser. Él mismo se ha vaciado en ese acto de su divinidad; es por lo que San Juan dice que el Cordero ha sido degollado desde la constitución del mundo. Dios ha permitido la existencia de cosas diferentes a Él y valiendo infinitamente menos que Él. Se ha negado a sí mismo por el acto creador, como Cristo nos ha prescrito negarnos a nosotros mismos. Dios se ha negado en nuestro favor para darnos la posibilidad de negarnos por Él. Esta respuesta, este eco, al que podemos rehusarnos, es la única justificación posible a la locura de amor del acto creador."

***
"La generosidad y la compasión son inseparables y tienen la una y la otra su modelo en Dios; esto es: la creación y la Pasión."

***
"Incluso en el arte y la ciencia, si bien la producción de segundo orden, brillante o mediocre, es una extensión de sí, la producción enteramente de primer orden, la creación, es renuncia de sí. No se discierne esta verdad porque la gloria entremezcla y recubre de fulgor indistintamente a las producciones de primer orden y a las más brillantes de segundo orden, incluso dando frecuentemente ventaja a estas últimas."

***
"La caridad del prójimo, estando constituida por la atención creadora, es análoga al genio..."

***
"Dios no está presente, aunque se le invoque, allí donde los desgraciados son simplemente una ocasión para hacer el bien...Pues entonces ...son amados impersonalmente. Y es preciso hacerles llegar a su estado inerte, anónimo, un amor personal . Es por lo que expresiones como "amar al prójimo en Dios o por Dios", son expresiones engañosas y equívocas.... No es el momento de volver el pensamiento hacia Dios. Igual que hay momentos en los que hay que pensar en Dios olvidando a todas las criaturas sin excepción, hay momentos en los que mirando a las criaturas no hay que pensar explícitamente en el Creador. En esos momentos la presencia de Dios en nosotros tiene por condición un secreto tan profundo que lo sea incluso para nosotros. Hay momentos en los que pensar en Dios nos separa de Él. El pudor es la condición de la unión nupcial."

***
"En el amor verdadero no somos nosotros quienes amamos a los desdichados en Dios, es Dios en nosotros quien ama a los desdichados. Cuando estamos nosotros en la desgracia, es Dios en nosotros quien ama a los que nos desean el bien. La compasión y la gratitud descienden de Dios, y cuando se intercambian en una mirada, Dios está presente en el punto en que las miradas se encuentran. El desgraciado y el otro se aman a partir de Dios, a través de Dios, pero no por amor de Dios; se aman por amor el uno del otro."


Simone Weil, Attente de Dieu. Lettres écrites du 19 janvier au 26 mai 1942, Éditions Fayard, Paris, 1966 . Traducc. sol y escudo, o sea mía, reclamaciones al maestro armero)

16 febrero 2010

Quijotes todos

-
... Preguntóle si traía dineros; respondió don Quijote que no traía blanca, porque él nunca había leído en las historias de los caballeros andantes que ninguno los hubiese traído. (I,III)

—... Hágote saber, Sancho, que es honra de los caballeros andantes no comer en un mes, y, ya que coman, sea de aquello que hallaren más a mano; y esto se te hiciera cierto si hubieras leído tantas historias como yo, que, aunque han sido muchas, en todas ellas no he hallado hecha relación de que los caballeros andantes comiesen, si no era acaso y en algunos suntuosos banquetes que les hacían, y los demás días se los pasaban en flores. (II,X)


(El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha)

09 febrero 2010

Donoso y Valera

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1. Donoso Cortés dice:
De cómo en toda gran cuestión política va envuelta siempre una gran cuestión teológica:

M. Proudhon ha escrito en sus Confesiones de un revolucionario estas notables palabras: «Es cosa que admira el ver de qué manera en todas nuestras cuestiones políticas tropezamos siempre con la teología». Nada hay aquí que pueda causar sorpresa, sino la sorpresa de M. Proudhon. La teología, por lo mismo que es la ciencia de Dios, es el océano que contiene y abarca todas las ciencias, así como Dios es el océano que contiene y abarca todas las cosas (…)

Esto sirve para explicar por qué causa, al compás mismo con que se disminuye la fe, se disminuyen las verdades en el mundo; y por qué causa la sociedad que vuelve la espalda a Dios ve ennegrecerse de súbito, con aterradora oscuridad, todos sus horizontes. Por esta razón, la religión ha sido considerada por todos los hombres y en todos los tiempos como el fundamento indestructible de las sociedades humanas: Omnis humanae societatis fundamentum convellit qui religionem convellit, dice Platón en el libro X de sus Leyes. Según Jenofonte (sobre Sócrates), «las ciudades y naciones más piadosas han sido siempre las más duraderas y más sabias». Plutarco afirma (contra Colotés) que «es cosa más fácil fundar una ciudad en el aire que constituir una sociedad sin la creencia de los dioses». Rousseau, en el Contrato Social (1.4 c.8), observa que «jamás se fundó Estado ninguno sin que la religión le sirviese de fundamento». Voltaire dice (Tratado de la tolerancia c.20) que «allí donde hay una sociedad, la religión es de todo punto necesaria». Todas las legislaciones de los pueblos antiguos descansan en el temor de los dioses... Como César hubiera pronunciado un día en pleno Senado ciertas palabras contra la existencia de los dioses, luego al punto Catón y Cicerón se levantaron de sus sillas para acusar al mozo irreverente de haber pronunciado una palabra funesta a la República. Cuéntase de Fabricio, capitán romano, que, como oyese al filósofo Cineas mofarse de la divinidad en presencia de Pirro, pronunció estas palabras memorables: «Plegue a los dioses que nuestros enemigos sigan esta doctrina cuando estén en guerra con la República». (...)

Aquel que, cuando habla explícitamente de cualquiera cosa, ignora que habla implícitamente de Dios, y que, cuando habla explícitamente de cualquier ciencia, ignora que habla implícitamente de teología, puede estar cierto de que no ha recibido de Dios sino la inteligencia absolutamente necesaria para ser hombre. (...)

En todas las zonas, en todos los tiempos y entre todas las razas humanas, se ha conservado una fe inmortal en una transformación futura, tan radical y soberana, que juntaría en uno para siempre la naturaleza humana y la divina. (...) La diferencia entre el panteísmo y el catolicismo está en que el panteísmo sostiene que el hombre es Dios por su naturaleza, mientras que el cristianismo afirma que puede llegar a serlo sobrenaturalmente por la gracia; está en que el panteísmo enseña que el hombre, parte del conjunto que es Dios, es absorbido completamente por el conjunto de que forma parte, mientras que el catolicismo enseña que el hombre, aun después de deificado, es decir, después de penetrado por la sustancia divina, conserva todavía la individualidad inviolable de su propia sustancia. El respeto de Dios hacia la individualidad humana, o lo que es lo mismo, hacia la libertad del hombre, es tal, según el dogma católico, que ha dividido con ella el imperio de todas las sociedades, gobernadas a un mismo tiempo por la libertad del hombre y por el consejo divino.

2. y Juan Valera responde:

...Claro está que si Dios no hubiera querido, ni se hubiera descubierto el pararrayo, ni el vapor se hubiera aplicado como fuerza motriz, ni se hubiera inventado la brújula, ni la pólvora, ni la imprenta. No se hubiera inventado tampoco la economía, el derecho político, la ciencia de la administración y otras, en virtud de las cuales se mueve la gran máquina de la sociedad, y se mueve hacia el bien, porque Dios lo quiere, y porque Dios la dirige, valiéndose para ello de la inteligencia y de la libertad del hombre.
"La disminución de la fe trae consigo la disminución del bien y de la verdad en el mundo", ha dicho el marqués de Valdegamas. Es así que el bien y la verdad, aunque anublada e incompleta ésta, y aquél escaso y fugitivo, existen hoy en el mundo, más abundante el uno, y la otra más clara que nunca; luego la fe existe también en los corazones. Lo que dejará pronto de existir es la superstición y el fanatismo.

1-Juan Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo. 2-Juan Valera, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, considerados en sus principios fundamentales, por D. Juan Donoso Cortés, Marqués de Valdegamas.

[El iluminado Juan Valera, después de poner a caer de un burro al oscurantista "marqués" (y de recordarle al lector su marquesado cada vez que se le presenta la ocasión), hace profesión de optimismo y de fe en el progreso. Es interesante fijarse en los términos utilizados, porque serán, revueltos de diversos modos y más o menos adaptados a los tiempos, los mismos que aparecerán desde entonces en todo discurso que se precie: "ciencia" de la administración, economía -de eso saben mucho los iluminados, a la vista está-, la gran máquina de la sociedad, la verdad anublada que empieza a despejarse, la superstición y el fanatismo que llegan a su fin... Es también muy reveladora su manera de entender la acción divina . En el fondo de la crítica, la omnipresente suficiencia iluminado-progresista (suficiencia desconcertante cuando se comparan las figuras de Valera y Donoso) y la conclusión, cómo no, de cajón: el talento, la verdad y el altruismo, de parte propia; la torpeza, la mentira y los sucios intereses, de parte ajena. ¿A esta gente dónde le extirparon el mínimo sentido de la objetividad y la autocrítica? ¿Dónde les fabrican los espejos trucados? Estaría bien saberlo, poder mirarse un rato en ellos para saber qué se siente. Debe de ser tan agradable sentirse la encarnación de todo lo bueno, lo noble y lo inocente...

P.S. Aunque mejor no, es peferible que el espejo te cante las cuarenta y conservar, al menos, el sentido del ridículo. Acabo de escuchar el resumen de la sesión de control en el Congreso y me han entrado escalofríos oyendo a la Vice echar en cara a su oponente: gu-la-de-po-der, gu-la-de-po-der. Lo dicho: no se ven. Triste España ... sin ventura]

06 febrero 2010

Bendita injusticia

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"Nuestra última esperanza está en la injusticia de Dios"


Nicolás Gómez Dávila, Escolios Escogidos (Prólogo y Edición de Juan Arana), Los Papeles del Sitio, Valencina (Sevilla), 2007.

04 febrero 2010

La habla española

-I,20. De los estrangeros o bárbaros, deve abstenerse no solamente el buen rhetórico, sino también qualquiera que hable con los de su lengua; porque el barbarismo es vicio contra la buena gramática i mui contrario de la claridad, que es la prenda principal del bien hablar. Si algo, pues, no se pudiere decir en español, sino por rodeo, se dirá por él. Cicerón dice, que él assí lo practicava. El emperador Tiberio, aunque, según Suetonio en su Vida, tenía gran soltura i facilidad en hablar en griego (entonces mui común entre los romanos); con todo esso, para aver de nombrar la palabra monopolio, que era griega, delante del senado, le pidió licencia para usar de ella; i fue tan insolente Marco Pomponio Marcelo, gramático de aquellos tiempos, que diciendo Ateyo Capito, insigne letrado que ya se avía usado la palabra de que se valía Tiberio, i que, aunque no fuesse latina, lo sería en adelante; dijo Marcelo: Miente Capitán; porque tú, o César, puedes dar la ciudadanía a los hombres, pero no a las palabras. Tan remirados como esto eran los romanos en la conservación de su lengua...


I,67. Hemos dicho en qué cosas consiste la habla española. Veamos cómo se consigue. Se adquiere con sólo oír; o con la letura i la imitación de los buenos escritores, que son pocos; i por esso es menester gran juicio para distinguir i elegir los mejores, entre los quales ciertamente podemos contar, de los prosistas: a frai Antonio de Aranda, a D. Diego Hurtado de Mendoza, a frai Luis de León, frai Luis de Granada, frai Pedro de Oña, frai Hernando de Zárate, frai Hernando de Sant-Iago, frai Pedro Malón de Chaide, a Pedro de Ribadeneira, a santa Theresa de Jesús, a Gaspar Gil Polo, a Luis Gálvez de Montalvo, a Matheo Alemán, a Pedro de Valencia, a Miguel de Cervantes Saavedra, a Antonio López de Vega, a D. Juan Vitrián i a D. Diego de Saavedra Fajardo; i de los poetas: a D. Jorge Manrique, a Garci-Lasso de la Vega, a Juan Boscán, a Christóval de Castillejo, a D. Diego Hurtado de Mendoza, a frai Luis de León, a Gregorio Hernández de Velasco, a Christóval de Virués, a Francisco de la Torre, a D. Estevan Manuel de Villegas, a los hermanos Argensolas, i a otros pocos. Para formar el estilo deven leerse con gran freqüencia mui pocos i los mejores; pero una vez formado, conviene estender la leyenda a otros muchos, para adquirir una gran abundancia de palabras i de cosas; i ningunos son mejores que los que han escrito chrónicas o historias...


Don Gregorio Mayans y Síscar (1699-1781) , Rhetorica, Libro III. De la elocución, Capítulo I. De las partes de la elocución.
[la tenéis publicada completa aquí:

01 febrero 2010

On peut dire aussi

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L.Heker -Rainer Maria Rilke dijo: "Señor, concede a cada cual su propia muerte". ¿Usted cree que hay una "muerte propia" que debe corresponderle a cada hombre?
J.L.Borges -Creo que esa idea la tomó Rilke de Séneca. Séneca dice exactamente "morire sua morte": morir su muerte. Eso significa que el estilo de la muerte es el estilo de la vida. Ahora, hay quien piensa que Rilke, al decir eso, pensaba en algo mucho menor. En alguna parte él dice que antes la gente nacía en su casa y moría en su casa, y que ahora la gente nace en un sanatorio y muere en un sanatorio... Puede ser que Rilke se refiera a eso, simplemente, pero es más linda la idea de Séneca de que la muerte debe corresponder a la vida. Por ejemplo, yo leí un poema de Johannes Becher, poeta alemán que se hizo comunista después, sobre la muerte de Goethe... Él dice -supongo que lo inventó porque ningún otro biógrafo dice eso, y yo he leído varias biografías de Goethe-, dice que él se estaba muriendo y que escribía; escribía en el aire. Dice que él escribía, así, y que luego tachaba una línea y ponía otra... Ahora, eso sería exactamente la muerte de un escritor. El poema termina así: So starb er schreibend, "y así murió escribiendo". Mire, yo creo que es una invención de Becher, pero qué importa que sea una invención, ¿no? (...)

LH -Sartre dice que siempre se muere demasiado pronto o demasiado tarde. ¿Usted está de acuerdo con esta afirmación?
JLB -Desde luego que yo creo que nunca se muere demasiado pronto; siempre se muere demasiado tarde. Sartre es una persona muy rara; Sartre dejó de escribir cuando se quedó ciego. Yo no entiendo eso. Al contrario, yo he pensado: ahora que estoy ciego, tengo que seguir trabajando, porque ¿qué justificación tiene mi vida si no trabajo? ...
LH -Tal vez lo que pasa con Sartre es que, a través de su filosofía, hizo una valorización de la mirada. Otra cosa que le pasa, creo, es que no puede dictar: necesita, físicamente, el acto de escribir.
JLB -Bueno, es que yo me refería sólo a escribir; lo que no se puede es corregir más. Henry James dejó de escribir y dictó, y eso influyó sobre su estilo; se hizo mucho más palabrero, menos conciso. Pero hay muchos escritores que han dictado. El primer escritor que no escribió directamente, sino que tenía discos y grababa, fue Mark Twain. Mark Twain estaba muy interesado en lo que era un invento nuevo, el fonógrafo; él tenía discos y le gustaba dictar a los discos. Se levantaba de noche, la familia lo oía hablar solo, y él estaba dictándole al disco. Recuerdo una frase de él: "Yo no pregunto de qué raza es un hombre, qué religión profesa, qué lugar ocupa en la escala social. Me basta con que sea un ser humano: peor que eso no puede ser". Uno espera lo contrario, ¿no? (...)

LH-Virgilio quiso quemar La Eneida, pero no llegó a hacerlo. Kafka encomendó la desaparición de su obra nada menos que a su amigo Max Brod. ¿No cree que en el fondo ningún artista, y ningún ser humano, quiere desaparecer, no dejar rastros?
JLB -Yo creo que, en el caso de Virgilio, lo que él quería dejar claro era que él no consideraba que La Eneida fuera perfecta; no la había concluido; el libro quedó inconcluso. Lo que él quería decir era: yo no asumo la responsabilidad de esa obra. Y Kafka también. Pero al mismo tiempo ellos sabían que los amigos iban a desobedecerlos, porque, si no, la hubieran quemado ellos, es evidente.
Bueno, hay otro caso que sí puede ser más serio. Es el de la gran escritora norteamericana Emily Dickinson. Emily Dickinson dijo: "No creo que la publicidad sea parte del destino de un escritor". Y no quiso publicar nada. Cuando ella murió, en sus cajones encontraron centenares o miles de versos, y los publicaron. Pero ella no había querido publicarlos. Al mismo tiempo tampoco los destruyó. Pero no dijo nada. Ella murió y la gente encontró su obra; la gente sabía que escribía versos. Creo que en vida de ella se publicaron dos de sus poemas y nada más, muchos no tienen valor, pero los que yo recuerdo de ella son versos lindísimos: Parting is all we know of Heaven, and all we need of Hell: La despedida es todo lo que sabemos del Cielo, y todo lo que precisamos del Infierno. Lindísimo. Además, una despedida es las dos cosas. Quizás, el momento de la despedida es el momento más intenso en la relación entre dos personas. Cuando uno se despide de alguien, uno está más con esa persona que si uno la ve vulgarmente. Al mismo tiempo, uno sabe que ésa es la última vez. Quiero decir que en la despedida se dan a la vez (supongo que es eso lo que ella quiso decir), se dan a la vez la máxima presencia y la máxima ausencia, ¿no? (...)

LH- En su literatura, los personajes muchas veces se reivindican por una muerte violenta.
JLB-Sí, yo me he ocupado mucho de la muerte. Y estoy pensando escribir un libro contando muertes y agonías distintas. Ultimas palabras distintas, también.
Me contaron la muerte de un gramático francés. ¿Quién era? Bueno, no recuerdo el nombre en este momento. Él murió en su ley; él era gramático y dijo algo así como: Je meurs, on peut dire aussi: je me meurs. Murió en su ley, ¿no? murió siendo un gramático. Eso también es una muerte propia. "Yo muero puede decirse también: yo me muero"...


Liliana Heker, Diálogos sobre la vida y la muerte (Conversaciones con J.L.Boges et al.), Aguilar, Buenos Aires, 2003


[Borges, que no creía en la inmortalidad y la consideraba “una especie de ficción piadosa”, cuenta en esta misma entrevista que su también descreído padre le dijo que cuando estuviera en su lecho de muerte “posiblemente, para hacerle un gusto a tu madre, llamaré a un sacerdote y diré algunas mentiras piadosas. Pero no me creas, vos sabés que yo no creo en esas cosas”. Quizá por seguir la tradición paterna, y aun no teniendo esposa católica a la que hacer un gusto, parece que Borges murió rezando el Padrenuestro en inglés, francés, sajón antiguo… Tuvo pues una muerte, como la del gramático, muy propia, dicho sea en todos sus sentidos]