22 enero 2012

Simone Weil. Autobiografía espiritual (2)

Continúa la carta dirigida al Padre Perrin:

" Durante toda aquella progresión espiritual no recé una sola vez. Temía el poder de sugestión de la plegaria, ese poder por el cual Pascal la recomienda. El método de Pascal me parece uno de los peores posibles para llegar a la fe.
El contacto con usted no pudo persuadirme de que rezara. Al contrario, el peligro me parecía tanto más temible por cuanto, además, debía desconfiar del poder de sugestión de mi amistad hacia usted. Al mismo tiempo me sentía muy incómoda por no rezar y no decírselo. Y sabía que no podía decírselo sin hacerle caer de inmediato en un error respecto a mí. En ese momento no habría podido hacerle comprender.
Hasta el pasado septiembre, nunca en la vida se me había ocurrido rezar, al menos en el sentido literal del término. Jamás, ni en voz alta ni mentalmente, le había dirigido palabras a Dios. Nunca había pronunciado una plegaria litúrgica. Alguna vez llegué a recitarme el Salve Regina, pero solo como un hermoso poema.
El último verano, practicando el griego con T... (*) , le fui analizando palabra por palabra el Pater en griego. Nos prometimos aprenderlo de memoria. Creo que él no lo hizo. Yo tampoco, de momento. Pero unas semanas más tarde, hojeando el Evangelio, me dije que, ya que me lo había prometido y era algo bueno, debía hacerlo. Lo hice. La dulzura infinita de ese texto griego me atrapó de tal manera que durante varios días no pude evitar recitármelo continuamente. Una semana más tarde comenzé la vendimia. Recitaba el Pater en griego cada día antes del trabajo, y lo repetía muy a menudo en la viña.
Desde ese momento me he impuesto por única práctica recitarlo una vez cada mañana con una atención absoluta. Si durante la recitación mi atención se desvía o se adormece, aunque sea de una manera infinitesimal, vuelvo a empezar hasta que logro por una vez una atención absolutamente pura. Alguna vez ha sucedido, entonces, que recomienzo de nuevo por puro placer, pero no lo hago si el deseo no me empuja.
La virtud de esta práctica es extraordinaria y cada vez quedo sorprendida, pues por más que cada día la experimento, en cada ocasión sobrepasa cuanto espero.
A veces las primeras palabras ya arrancan mi pensamiento de mi cuerpo y lo transportan a un lugar fuera del espacio, desde el que no hay ni perspectiva ni punto de vista. El espacio se abre. La infinidad del espacio ordinario de la percepción es reemplazada por una infinidad a la segunda o a veces a la tercera potencia. Al mismo tiempo, esa infinidad de infinidad se llena de parte a parte de silencio, un silencio que no es una ausencia de sonido, que es el objeto de una sensación positiva, más positiva que la de un sonido. Los ruidos, si los hay, no me llegan más que después de haber atravesado ese silencio.
A veces también, durante esa recitación o en otros momentos, Cristo está presente en persona, pero con una presencia infinitamente más real, más traspasante, más clara y más llena de amor que aquella primera vez en la que me tomó.
Nunca me habría atrevido a decirle todo esto, de no ser porque me voy. Y como parto más o menos con la idea de una muerte probable, me parece que no tengo el derecho de callar estas cosas. Pues, al final, en todo esto no se trata de mí. No se trata más que de Dios. Yo no cuento ahí verdaderamente nada. Si pudieran suponerse errores en Dios, pensaría que todo esto ha caído sobre mí por error. Pero es posible que Dios se complazca en utilizar los desperdicios, las piezas fallidas, los objetos desechados. Despues de todo, aunque el pan de la hostia estuviera mohoso, aun así se convierte en el Cuerpo de Cristo una vez que el sacerdote lo consagra. Sólo que él no puede oponerse, mientras que nosotros sí, nosotros podemos desobedecer. Me parece a veces que habiendo sido tratada de una manera tan misericordiosa, todo pecado por mi parte debe de ser un pecado mortal. Y los cometo sin cesar. "

(*) Se refiere a Gustave Thibon, quien la acogió como trabajadora en su granja, por recomendación del P.Perrin, cuando fue apartada de la enseñanza por las ordenanzas antisemitas del gobierno de Vichy.

Simone Weil, Attente de Dieu (1942)- Lettre IV-Autobiographie spirituelle, pg.39-40

16 enero 2012

Entrevista a Enrique Andrés Ruiz: "Las dos hermanas".


Enrique Andrés Ruiz, crítico de arte, poeta, novelista, pensador y ensayista, escritor de pura cepa y una de las mentes más claras del país, autor de Los montes antiguos, los collados eternos (Edit. Encuentro), en mi opinión y sin ninguna duda una obra maestra y la mejor novela publicada el pasado 2011 en lengua castellana, en la más limpia, rica, gozosa y verdadera lengua castellana -porque un castellano de madre, sólo comparable al de Jiménez Lozano: vivido, mamado, no rebuscado en la chamarilería, es el que gasta Enrique Andrés-, acaba de publicar una antología de poesía española e hispanoamericana de tema pictórico, bajo el título Las dos hermanas, en las ediciones del Fondo de Cultura Económica.
Nadie como Enrique Andrés, poeta y -pinte o no pinte, que no lo sé- pintor él mismo, con ojos y con alma de pintor (no hay más que abrir Los montes antiguos, los collados eternos por cualquiera de sus páginas y “ver”, ver mucho mejor de lo que solemos, lo que allí se narra), para llevar a cabo esta antología, en la que una de las dos hermanas, la en tiempos considerada mayor y hoy convertida en menor: la poesía, nos habla sobre la otra: la pintura.
Con motivo de este último libro, en La Gaceta de hoy aparece la entrevista que aquí os enlazo, realizada por Ignacio Peyró. Habla en ella Enrique Andrés sobre ese totum -y ese tótem-denominado "arte contemporáneo", sobre poesía y pintura, sobre la belleza ideal y la hermosura o resplandor de lo real, sobre algunos de los autores presentes en la antología: Sánchez Mazas, M.Machado, R.Gaya, Alberti ... Habla en ella finalmente, respondiendo a una pregunta relacionada con Los montes antiguos, los collados eternos -una "ronda de historias en el sentido antiguo" según su autor-, sobre el hambre de destino y la redención literaria de "las criaturas huidizas", que diría María Zambrano. No os la perdáis, no tiene desperdicio. A continuación, unas breves muestras:


"...no podemos hablar hoy por las buenas de la subsistencia de la vieja hermandad entre poesía y pintura, por la sencilla razón de que ya "no hay" (institucionalmente, me refiero) pintura o escultura o dibujo, sino el dominio absoluto de una totalización estética llamada "arte contemporáneo", construida precisamente sobre la abolición o la ruina de aquellas viejas prácticas artísticas concretas. Este arte expandido es, así pues, producto más bien de la estética y sus reflexiones, por tanto un postulado ideológico, más concretamente político, no una inocente evolución estilística como las de la historia del arte. A eso se debe que los propios términos "arte contemporáneo" o "cultura contemporánea" tengan enseguida ese característico aire connotativo, como una especie de contraseña, que sugiere enseguida el propósito de transformación radical que no ha sido posible en la realidad. "

"Belleza, o la idea de belleza, no es algo, como decían mis viejos profesores, "pacífico en la doctrina", y en realidad, la estética arranca de la cancelación de aquella noción metafísica y su diseminación o relativización en el gusto y el juicio modernos. Pero esto no puede invitar, como parece hacerlo tantas veces, a desgarrarse las vestiduras. San Agustín mismo tenía una idea muy concreta sobre la belleza en el sentido clásico (otra cosa es la hermosura o resplandor de lo real). Pero no hemos perdido la belleza o la verdad como se pierde un paraguas."


"Aquellas dos viejas hermanas tenían sus talleres independientes como oficios independientes que eran. El arte total de hoy no es un oficio. Y luego tenían una intención común, que era la imitación de lo real, de lo creado, y en ese objetivo venían a confluir complementariamente. Esto tampoco puede existir hoy, porque el lema del
nuevo arte totalizado es precisamente su pretensión creativa y creadora de lo real (la realidad como obra política), que no se reclina ante ninguna otra creación previa."


"En la literatura los héroes y los personajes siempre han hallado el destino (como decía Walter Benjamin), el éxito, es decir, la redención o significado que a cualquier vida real le niega el infortunio y la muerte. Yo he querido recoger [en Los montes antiguos, los collados eternos], ciñéndome a un trozo de una España ya desaparecida (mi vieja Soria natal, entre ciudad y campo), las historias sin redención literaria de muchas gentes, pero también los sueños de lo contrario, es decir, las esperanzas
siempre fracasadas que toda aquella gente antigua tuvo de redención, de salvación, de gloria, de destino novelesco, de que su vida tuviera ese sentido imposible. "

12 enero 2012

Le tourbillon de la vie

Aquí os dejo a Jeanne Moreau cantando "el torbellino de la vida".
Me gustaba mucho in illo tempore. La aprendimos en clase de francés, con aquella profesora disfrazada de francesa de Montmartre, con medias de rejilla, botines y cinturones de asfixia, que no se quitaba la boina ni para dar la clase, y se llamaba Mademoiselle Margot. Nos traía cassettes y, medio en trance, nos iba dictando las letras de las canciones, exagerando la pronunciación con una boquita muy requetefrancesa y muy requetepintada de piñón. La imitábamos descaradamente, nos partíamos de risa con sus gestos, sus andares, sus aires a lo existencialista y sus caras de embeleso, pero nos pasábamos el día canturreando las canciones. Con le tourbillon nos dio fuerte, además era facilísima de tocar a la guitarra con un par de acordes. La cantábamos en el patio, o en el bar del instituto si llovía; cuando se hartaban de escuchar la murga, nos íbamos al Parque del Oeste y vuelta a empezar. Hasta montamos el numerito en una actuación de fin de curso. De repente, anoche, sin saber por qué, se me ocurrió buscarla y... voilà!
Debe de tener algo adictivo porque llevo todo el día que no se me va de la cabeza.


Quizá es una simple cancioncilla pegadiza, pero me sigue gustando, y merece la pena ver y oír a Jeanne Moreau: suena un poco rasposa y destemplada cuando arranca, pero cómo se va creciendo, y qué manera tan encantadora de cantar y  bailar con la voz, los ojos y la sonrisa sin descomponer la figura.
Sin descomponer la figura, como la mismísima Mlle. Margot. Con aquellos atuendos y su peculiar mise en scène, todo un personaje y una magnífica profesora. Tan buena profesora ella, como ingratas, injustas y tontas perdidas nosotras. ¿Cómo pudo soportarnos? Sabía perfectamente que en cuanto se daba la vuelta empezaban los visajes, que era nuestra diversión. Pese a todo, con temple existencialista, nos miraba con simpatía, se hacía la loca.
No sé qué habrá sido de ella. Como a todas, se la tragó el torbellino.

05 enero 2012

Al cambiar de calendario

Y aquí rescato unas cuantas notas, encontradas al repasar el taco del calendario viejo:

Una del mes de febrero, que anoté pensando en... mejor no señalar: "Todavía más he visto bajo el sol: en la sede del derecho, allí está la iniquidad. Eclesiastés 3:16". Y sigue: "...para que vean que por sí mismos son como animales. Ecl 3:18" .

Allá por el mes de marzo, junto a la cita diaria del Myrga, esta vez de Francis Bacon (el empirista, no el otro): "Si comienza uno con certezas, terminará con dudas; mas si se conforma en comenzar con dudas, llegará a terminar con certezas", está anotado: "no creas: Donoso Cortés- la duda cartesiana".
Lo que dice Donoso Cortés, que no está allí, pero lo tengo apuntado por acullá, es lo siguiente: "La teoría cartesiana, según la cual la verdad sale de la duda como Minerva de la cabeza de Júpiter, es contraria a aquella ley divina que preside al mismo tiempo a la generación de los cuerpos y de las ideas, en virtud de lo cual los contrarios excluyen perpetuamente a sus contrarios, y los semejantes engendran siempre a sus semejantes. En virtud de esta Ley, la duda sale perpetuamente de la duda, y el escepticismo del escepticismo".

En abril, una etimología: "hermoso-fermoso-formoso. Formoso= hecho con horma (con forma), con molde". Y otra: "intellegere=elegir entre". Somos seres inteligentes porque elegimos. Acertar o no, parece que es otro asunto.

En el mes de mayo, Antonio Machado: "¿Y ha de morir contigo el mundo tuyo,/ la vieja vida en orden tuyo y nuevo?/ ¿Los yunques y crisoles de tu alma,/ trabajan para el polvo y para el viento?". Sigue intrigándome ese orden suyo y nuevo de la vieja vida.

Del mes de septiembre, rescato esta nota otoñal: "Todos hemos de morir, somos agua derramada en tierra que no se puede recoger" (2 Sam 14:14).

Y del mes de noviembre, una nota sobre Aloysius, el oso Teddy de Sebastian Flyte: "Aloysius= Luis. En inglés: St. Aloysius Gonzaga. ¿Alguna relación entre Luis Gonzaga-Sebastian y Francisco Javier-Cordelia?". Podría ser, de hecho San Luis Gonzaga murió contagiado de peste por cuidar a un amigo enfermo, y San Francisco Javier, como Cordelia, fue misionero (y curiosamente los dos son jesuitas, el primero italiano y el segundo español). Supongo que algún retornante a Brideshead ya se lo habrá planteado.
La nota está debajo de otra sobre Aloysius Bertrand, que así fue como me saltó en Google ese llamativo "St. Aloysius Gonzaga". Aloysius Bertrand, que no creo que tenga nada que ver con Sebastian Flyte aunque murió tuberculoso, fue el autor de la serie de poemas en prosa Gaspard de la nuit -tesorero de la noche- y, según Baudelaire, su precursor. La nota dice: "Gaspard, tomado del original persa, que significa: hombre a cargo de los tesoros reales".

Pues bien, con d o sin d, que Gaspar, y Melchor y Baltasar, se porten generosamente.

04 enero 2012

Empezando el año

Ahora que se abren los caminos por los que transitaremos este nuevo año, y que lo empiezo, para no variar, expurgando el almanaque viejo antes de tirarlo a la papelera, os traigo este texto de Suso Ares Fondevila , pasado de año en año al almanaque nuevo desde el 2009 en el que se lo leí, con el que inauguro una vez más el taco en blanco.
Feliz 2012 y que el Señor de los abismos y las verdes praderas os lleve de su mano:


Señor de los Abismos

Te encontrará en lo escarpado, en la selva,
en medio del polvo, tirado en el desierto. En lo difícil te hallará, donde tú
estés perdido, sin rumbo, triste hasta la muerte. Ahí te saldrá al encuentro
porque Él es el Señor de los Abismos, de las terribles hondonadas, de las simas
cuyo fondo no divisa la mirada del hombre. Lo terrible está en Él y en Él se
amansa, se vuelve quietud, sendero imposible que ahora es posible, porque lo ha
pisado y lo ha hecho suyo. Nuestros caminos son sus caminos y, cualquiera que
sea el que recorran nuestros pasos, nos llevan a él, todos.
[Publicado en su Blog, Un lugar en el mundo, el 28 de octubre de 2009]