11 septiembre 2013

Resucitar, Christian Bobin (1)


Hoy que por fin llueve a mares, me parece un día estupendo para traer el texto que abre Ressusciter, uno de los dos libritos de Bobin que me tenía reservados para este verano (del segundo, La dame blanche - naturalmente Emily Dickinson, otro día), y es que Bobin ha pasado a formar parte, junto con el gazpacho y el ventilador, del kit de supervivencia veraniego. Iba a decir que precisamente este es el texto del que el libro toma el título, pero lo mismo podría decirse de todos los que le siguen.  Lo cierto es que la obra entera de Bobin podría ser compilada bajo ese mismo título: "Resucitar":
"En el momento de la comunión, en la misa de Pascua, todos se levantaban en silencio, alcanzaban el fondo de la iglesia por un pasillo lateral, volvían después a pasitos lentos por el pasillo central, avanzando hasta el coro donde un sacerdote barbudo, con gafas de plata redondas, les daba de comulgar ayudado por dos mujeres con el gesto endurecido por la importancia de su tarea -ese tipo de mujeres sin edad que cambian los gladiolos del altar antes de que se pudran y cuidan de Dios como de un viejo marido fatigado. Sentado en el fondo de la iglesia y esperando mi turno para unirme al cortejo, miraba a la gente -sus ropas, sus espaldas, sus nucas, el perfil de sus rostros. Durante un segundo mi visión se abrió y fue la humanidad entera, sus miles de millones de individuos, lo que descubri en el fondo de ese río lento y silencioso: ancianos y adolescentes, ricos y pobres, mujeres adúlteras y niñas formales, locos, asesinos y genios, todos arrastrando los zapatos sobre las losas frías y desgastadas de la iglesia, como muertos que salieran sin impaciencia de su noche para ir a alimentarse de luz. Supe entonces lo que sería la resurreccion y qué calma asombrosa la precedería. La visión duró sólo un segundo. Al segundo siguiente recobré la vista ordinaria, la de una fiesta religiosa tan antigua que su significado se ha desvanecido y sólo perdura vagamente asociada a los primeros calores de la primavera."
A continuación dejo también el original para quien quiera y por si algún amable lector tiene una corrección o sugerencia, en particular sobre esas dalles bosselées a las que después de muchas vueltas he decidido mellar (Bosseler es trabajar algo a golpes para sacarle relieves, bollos, como se hace con el estaño, o como se repuja el cuero. Si hablamos de una fachada o un muro bosselée, es que tiene molduras o labrados, pero una carretera bosselée es una carretera con baches, y una piel bosselée es lo que aquí llamamos piel de naranja o con hoyos: irregularidades en suma, la cuestión es si para arriba o para abajo. Es decir, si las baldosas tienen relieves que los zapatos desgastan, como el tiempo los significados, o si están simplemente desconchadas). Baldosas aparte, la visión es fascinante: las gafas del sacerdote barbudo, esos aros de plata y cristal transparente como custodias sacramentales, las baldosas destartaladas como losas sepulcrales rotas, la fila de comulgantes transformada en la de la humanidad recién resucitada... Una visión fascinante y quizá no tan fantástica. En definitiva, desde ya, de resucitar se trata:
"Au moment de la communion , à la messe de Pâques, les gens se levaient en silence, gagnaient le fond de l'église par une allée latérale, puis revenaient a petits pas serrés dans l'allée centrale, s'avançant jusqu'au choeur ou l'hostie leur etait donnée par un prêtre barbu portant des lunettes cerclées d'argent, aidé par deux femmes aux visages durcis par l'importance de leur tâche -ce genre de femmes sans âge qui changent les glaïeuls sur l'autel avant qu'ils ne pourrissent et prennent soin de Dieu comme d'un vieux mari fatigué. Assis au fond de l'église et attendant mon tour pur rejoindre le cortège, je regardais les gens -leurs vêtements, leurs dos, leurs nuques, le profil de leurs visages. Pendant une seconde ma vue s'est ouverte et c'est l'humanité entière, ses milliards d'individus, que j'ai découverte prise dans cette coulée lente et silencieuse: des vieillards et des adolescents, des riches et des pauvres, des femmes adultères et des petites filles graves, des fous, des assasins et des génies, tous raclant leurs chaussures sur les dalles froides et bosselées de l'église, comme des morts qui sortaient sans impatience de leur nuit pour aller manger de la lumière. J'ai su alors ce que serait la résurrection et quel calme sidérant la précéderait. Cette vision n'a duré qu'une seconde. À la seconde suivante la vue ordinaire m'est revenue, celle d'une fête religieuse si ancienne que le sens s'en est émoussé et qu'elle ne demeure plus que pour être vaguement associée aux premières fièvres du printemps."

Christian Bobin, Ressusciter, Gallimard-Folio, 2001.

4 comentarios:

enrique baltanás dijo...

TRES SUGERENCIAS (ACLARANDO QUE SON SÓLO ESO, SUGERENCIAS).

1) alcanzaban el fondo de la iglesia por un pasillo lateral, desfilaban después a paso lento por el pasillo central, hasta llegar al presbiterio [porque se trata de un lugar de la iglesia, no de un coro que canta]donde un sacerdote barbudo, etc

2) las losas frías y gastadas de la iglesia,

3) asociada a los primeros calores de la primavera."

CB dijo...

Todo mucho mejor, Enrique, se nota que eres escritor.
Menos lo del presbiterio, que me parece un poco técnico, como un cambio de nivel, y no le veía ningún problema al coro (hablamos de los asientos tallados del coro y no nos referimos a los cantantes, sino al lugar), todo lo demás más o menos lo barajé y no me atreví. Me da por hacer la prueba del nueve, que es re-volver la traducción al francés, y me corto. Pienso por ej.: si Bobin hubiera querido decir gastadas, habría dicho algo así como abimées; si hubiera querido decir a paso lento, lo habría dicho (además ese serrés no está muy claro si es adjetivo de les petits pas o de les gens)... Ya lo de las gafas redondas de plata me parecía un atrevimiento, porque lo que dice es: lentes rodeadas de plata (cerclées: rodeadas en redondo, que nosotros no tenemos una sola palabra para decirlo).
Con lo de las fiebres, que es verdad que queda raro, pensé en "los primeros brotes", que sigue cercano a la fiebre, pero se entendería como los brotes de las plantas. Lo de los calores está muy bien, ahora lo cambio... ¿y las primeras calenturas?

Te lo agradezco mucho, Enrique.

enrique baltanás dijo...

Respecto del coro como lugar, el problema es que suele estar situado detrás, al fondo de la iglesia, que es de donde viene la gente a comulgar... Además, en francés "Choeur" significa precisamente presbiterio, que tan poco me parece tan técnico, aunque es verdad que tras la reforma litúrgica del concilio el "concepto" de presbiterio ha quedado algo desdibujado... aunque de todos modos siga sieno el lugar donde se sitúan altar y sacerdotes.

CB dijo...

Me imaginé un coro a los lados del altar mayor, y el fondo lo entendía como lo que está más cerca de las puertas de salida, pero tienes razón, no es que sea técnico, es que la palabra me parecia tan poco habitual como la de presbítero (o que lo asocio con la presbicia, que me paso el día buscando las gafas y me cae antipática). Lo cambio también, gracias (luego, que desde aquí sólo puedo hacerlo en html y monto unos cacaos tremendos).