28 diciembre 2012

Pie Jesu





Oh, santos inocentes, quedará escrito que vosotros seréis y que vosotros sois
Los únicos inocentes.
Y que incluso Francisco, mi siervo, a vuestro lado
No es pobre en absoluto.
Y que mi siervo san Luis de los franceses
A vuestro lado no es nada inocente.
Quedará escrito que hay en la vida, y en la existencia de esta tierra, tal amargura, tal hastío,
Tal ingratitud, tal retorcimiento,
Tal envejecimiento irrevocable del alma y del cuerpo,
Tal atontamiento que nunca más será despejado,
Tal fiebre que nunca más será refrescada,
tal pendiente que nunca más será remontada,
Tal pliegue de memoria, de impotencia para olvidar,
Tal pliegue de herida en la comisura de los labios,
Que las mayores santidades del mundo no borrarán jamás ese pliegue
Y que las mayores santidades del mundo no valdrán jamás tanto
Como los labios sin pliegue, las almas sin memoria, los cuerpos sin herida
De esos grandes santos y de esos grandes mártires que  no salieron del seno de su madre
Sino para entrar en el reino de los cielos. (...)
Y que incluso el potro no habrá adquirido con los mártires
Esa blancura, esa primeridad, esa entereza
De la primerísima, inocente infancia (...)
Y que un papel blanqueado no es un papel blanco
Y que un tejido blanqueado no es una tela blanca.
Y que un alma blanqueada no es un alma blanca.
Y que los más cercanos a mí serán esos niños lactantes
que nunca han sabido nada de la vida ni han hecho nada con la existencia
Sino recibir un buen sablazo
Quiero decir, dado en el momento preciso.

Charles Péguy, Los tres Misterios. El Misterio de los Santos Inocentes, Edit. Encuentro, Madrid 2008. Traducc. María Badiola

[Añadido el 8.1.2013: Os recomiendo esta entrada del día 5 de enero, sobre los santos inocentes, que me acabo de encontrar en el Blog "Un lugar en el mundo". En ella y  con la hondura que le caracteriza,  Suso Ares conversa con Péguy, con Camus y también (también, digo, sólo por separarlos, que se me asustan las teclas si intento ponerlos seguidos) con Saramago]

8 comentarios:

enrique baltanás dijo...

Péguy, toujours.

cb dijo...

Toujours, monsieur Baltanas. Péguy c'est tout autre chose.
Quizá te interese esto de Deleuze sobre Péguy:

http://www2.univ-paris8.fr/deleuze/article.php3?id_article=182
(...ce qui m’intéresse chez Péguy, c’est la folie, une espèce de folie grandiose de son langage. Et ce langage, est-ce par hasard que c’est un langage de la répétition? ... Y lo que dice sobre Bergson extrañado al ver que le había salido un alumno que hablaba de ese modo tan bizarro)

Ignacio Trujillo dijo...

Impresionante. (La música bellísima).

cb dijo...

Bellísima, y un requiem que no parece un requiem, tan poco tremebundo, tan blanco, tan lleno de paz y tan limpio como si hubiera sido compuesto para todos los santos inocentes, los nacidos y los que no llegaron a nacer (sobre todo en esta versión, sin divas ni gorgoritos, con esa mujer y ese niño en el banco de la iglesia que hacen que suene a la plegaria que es).
Y Péguy, claro. Todo el Misterio de los santos inocentes es impresionante: Los que rodean al Cordero con sus túnicas blancas, su promoción, dice, muertos en sustitución suya...
Gracias por la visita, señor Trujillo.

Ignacio Trujillo dijo...

De nada, es un placer leer un blog tan estupendo. El agradecimiento lo merece la autora.
(lo de Señor me ha hecho gracia, pero puede tratarme con toda la confianza que desee) Un abrazo.

cb dijo...

Pues gracias otra vez, Ignacio. Es que una es de la escuela antigua.

Suso Ares Fondevila dijo...

Merci, belle dame.

cb dijo...

Vous êtes très gentil.
Merci d'être venu.