28 noviembre 2011

La caridad feroz de los recuerdos

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Podría decirse que todos los recuerdos son agridulces. Si el recuerdo es bueno, porque pasó el tiempo, que todo se lo lleva. Si el recuerdo es malo, por lo mismo, porque el tiempo, que todo lo cura, pasó.
Sin embargo el término 'agridulce' no es bueno, no es exacto. Se mezclan demasiado, como en una salsa china, lo agrio y lo dulce, mientras que en el recuerdo los dos ingredientes permanecen separados: lo bueno sigue siendo bueno... y qué pena que pasó. Lo malo sigue siendo malo... y menos mal que ya no duele tanto. No ligan el tiempo y la memoria, se suman, o se siguen, pero no se mezclan.
Por eso son perfectos estos versos de Ungaretti. Pertenecen a El cuaderno del viejo. Los apunté hace tiempo creyendo que los entendía pero sin entenderlos del todo. Me pasa a veces, hay cosas que apunto para luego. O que entiendo luego porque las apunté antes, vete a saber:

"¿Sucederá que vea
extenderse el desierto
hasta que también le falte
la caridad feroz de los recuerdos?"

[Accadrà di vedere
Espandersi il deserto
Sino a farle mancare
Anche la carità feroce del ricordo? ]

Ahora entiendo bien el último verso: "La caridad feroz de los recuerdos". Y que Ungaretti resalta la ferocidad (separada de la caridad por una cesura y esperando a abalanzarse, inesperadamente, como una fiera). Y empiezo a entender, en el penúltimo, ese "también"... Aunque si vamos al original, que la verdad es que lo acabo de buscar (porque, con la entrada publicada, que siempre corro mucho, he caído en que en italiano las cosas podían ser distintas), no salgo del último verso. En él, "Anche", ese "anche" desolado, que habla de lo que ya falta, es el principio del verso final, como tenía que ser.

6 comentarios:

RETABLO dijo...

A veces son como "pensamientos que queman como hierros al rojo" (de la "Canción del banjo" de Kipling,según Benítez Ariza)


Mis saludos.

cb dijo...

Eso también es muy bueno y muy exacto. Y fíjese que en ese hierro al rojo no hay caridad. Será que los pensamientos son menos caritativos que los recuerdos.

Saludos, señor del Retablo.

Suso Ares Fondevila dijo...

Según mi experiencia, los recuerdos buenos son, "también", recuestos donde descansar, y los malos pierden virulencia, llegando incluso a desaparecer.

Mora Fandos dijo...

Muy bonita, y verdadera interpretación, Cristina. A mí me ha desconcertado el poema, por lo que escribías sobre el entender. La poesía tiene que espabilarnos un poco.

Cierto ese Anche al principio del último verso, tendrías que escribir crítica estilística. ¿Por qué no un libro de comentarios a poemas, comentarios no académicos, sino literarios, desde la experiencia y trayendo luces desde donde te parezca, para hacerlos más presentes? Todo es ponerse a escribir.

Me parece que, en la línea de lo que cuentas, ese último verso habla del recuerdo como lo último que se pierde, antes de que se extienda por delante la nada del desierto, y que siempre es caritativo hacia uno mismo, como un instinto de autoconservación, animal, y quizás vaya por ahí también lo de feroz.

cb dijo...

Qué bonitos los "recuestos", Suso, qué bien lo dices todo. Aunque una punta de añoranza en los recuestos es casi inevitable. Los malos pierden virulencia, sí, y a veces desaparecen, y a veces, incluso, llegan a verse como cosa buena en vez de mala.
Afortunadamente, el tiempo parece que trabaja más con lo malo que con lo bueno.

cb dijo...

Qué sorprendente lectura, José Manuel, la defensa feroz de los recuerdos cuando son lo último que queda.
Esa es la maravilla y la deferencia de la poesía.
El "anche", claro, habla de una vida que ya es sólo memoria. Y los primeros versos del miedo a perderla. Sean buenos o tremendos los recuerdos, y Ungaretti debía de tener bastantes de los últimos, eso es lo que somos. Sobre todo según la vida va siendo vida vivida, y el futuro, y el presente sin él, encogen. Perder "il ricordo", esa segunda despedida, debe de ser pavoroso.
Muchas gracias, José Manuel, no es que derroches generosidad, es que te pasas.