30 marzo 2010

Bitterlich

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Del Evangelio de hoy (Juan 13, 37-38):

Pedro replicó: - «Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti.»
Jesús le contestó: - «¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.» 
Cinco capítulos más adelante, en Juan 18:27, el episodio de las negaciones de Pedro finaliza con un lacónico: "Pedro volvió a negar, y al instante cantó un gallo".

En el Evangelio de San Juan, Pedro no llora, tampoco hay mirada de Jesús. Qué angustia produce ese dolor seco, no visto, no lavado. Qué necesidad de volver a Lucas para encontrar la mirada de Cristo: Entonces el Señor se volvió y miró a Pedro (Lc 22, 61), para ver a Pedro, al fin, deshacerse en llanto: ..y saliendo afuera, lloró amargamente (Lc 22,62). Qué alivio esos ojos, qué alivio esas lágrimas.

Aquí os dejo la plegaria de arrepentimiento más conmovedora que conozco: Erbarme Dich, mein Gott (Aria para contralto, violín solo, cuerda y bajo continuo, de la Pasión según San Mateo. BWV 244).

Inmediatamente después del recitativo que termina "y saliendo fuera, rompió a llorar amargamente", el llanto de amargura se convierte en aria:  Del violín brota un río de amor y pena. Del bajo continuo caen a tierra, cadenciosamente, una tras otra,  las lágrimas.

Dirige la Pasión, para mí gusto como ningún otro, Karl Richter. Canta el aria, pura desolación, Júlia Hamari:


El texto del aria dice:
Erbarme Dich,
mein Gott. Um meiner Zähren willen,
schaue hier.
Herz und Auge weint vor Dir
bitterlich.
Erbarme Dich!

(Compadécete, Dios mío. A mis lágrimas vuelve tu mirada.
Corazón y ojos lloran ante ti amargamente. Compadécete)


[Para los que no entran a los comentarios, me traigo aquí esta joya de mi querido amigo Santiago:
"Llora el ojo y el corazón, que es tanto como decir que llora todo el ser, y llora al modo como sabía hacerlo Bach, cara a cara con Dios, que por algo en su Iglesia el hombre se enfrenta a Dios sin intermediarios. Es un llanto que espera (y confía) en el perdón, es amargo pero no deseperado; por eso la coral que va después afirma, sin ningún pudor, que no niega su culpa y que la misericordia de Dios es mucho más grande que sus pecados.
El timbre de la contralto da al violín una entonación sombría, dulce y melancólica: Bach, el genio inconmensurable de Bach, nunca se equivoca al elegir la voz adecuada con los intrumentos adecuados y las palabras precisas. La versión que nos recomiendas es excelente, pero hay otras también muy buenas. Para mí, la mejor es una, cualquiera, de las que se oyen estos días en las iglesias de barrio alemana, con pocos músicos, pocos cantantes y un público de respiración contenida que, por respeto al lugar, se va después del último coro sin aplaudir y sin hablar por no romper la bendición de tres horas de oración pura."]

27 marzo 2010

Viernes de Dolores

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Esquilo. Es una ley, sufrir para comprender.

San Agustín. No es bueno sufrir, pero es bueno haber sufrido.

Donoso Cortés. Pasea toda la tierra en ancho y en largo, vuelve los ojos atrás, tiéndelos adelante, devora los espacios y recorre los tiempos, y ninguna otra cosa hallarás en los dominios de los hombres sino esto que ves aquí: un dolor que no remite y una lamentación que nunca acaba. Y ese dolor, aceptado voluntariamente, es la medida de toda grandeza; porque no hay grandeza sin sacrificio, y el sacrificio no es otra cosa sino el dolor voluntariamente aceptado. Los que el mundo llama héroes son aquellos que, siendo traspasados por un cuchillo de dolor, aceptaron voluntariamente el dolor con su cuchillo. Los que la Iglesia llama santos son aquellos que aceptaron todos los dolores, los del espíritu y los de la carne juntamente.
El género humano ha sido unánime en reconocer una virtud santificante en el dolor. Por esta razón se observa que en todos los tiempos, en todas las zonas y entre todas las gentes, el hombre ha rendido culto y homenaje a los grandes infortunios. Edipo es más grande en el día de su infortunio que en los tiempos de su gloria... El hombre, sin saber cómo, se inclina siempre del lado del vencido: el infortunio le parece más bello que la victoria. Sócrates es menos grande por la vida que vivió que por la muerte que le dieron... él debe menos a la filosofía que a la cicuta. (...)-
El dolor pone una cierta manera de igualdad entre todos los que padecen, lo cual es ponerla en todos los hombres, porque padecen todos; por el gozar nos separamos, por el padecer nos unimos con vínculos fraternales. El dolor nos quita lo que nos sobra y nos da lo que nos falta, poniendo en el hombre un perfectísimo equilibrio: el soberbio no padece sin perder algo de su soberbia, ni el ambicioso sin perder algo de su ambición... el duro no padece nunca sin sentirse más inclinado a compasión, ni el altivo sin encontrarse más humilde; el violento se amansa, el flaco se fortalece. Ninguno sale peor que entró de esa gran fragua de los dolores; los más salen de ella con altísimas virtudes que nunca conocieron; (...)
... adondequiera que tienda su vista o enderece sus pasos el hombre, se encuentra con el dolor, estatua muda y llorosa que siempre tiene delante. El dolor tiene de común con la divinidad que es para nosotros a manera de círculo que nos contiene. A él vamos igualmente cuando gravitamos hacia el centro y cuando corremos hacia la circunferencia, y correr y gravitar hacia él es correr y gravitar hacia Dios, hacia el cual corremos con todos nuestros pasos y gravitamos con todas nuestras gravitaciones.

Léon Bloy. Habría que escribir un libro para demostrar con genio esta verdad sin embargo tan elemental, la de que es necesario haber sufrido para ser capaz de amor. El amor es un acto de la voluntad, pero el dolor es siempre una revelación anterior a ese mismo acto, porque el hombre tiene en su mísero corazón lugares que todavía no existen, en los que el dolor entra para que existan. Por ese motivo, el martirio, es decir la aceptación completa de todo el dolor posible, precipita en un instante el alma en el amor perfecto... Podemos verlo en la historia de los santos, y más o menos comprenderlo. Pero parece evidente que Dios aquí no lo hace todo de una manera sobrenatural, sino que actúan las leyes mismas del ser humano. (...)
¡Oh, Dios mío, qué grandes cosas podrían decirse sobre el dolor considerado metafísicamente! Por mi parte, no dejo de pensar en ello, y cuanto más reflexiono sobre ese grave e inflexible designio de nuestros corazones, con el que el hombre se encuentra por doquier - “estatua muda y llorosa que siempre tiene delante”- más bello lo encuentro, más benéfico, santo y divino. El dolor es la punta de diamante con la que entré en mi propio corazón, es el santo velo en el que quedó impreso el rostro sangrante de nuestro dulce Salvador crucificado. Se sabe que las estrellas ocupan siempre el mismo lugar en el cielo, pero según los diferentes estados de la atmósfera, a veces parecen más distantes, y a veces mucho más próximas, como lágrimas de luz a punto de caer sobre la tierra. Lo mismo ocurre con Dios. La alegría lo hace parecer alejado, mientras que la aflicción lo acerca y lo hace como habitar en nosotros. .. Un corazón sin aflicciones es como un mundo sin Revelación. No se ve a Dios sino a la débil luz del crepúsculo. Nuestros corazones están repletos de ángeles cuando están llenos de aflicciones. (...)
Es en las tinieblas de la naturaleza donde encontramos realmente la cercanía de Jesús. Y es cuando las criaturas a las que queremos están ausentes, mi tierno amigo, cuando somos sostenidos por el abrazo sensible del Creador... Es el Dolor quien nos lo revela... Durante un instante quedamos a ciegas…, después, gradualmente, la blanca figura de Jesús se destaca en medio de la oscuridad profunda... Aquí está, todo nuestro, así es como nos lo revela el alejamiento de las criaturas. Siempre estuvo ahí, siempre del mismo modo en nuestras almas, sólo estaba eclipsado por el falso brillo de las criaturas. Aparece, al fin, en la noche, como las estrellas.

Luis Rosales. Las personas que no conocen el dolor son como iglesias sin bendecir .


[Los parrafos de Donoso Cortés pertenecen al Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo. Los de Léon Bloy, que, como puede verse, conocía la obra de Donoso, a Lettres de jeunesse 1870-1893, en traducción de esta servidora. Las citas de Esquilo y Luis Rosales están cogidas de aquí y de allá y no consigo ubicarlas. (Nota 1: corregidas y ubicadas en los comentarios). 

25 marzo 2010

ni división, ni duda...

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Mara- y- Tacoa
...te preocupas y agitas con muchas cosas;
en verdad sólo una es necesaria. María ha
escogido la mejor parte, y no le será quitada.
Lc,10
No sé dónde estarán, igual que tantas cosas,
de estar en algún sitio —sin sitio— pero a veces
me recuerdan a aquellas criaturas de un fósil
que de pronto aletean dando vida a las piedras.

No sé dónde estarán, pero siempre me llaman,
cada vez que despierta también desde su huella
la locura que espera, saltando sobre el tiempo,
volver a acariciarlos, cuando el tiempo termine.

No sé dónde ni cómo pero los veo ahora,
como todo lo mío, de un color de resina,
tras un fanal brillante, tan terso y tan pulido
como el cristal que parte los lados de un espejo.

Ellos están allí, donde siempre han estado,
y yo soy el que falta sobre la hierba rala
que agosta el sol de plano, junto a las peñas grises,
de espaldas a los chopos que habitan los jilgueros.

Hay un perro que corre y otro perro tumbado.
Hay un perro que salta sin parar y otro quieto.
Hay un perro que todo lo remueve, lo husmea,
y otro absorto, quisiera decir que pensativo.

De los dos, uno irrumpe con ladridos y gime
cada vuelta nerviosa que descubre un reclamo:
una flor, una mata de tomillo, una abeja,
un ratón que se asoma levantando el terreno.

Hay veces que, aturdido, parece que se queja
—las raras ocasiones que se rompe, agotado—
del trajín que acumula sin poder dar abasto
a las mil mariposas que lo hostigan sin tregua.

Mientras tanto, su hermano —porque son dos hermanos
pese a ser tan distintos, y una sangre los junta,
y no hay nada en el mundo que pueda separarlos—
ajeno a cuanto pasa, ni siquiera lo mira.

Este perro en reposo permanente, de tardos
movimientos escasos y seguros, vigila
lo que nunca se mueve detrás del horizonte,
lo que siempre parece anunciarse a lo lejos.

Y así, cuando uno trisca sacudiendo la baba
que hace cintas al aire, repartiendo mordiscos,
y el otro alza el hocico, sólo atento a la mano
de aquél al que le basta llamarlo con un gesto;

así, como dos ramas crecidas de un mismo árbol,
como si fueran pájaro que empujan sus dos alas,
como el día y la noche, que giran en un círculo,
así despiertan juntos los dos de mi recuerdo.

Eran dos, eran dos como el sol y el verano.
Eran dos como el hueco de vivir y la vida.
Y no como figuras o signos que explicaran
con el uno el error, con otro la certeza.

Con los dos perros negros encendidos de manchas
que teñían sus patas y sus pechos de fuego,
con los dos grandes perros, pastores de ese tiempo
que guarda mi memoria, sepultado entre símbolos;

con los dos centinelas de mi monte y mi cielo,
se me divide el alma... Pero si el alma entera
volviera a hacerse niña juntando sus mitades,
y si alguien, ese día, cuando el tiempo termine,

despertara, pero alguien no como yo, sino alguien
que fuera para ellos, como Dios, niño y dueño,
ya no habría parábolas, ni división, ni duda;
ellos ya no tendrían ni premios ni castigos.

Sólo habría una sola mirada compasiva
del amo a esos dos seres, juntos en la hermosura,
que ya no necesitan oír del que obedecen
cuál es la mala parte, cuál es la vida buena.
-
-
Enrique Andrés Ruiz, Estrella de la tarde, Fundación Mainel, Valencia, 2000

24 marzo 2010

¿Dónde estás?

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------ -Y-Yahveh Dios llamó al hombre y le dijo:

-----------------«¿Dónde estás?»--

--------(Génesis 3, 9)

22 marzo 2010

Ese invisible garabato

Ramón Gaya. "La realidad -eso lo sabemos todos, lo sentimos todos- es... sagrada; y es sagrada -no divina- sin duda por ser portadora, encerradora, escondedora de ese Algo tan... evidente; Velázquez -como Cervantes, y acaso como Murillo, y también como Galdós- supo darse cuenta... de que la realidad no puede ser esquivada, evitada, saltada, por muy deleznable, provisional o externa que nos parezca, y por muy espirituales, esenciales y profundos que nos supongamos, ya que es precisamente en ella, dentro de ella, donde habita, viva y fija, esa sustancia que, sin embargo, no es en absoluto -como algún día hemos podido creer- sustancia suya propia... sino más bien como un... Son, el invisible garabato de un son, el son de un Algo que está, sí, dentro de la realidad o detrás de ella, pero sin serla, ni expresarla, ni significarla; un «Algo» que, al ser percibido por nosotros, sabemos en seguida que es más, mucho más que la simple realidad, y también... otra cosa, aunque inseparable de su cuerpo, de su ineludible cuerpo real. (...) La realidad no es divina, es sagrada; la realidad es el sagrario de la divinidad, el escondite de la divinidad. Por eso la realidad, por un lado, no puede ser esquivada, evitada, saltada, y por otro, no puede ser venerada, adorada; por eso el «realismo» -todo realismo- es siempre tan estúpido, y equivocado (...) porque enamorarse del «realismo»,... no es más, en definitiva, que tomar gato por liebre. La realidad no puede ser borrada, ignorada o pasada por alto en una obra de arte bien nacida... ni puede ser adulada, exaltada, glorificada; y tampoco... analizada, espiada, estudiada, viviseccionada; la realidad ha de ser... recibida, bien recibida, recibida con limpieza, y después, claro, ha de ser tenida siempre presente...y, al mismo tiempo... casi como abandonada, abandonada a su hermosísima y humildísima presencia. (...) sólo si hemos acertado en nuestra actitud y en nuestra... distancia respecto a ella -que acaso consista en una especie de amoroso despego-, podrá ella quedarse aquí, delante de nosotros, dando la cara, dándose, y, al mismo tiempo, conservándose propia y... virgen, sucesivamente virgen, en todo el esplendor oscuro, enigmático, de su exterioridad."

Ramón GayaAntología, Selección y prólogo de Andrés Trapiello, Edición digital basada en la de Fundación Santander Central Hispano, Madrid, 2003.
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F.Bacon- Cada generación está forzada a rehacer lo que llamamos realidad, queremos deformarla para dar fuerza a la realidad. (...)
D.Sylvester- ¿El cuerpo como carne, cadáver...?
FB- El cuerpo es la carne...
DS- Habla de su arte como accidente. ¿Piensa lo mismo de su vida?
FB- Sí... Es un accidente. Como no soy nada religioso creo que nacemos y morimos y no pasa nada más.
DS- Pero la vida ¿no tiene sentido?
FB- No, no para mi...
DS- ¿No es, por lo tanto, un hombre desesperado?
FB- No, no... precisamente soy lo contrario... Muy optimista, pero optimista en la futilidad. (...)
DS- ¿A qué edad llegaste a comprender que la muerte te llegaría a ti también algún día?
FB- Me di cuenta cuando tenía diecisiete años. Lo recuerdo muy bien, muy claramente. Recuerdo que estaba mirando una cagada de perro en la acera y de pronto lo comprendí; ahí está, me dije, así es la vida. Curiosamente, me atormentó durante meses, hasta que llegué, como si dijésemos, a aceptar que uno está aquí, existiendo durante un segundo, y que le aplastan luego como a una mosca contra la pared. (...)
FB- El hombre comprende hoy que es un accidente, que es un ser absolutamente fútil, que tiene que jugar hasta el final sin motivo... todo el arte se ha convertido hoy completamente en un juego con el que el hombre se distrae".

David Sylvester, Entrevista con Francis Bacon, Random House Mondadori, Basrcelona, 2003

16 marzo 2010

Tierras de penumbra

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Verdadera y falsa sabiduría
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La sabiduría inferior se mide por las preguntas que contesta, la sabiduría superior por las que hace innecesarias.
A medida que avanzamos en la vida, nuestros saberes disminuyen en número y en precisión, pero crecen en profundidad, en intimidad, en certeza: son cada vez más seguros y menos comunicables.
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Madurez
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Se saben menos cosas pero se adivinan más. El espíritu se limita a menudo a plantear cuestiones, pero a un nivel infinitamente más profundo que antes, cuando creía resolverlas. Se pasa de la falsa luz del conocimiento artificial a la penumbra del conocimiento intuitivo.
'
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Gustave Thibon, Nuestra mirada ciega ante la luz, Ediciones Rialp, Patmos nº146, Madrid 1976. Traducción de Julián Urbistondo.

15 marzo 2010

"In nomine suo"

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El hombre prevaricador y caído no ha sido hecho para la verdad, ni la verdad para el hombre prevaricador y caído... el hombre, desde que se rebeló contra su Dios, no consiente otra soberanía sino la suya propia... Por eso, cuando la verdad se pone delante de sus ojos, luego al punto comienza por negarla... Si la vence, la crucifica; si es vencido, huye; huyendo cree huir de su servidumbre, y crucificándola cree crucificar a su tirano.
Por el contrario, entre la razón humana y lo absurdo hay una afinidad secreta, un parentesco estrechísimo... su voluntad lo acepta porque es hijo de su entendimiento, su propio verbo; porque es testimonio vivo de su potencia creadora: en el acto de creación el hombre es a su manera Dios y se llama Dios a sí propio. ¿Qué importa que el otro sea el Dios de la verdad, si él es el Dios de lo absurdo?
***
Vosotros los que aspiráis a sojuzgar a las gentes, a dominar en las naciones y a ejercer un imperio sobre la raza humana, no os anunciéis como depositarios de verdades clarísimas y evidentes... porque jamás el mundo os reconocerá por señores, antes se rebelará contra el yugo brutal de vuestra evidencia. Anunciad, por el contrario... que vais a demostrar que dos y dos no hacen cuatro, sino cinco; que Dios no existe o que el hombre es Dios; que la sabiduría de los siglos no es otra cosa sino pura ignorancia; ... que lo hermoso es feo, que lo feo es hermosísimo; que el bien es mal, y el mal es bien... que fuera de este mundo no hay infierno ni paraíso; que el mundo que habitamos es un infierno presente y un paraíso futuro; que la libertad, la igualdad y la fraternidad son dogmas incompatibles con la superstición cristiana; que el robo es un derecho imprescriptible, y que la propiedad es un robo... y estad ciertos de que, con este solo anuncio, el mundo, maravillado de vuestra sabiduría y fascinado por vuestra ciencia, pondrá a vuestras palabras un oído atento y reverente. Si al buen sentido, de que habéis dado larga muestra anunciando la demostración de todas estas cosas, añadís después el buen sentido de no demostrarlas de ninguna manera, entonces el género humano os pondrá sobre los cuernos de la luna. (...)
***
Yo no sé si hay algo debajo del sol más vil y despreciable que el género humano fuera de las vías católicas.
... Los primeros idólatras salen apenas de la mano de Dios, cuando dan consigo en la de los tiranos babilónicos. El paganismo antiguo va rodando... de sofista en sofista y de tirano en tirano, hasta caer en la mano de Calígula, monstruo horrendo y afrentoso con formas humanas y apetitos bestiales. El moderno comienza por adorarse a sí propio en una prostituta, para derribarse a los pies de Marat, el tirano cínico y sangriento, y a los de Robespierre, encarnación suprema de la vanidad humana con sus instintos inexorables y feroces. El novísimo va a caer en un abismo más hondo y más oscuro; tal vez se remueve ya en el cieno de las cloacas sociales el que ha de ajustar a su cerviz el yugo de sus impúdicas y feroces insolencias. (...)
***
Ego veni in nomine Patris mei, et non accipitis me: si alius venerit in nomine suo, illum accipietis (Io 5,43). En estas palabras está anunciando el triunfo natural del error sobre la verdad, del mal sobre el bien.

-Juan Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, Libro primero, cap. V-VI.

["El novísimo va a caer en un abismo más hondo y más oscuro...", dice Donoso en 1851. ¿Cómo lo sabía?
Mucho se ha hablado de las cualidades proféticas de Donoso Cortés, las mismas cualidades que le serán adjudicadas más tarde a Léon Bloy, otro profeta del abismo: "¿Cómo lo sabía?", le preguntaban los combatientes que consiguieron volver a casa, como muertos ambulantes, tras la guerra del 14. "¿Cómo lo sabían?", se podrían preguntar tantas víctimas y supervivientes de los sucesivos abismos que en el mundo han sido y son.
Donoso, que, al igual que Bloy, negaba su condición de profeta (cosa natural en tiempos en que el mismo Jeremías habría sido tenido por charlatán de parque o ingresado a la fuerza en un manicomio), explicaba con estas palabras el "cómo" de ese saber: "Para anunciar estas cosas no necesito ser profeta. Me basta considerar el conjunto pavoroso de los acontecimientos humanos desde su único punto de vista verdadero: desde las alturas católicas". Las mismas alturas desde las que se compadecía Léon Bloy por "ese pobre rebaño que muere de sed a orillas de los ríos del Paraíso"]

11 marzo 2010

Los lirios del campo. Kierkegaard

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"Mirad a los lirios del campo, miradlos. Ello quiere decir: préstales cabal atención, conviértelos en objeto no de una furtiva mirada al pasar, sino de tu consideración; por eso se emplea allí la expresión que el sacerdote suele usar en las reflexiones más serias y solemnes; ...muchos viven quizá en la gran ciudad y jamás contemplan los lirios; muchos habitan seguramente en el campo y pasan por delante de ellos sin regalarles una mirada. ¡Ay, cuántos habrá que según la indicación evangélica los contemplen debidamente! (...)
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Los lirios "no se fatigan ni hilan", en realidad no hacen otra cosa sino adornarse, o mejor dicho: estar adornados. De la misma manera que en la primera parte de este Evangelio -cuando se hablaba de las aves del cielo y se afirmaba: "no siembran ni siegan, ni encierran en los graneros"- se estaba como aludiendo al trabajo que el varón se impone para alimentarse a sí y a los suyos, así también estas palabras sobre los lirios son como una alusión al trabajo de la mujer. La mujer no sale fuera para cubrir las necesidades de la vida, permanece en el hogar, cose e hila, procura tenerlo todo tan primoroso como sea posible: su tarea diaria, su diligente trabajo está en la relación más próxima con la elegancia. Esto es lo que acontece también con el lirio: se queda en casa, no se aparta del sitio, pero ni trabaja ni hila, no hace sino adornarse, o mejor dicho: estar adornado.
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De esta manera ya tenemos al afligido, que con su pena se fue hasta los lirios, allá en el campo en medio de ellos; sorprendido por su hermosura, ha cogido el primero que topó, sin ninguna elección previa, pues ni siquiera se le ha pasado por las mientes que pudiera haber un único lirio respecto del cual no fueran válidas las palabras de que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos. Supongamos que el lirio pudiese hablar, ¿no tendría que decirle al afligido: Cómo es posible que te admires tanto de mí? ... ¿Lo que es válido acerca de un pobrecito como yo, no lo será respecto de ser hombre, que es indudablemente el milagro de la creación? Sin embargo, el lirio no puede hablar; y precisamente por eso, porque allá fuera reina un silencio ininterrumpido y nadie está presente, el afligido está en situación de hablar consigo mismo... No es el lirio quien lo dice; ni es ningún otro hombre, ya que con otro hombre surge con la mayor facilidad la idea inquietante de la confrontación ... y se olvida lo que es ser hombre a expensas de las diferencias entre uno y otro hombre. Mas en el campo junto a los lirios... donde los grandes pensamientos de las nubes disipan todas las pequeñeces: allí el afligido es el hombre único, y aprende de los lirios lo que probablemente no aprendería de ningún otro hombre. (...)
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¿Qué aprende, pues, el afligido de los lirios? Aprende a contentarse con ser un hombre y a no preocuparse de las diferencias ente hombre y hombre; aprende a hablar tan brevemente, tan solemnemente, tan elevadamente de eso de ser hombre, como el Evangelio lo hace acerca de los lirios. Pensemos en Salomón. Si está revestido de la púrpura real y sentado en su trono rodeado de toda su gloria, es obvio que se le hablará solemnemente diciendo: "Su Majestad"; mas cuando se tiene que hablar con una solemnidad suprema, con el lenguaje eterno de la seriedad, entonces hay que decir : ¡Hombre! Y justamente lo mismo solemos decirle al más insignificante cuando, como Lázaro, yace casi desconocido en la pobreza y en la miseria: ¡Hombre! Y en el momento decisivo de la muerte, cuando todas las diferencias quedan eliminadas, decimos: ¡Hombre! Y no es que con ello hablemos de una manera empequeñecedora, al revés, afirmamos lo supremo; ... pues esta -esencialmente igual- gloria de todos los hombres no es por cierto la triste igualdad de la muerte... sino cabalmente la de la hermosura."
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Sören Kierkegaard, Los lirios del campo y las aves del cielo, Editorial Trotta, Madrid, 2007. Prólogo y traducción de Demetrio Gutiérrez Rivero.
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[Me ha sorprendido mucho, por evidente y por no haber reparado nunca en ello, la relación del lirio con las tareas femeninas y la del gorrión con las tareas masculinas. ¿Es un hallazgo de Kierkegaard? ¿Es algo que se entendía con naturalidad en tiempos pasados y ha dejado de entenderse en estos, en los que la mujer, como el gorrión, "vuela de acá para allá para aprovisionarse de alimentos" ? ¿Formaba parte de la exégesis tradicional y ha sido eliminado en los actuales comentarios bíblicos por "incorrecto"? Y sobre todo ¿habrá más cosas que, estando claras antes, se nos hayan vuelto oscuras?  Y otra pregunta me hago: sumando -porque normalmente sumamos- al adorno el vuelo y al hilado el llenado del granero, ¿habremos dejado de ser comparables con los lirios? ]

08 marzo 2010

El género adulatorio

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PÓLUX. ... Puesto que Gorgias se muestra embarazado para explicar lo que es la Retórica, dinos lo que tú piensas de ella.
SÓCRATES. ¿Me preguntas qué clase de arte es en mi opinión?
P. Sí.
S. A decir verdad, Pólux, yo no la tengo por un arte.
P. ¿Entonces cómo la consideras?
S. Una especie de rutina.
P. ¿Luego a tu juicio la Retórica es una rutina?
S. Sí, a no ser que tú pienses de otro modo.
P. ¿Y cuál es el objeto de esta rutina?
S. Procurar el recreo y el placer.
P. ¿No crees que la Retórica es una cosa bella, puesto que capacita para agradar a los hombres?
S. Pero, Pólux, ¿te he explicado lo que es la Retórica, para que vengas después a preguntarme, como lo haces, si la encuentro bella?
P. ¿No te he oido decir que es una especie de rutina?
S. Puesto que tanto mérito tiene a tus ojos el causar placer, ¿querrías proporcionarme a mí uno, aunque sea pequeño?
P. Con gusto.
S. Pregúntame por un momento, si considero la cocina como un arte.
P. Consiento en ello. ¿Qué arte es la cocina?
S. No es arte, Pólux.
P. ¿Pues qué es? dilo.
S. Voy a decírtelo. Es una especie de rutina.
P. ¿Cuál es su objeto?
S. El siguiente, mi querido Pólux: procurar el bienestar y el placer.
P. La cocina y la Retórica ¿son la misma cosa?
S. Nada de eso; pero ambas forman parte de la misma profesión.
P. ¿De qué profesión, si tienes a bien decirlo?
S. Temo que sea una grosería decir lo que es, y no me atrevo a hacerlo por Gorgias, pues temo que se imagine que quiero poner en ridículo su profesión... En cuanto a lo que yo llamo Retórica, es una parte de cierta cosa, que no tiene nada de bella.
GORGIAS. ¿De qué cosa, Sócrates? di y no temas que me ofenda.
S. Me parece, Gorgias, que es cierta profesión en la que el arte no entra para nada, pero que supone en el alma tacto, audacia, y grandes disposiciones naturales para conversar con los hombres. Yo llamo adulación al género en que ella está comprendida; género que me parece que está dividido en no sé cuántas partes, una de las cuales es la cocina. Créese comunmente que es un arte, pero a mi parecer no lo es; sólo es una costumbre, una rutina. Cuento también entre las partes de la adulación a la Retórica, así como el tocador y el arte del sofista; y atribuyo a estas cuatro partes cuatro objetos diferentes. (...) Voy a hacer una tentativa para explicarte sobre este punto mi pensamiento. Si no es como yo digo, Pólux me refutará. ¿No hay una sustancia a la que llamas cuerpo y otra a la que llamas alma?
G. Sin duda.
S. ¿No reconoces igualmente, respecto de las mismas, una constitución que parece buena y que no lo es ? Me explicaré. Muchos, en apariencia, tienen el cuerpo bien constituido, y el que no sea ni médico ni maestro de gimnasia no nota fácilmente que está mal constituido.
G. Tienes razón.
S. Digo, pues, que hay en el cuerpo y en el alma un no sé qué, que hace que uno juzgue que ambos están en buen estado, aunque realmente no lo estén.
G. Es cierto.
S. Veamos si puedo hacerte entender con mayor claridad lo que quiero decir. Digo que hay dos artes que responden a estas dos sustancias: el que corresponde al alma, le llamo política; y respecto al otro, que mira al cuerpo, no puedo designarle con un solo nombre. Y aunque la cultura del cuerpo sea una, yo la divido en dos partes, que son la gimnasia y la medicina. Y dividiendo igualmente la política en dos, pongo la parte legislativa frente a frente de la gimnasia, y la parte judicial frente a frente de la medicina; porque, de un lado, la gimnasia y la medicina
y, de otro, la parte legislativa y la judicial tienen mucha relación entre sí, porque recaen y se ejercen sobre el mismo objeto y, sin embargo, difieren en algo la una de la otra. La adulación conoció que estas cuatro artes son tales como he dicho, y que tienen siempre por objeto el mejor estado posible del cuerpo las unas, del alma las otras... y habiéndose dividido en cuatro, se ha insinuado en cada una de estas artes, pretendiendo ser el arte en cuyo seno se ha deslizado. La adulación se cuida muy poco del bien, y mirando sólo al placer, envuelve en sus redes a los insensatos, y los engaña; de suerte que la consideran como de gran valor. La cocina o arte culinario se ha deslizado a la sombra de la medicina, atribuyéndose el discernimiento de los alimentos más saludables al cuerpo. De manera que si el médico y el cocinero disputasen delante de niños y delante de hombres tan poco razonables como los niños, para saber quién de los dos, el cocinero o el médico, conoce mejor las cualidades buenas o malas de los alimentos, indudablemente el médico se moriría de hambre. He aquí a lo que yo llamo adulación, y lo que digo que es una cosa vergonzosa, Pólux, puesto que sólo se cuida de lo agradable, despreciando lo mejor. Añado que no es un arte, sino una rutina, tanto más cuanto no tiene ningún principio cierto, tocante a la naturaleza de las cosas que ella propone, y que pueda servirla de guía; de suerte que no da razón de nada; y a lo que está desprovisto de razón, yo no lo llamo arte. Si te atreves a negar esto, estoy dispuesto a responderte. La adulación, en punto a alimentos, se oculta bajo la medicina, como ya he dicho. A la sombra de la gimnasia se desliza igualmente el tocador, práctica falaz, engañosa, innoble y cobarde, que para seducir emplea las farsas, los colores, el refinamiento y los adornos... Y para no extenderme más, te diré como los geómetras ... que lo que el tocador es a la gimnasia es la sofística a la parte legislativa, y lo que la cocina es a la medicina es la Retórica al arte judicial. La diferencia que la naturaleza ha puesto entre estas cosas, es tal como acabo de explicarla; pero, a causa de su afinidad, los sofistas y los oradores se confunden con los legisladores y los jueces, y se consagran a los mismos objetos; de donde resulta que ni ellos mismos saben exactamente cuál es su profesión, ni los demás saben para qué son buenos tales hombres.
Platón, Diálogos. Gorgias. Obras completas, edición de Patricio de Azcárate, tomo 5, Madrid 1871

01 marzo 2010

III. Pound (Por orden de la usura)

Y terminamos con el libro de J.M.Ibáñez Langlois:


"...[Rilke y Pound] representaban dos estirpes humanas y literarias del todo diversas. Sólo los unía el estar igualmente alejados de esa veta lírica oscura y aun esotérica, poesía mórbidamente pura, que desde Mallarmé suele pasar por ser la genuína raíz de la poesía "contemporánea": ambos se dieron el lujo de desestimarla.
[...] Creo ver su diferencia poética más abrupta en el hecho de que Rilke es todavía y esencialmente un poeta lírico, que habla en primera persona y moldea la materia de sus sentimientos profundos, Pound en cambio, es mucho más que un poeta lírico. Posee, por de pronto, la vena dramática... forja y reinventa caracteres, máscaras -"personae"- que diluyen al hablante poético en una multitud de voces heterogéneas: "Soy un pobre amanuense, Arnaut el pequeño me llaman"; "Soy tu alma, Nikoptis; he velado/estos cinco milenios..." Su obra está llena de la ficción del diálogo:"Es tiempo de que pactemos, Walt Whitman,/te he detestado ya bastante". [...] He aquí una poesía que es mucho más que lírica, porque trasciende el mundo de los sentimientos llamados "poéticos" para incorporar, como los antiguos latinos, la cotidianidad más prosaica al mundo del verso y a la secreta trabazón del poema. [...] Pound ha roto el círculo hermético, la clausura tradicional del lirismo con su efusión sentimental en primera persona:
Ni la sensualidad del fauno
ni la visión del santo son para nosotros.
La prensa es nuestra historia,
nuestra circunsición el sufragio.
Todos los hombres son iguales ante la ley.
Libres de Pisistratos
elegimos a un bribón o a un eunuco
para que nos gobierne."
***

"Es demasiado evidente que Pound, en las antípodas de la pedantería o la erudición, ha cumplido como nadie el prodigio de asimilar la cultura a la vida, o como dijo alguien, de "incorporar su erudición a su sensibilidad". Podrá llamársele un poeta libresco, que se nutre de las citas de antiquísimos textos; pero debe confesarse que, desde el fondo mismo de esos libros, o papiros, o fragmentos, Pound ha extraído una fosforescencia, una energía, una vitalidad más concentrada que la de tantas pasiones o acontecimientos "actuales"... Alcanza su máxima fuerza creadora precisamente cuando revive en forma contemporánea la poesía china o latina, la poesía provenzal o la italiana primitiva, revelando su mundo, sus personajes y pasiones como algo estrictamente actual."
***

"...Pound no dispensa a nadie el conocimiento de la gran poesía del pasado. "Si quieres encontrar el meollo de todo esto, tienes que acudir a Safo, Catulo, Villon, Heine..." No se trata de repetir. Al contrario: es que no estamos para "empañar la memoria de los muertos diciendo lo mismo, pero con menos habilidad y convicción" (...) La densidad es para Pound el signo máximo del valor poético: No emplees una sola palabra superflua, ni un solo adjetivo que no sea revelador. "
***

"Ezra Pound ha difundido en nuestro siglo un concepto muy peculiar y sencillo de la palabra poética: poesía es el lenguaje cargado al máximo de significación... La poesía es justamente esa sobrecarga. No estaríamos tan dispuestos a creerle -a pesar de la gran verosimilitud interna de este concepto- si él mismo no lo hubiera realizado en una multitud de brevísimos poemas que encierran cada uno todo un mundo de experiencia. To see a world in a grain of sand, así describía ya Blake a la intuición poética."
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"...Pound razona así: el mal arte es un arte inexacto, y por tanto inmoral: rinde informes falsos sobre la naturaleza humana. [...] Es quizá el intento más drástico que se haya hecho en este siglo para convertir la poesía en una ciencia y una ética, es decir para identificar la belleza con la verdad y el bien, o a la inversa, la fealdad con la falsedad y el mal. Pero en nuestro desgarrado mundo empírico, o en el estado de nuestra naturaleza caída, experimentamos tanto la unidad como la dolorosa discordancia de estos atributos. Existe para nosotros una belleza maligna, mezclada con el desorden y la falsía; y a la inversa no es imposible encontrar el bien y la verdad revestidos de formas estéticamente humildes. El intento de Pound no sirve del todo para este mundo."
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"El conflicto humano y ético de Pound nace cuando proyecta sobre los tiempos actuales, no sólo las formas de expresión literaria de ese pasado remoto, sino también otras formas antiguas de organización económica y social, de vida moral y política, que a él se le ofrecen como haciendo un todo con la literatura, pero que -a diferencia de las formas poéticas- no son en absoluto "recreables" en la complejidad de la vida moderna. [...] Cuando Pound experimentó, desde 1924 en adelante, el imperativo de reflexionar sobre el orden social, no pudo menos que abominar de la podredumbre de la civilización contemporánea, donde todo se hace -como dirá en uno de sus Cantos- "para venderse cuanto antes"... La economía fundada sobre el interés del capital -la usura- se le apareció como el demonio que corroe el mundo moderno, como la raíz de todos los males. [...] Esta obsesión, aparte de sus dolorosas consecuencias psicológicas y civiles, contaminó una buena parte de su poesía de entonces. Debe exceptuarse, sin embargo, su famoso Canto XLV, sobre la Usura precisamente, que -tal vez por su fondo más cultural que económico- es uno de los grandes poemas de su obra:

...CON USURA
la lana no llega al mercado
las ovejas no dan ganancias con la usura.
La usura es una plaga, embota
la aguja en la mano de la doncella
y paraliza el arte del hilandero.
Pietro Lombardo no surgió con la usura
ni vino Duccio con la usura
ni Pier della Francesca ni Zuan Bellini
ni fue pintada la Calumnia.
Angélico no surgió por la usura, ni Ambrogio Praedis,
ni templo de piedra tallada con la inscripción: ADAMO ME FECIT.
Ni por la usura St. Trophime
ni St. Hilaire,
la usura herrumbra el cincel
herrumbra al artesano y su artesanía
roe el hilo en el telar.
Nadie aprendió a tejer el oro en su patrón;
la usura gangrena el azur y deja el carmesí sin recamar
el esmeralda no halla su Memling
la usura mata al niño en el vientre
frena el galanteo del joven
trae parálisis al lecho, yace
entre la joven desposada y el esposo
CONTRA NATURA
Han traído rameras para Eleusis
los cadáveres están listos para el banquete
por orden de la usura."
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José Miguel Ibáñez Langlois, Rilke, Pound, Neruda. Tres claves de la poesía contemporánea. Editorial Rialp, Madrid, 1978
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[Ezra Pound, un volcán solitario en palabras de W.B.Yeats, miglior fabbro del parlar materno en palabras de T.S.Eliot que recogen las que Dante dedicara a Arnaut Daniel, es uno de los personajes más apasionantes que haya dado el mundo literario de la modernidad.
Fue un verdadero Quijote del siglo XX , en pie de guerra contra "aquellos que allí ves, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas", gigantes de la explotación, la rapiña y la usura. Visionario de un nuevo orden económico y más humano basado en el crédito social --que se dedicó a difundir en emisiones radiofónicas desde Roma en plena segunda guerra, después de que Roosevelt ni se molestara en recibirle--, fue acusado de colaboración con el enemigo por una corte federal de los Estados Unidos. Enviado en 1945 a un "Centro de entrenamiento disciplinario" al norte de Pisa, lo encerraron en una jaula con barrotes reforzados por su "especial peligrosidad". Allí, a la intemperie, sin el telón del que disponían los otros prisioneros para protegerse de las inclemencias, con un volumen de Confucio, un diccionario chino-inglés y la Biblia, estuvo encarcelado durante un mes antes de ser extraditado, casi ciego por el sol, el viento y la arena, para ser juzgado por alta traición. Al llegar a los EE.UU. lo declararon "mentalmente insano, no apto para ser juzgado" y lo ingresaron en un hospital psiquiátrico. Pound pasó doce años en una celda hermética a la que llamó "el pozo del infierno". En los informes de sus vigilantes puede leerse: "a veces en la noche se ve luz en su pieza, a menudo parece canturrear", "a veces se le oye tararear una especie de vaga tonada".
Y ahora sí, premio por llegar al final: Aquí lo tenéis, escuchadle canturrear, si la emoción lo resiste, esta "especie de vaga tonada": http://www.youtube.com/watch?v=Aba1dVLVSFg (Recording of "With Usura", read by Ezra Pound)]