26 febrero 2010

II. Rilke (Tengo miedo)

Seguimos con el libro de J.M. Ibáñez Langlois (Rilke, Pound, Neruda. Tres claves de la poesía contemporánea) :

"Han pasado los ismos a la vera del Libro de horas y de las Elegías; se han hecho y deshecho los gustos y las modas literarias, y la lírica intemporal de su obra, esa poesía esencial de la condición humana, se yergue inalterada en el más cambiante de los tiempos.
Y es que, de este cambio él parece haber poseído la anticipada clave. El hombre en descampado sobre las cumbres del corazón; el hombre indefenso y proyectado hacia lo abierto; el hombre, habitante de la total, la pura peligrosidad del mundo. [...] Rilke es lectura que no puede ahorrarse quien quiera comprender el signo de este tiempo. [...] Los críticos alemanes han encontrado la palabra justa: "Gedankenlyrik"; una "lírica del pensamiento" es la de este artista, para quien pensar y poetizar eran energías aún no escindidas, un solo movimiento del intelecto y el corazón."
***

"...Y ciertamente no le interesó su propia personalidad a la manera romántica, el culto al yo, la genialidad consciente. (...) En él, precursor, la exacerbación del autoanálisis se convierte en olvido de sí, en pura mirada, atención al misterio de la cosa, palabra que la revela. (...) "¿Qué derecho tendrían esos libros a nacer de mí si no fueran más que yo?" (...) Lo dice en el Réquiem para un poeta:
Oh vieja maldición de los poetas
que se quejan cuando deben decir;
que siempre opinan sobre sus sentires
en lugar de formarlos, y suponen
que cuanto en ellos es triste y gozoso
sabrían y podrían en poemas
llorarlo o festejarlo. Como enfermos
convierten en lamento su lenguaje,
para decir dónde les duele, en vez
de transformarse, duros, en palabras,
como el cantero de una catedral
se transforma en la calma de la piedra..."
***

"Pero Rilke no es sospechoso de interesarse por el puro juego de las formas. Se recordará aquel célebre pasaje donde por boca de Malte, identifica los versos con experiencias, y para cada uno de ellos pide a su autor haber visto muchas ciudades, hombres y cosas; haber conocido animales, pájaros, flores; retener lugares, encuentros inesperados, noches de viaje, días de infancia, compañias de agonizantes, noches de amor y tantas cosas más que han de hacerse sangre en nosotros, mirada y gesto; sólo de todo eso, sólo entonces, puede ocurrir que en una hora muy extraña se levante en su centro la primera palabra de un verso."
***

"Se sintió enfermo del alma, pero no estuvo dispuesto a curarse porque, una vez sano, hubiera quedado vacío para la creación...:  Me sentía tan íntimamente ligado a la obra iniciada, a la dicha y al dolor que me procuraba, que jamás deseé sinceramente cambio alguno... Me parece que si se hacía salir a mis demonios interiores, alguno de mis ángeles, aunque fuese el más pequeño, quedaría aterrado, y usted comprenderá que a esto no puedo exponerme."
***

"Padre y no hijo de filósofos. Su gran poesía, gestada en los mismos años que las grandes novelas de Kafka, también coterráneo suyo, va a pesar no menos que éstas en la génesis del pensamiento existencial, en Heidegger, Marcel, Jaspers. Así el precursor de las sombrías intuiciones de lo abierto, del existir, de la angustia, de la muerte propia, de la soledad, del riesgo, con medio siglo de posterioridad, se sigue beneficiando de la vertiginosa actualidad de tales exploraciones:
Sólo nosotros vemos muerte. El libre
animal tiene tras de sí su ocaso
y ante sí a Dios, y cuando va, camina
por lo eterno, lo mismo que las fuentes.
Nunca tenemos, ni un momento, el puro
espacio por delante, en que las flores
se abren interminables. Siempre hay mundo
(...)
¿Quién nos volvió al revés, para que siempre
por más que hagamos, nuestro gesto sea
el de marcharse...?
Así vivimos siempre en despedida."
***

En cuanto a la valoración de la obra de Rilke exclusivamente por sus conexiones filosóficas, continúa Ibáñez Langlois :


"...es la invalidación del Rilke joven, el más alejado de toda filosofía, el que en Ewald Traggy ridiculiza las "Weltanschauung" y las visiones del mundo: Una mañana, todavía en noviembre, despierta Traggy y tiene una cosmovisión, de veras. No se puede negar, está ahí... puesto que se la ha encontrado en casa, asume que sea suya...
[...] Pero, ¿se puede juzgar la obra de Rilke con este metro? Estos señores metafísicos germánicos... con ese solo desplazamiento están leyendo a Rilke como a Husserl. (...) ¿Es que nadie querrá leer un poema como poema y entender a un poeta como poeta? ¿Es que los psiquiatras y filósofos serán por profesión ajenos a la belleza pura, a la inocencia creadora, al resplandor no comprometido de estos libros henchidos de versos así? :
Señor, es tiempo. Enorme fue el verano.
Pon ya sobre el reloj de sol tu sombra
y deja suelto el viento en las llanuras."
***

"Es hora de terminar esta ya extensa incursión.... Allí donde se cumple el último círculo de su existencia, el más vasto: ... Giro en torno de Dios, antigua torre,/giro hace miles de años./ Y aún no sé si soy águila o tormenta/ o si soy un gran cántico. Allí donde terminan incluso sus exploraciones descendentes, su vertiginoso caer en la angustia y en la muerte: Pues hay Alguien que acoge esta caída/ con suavidad inmensa entre sus manos.
[...] Su esencial heterodoxia fue la idea, recogida de la mística de Silesius y del maestro Eckhart, según la cual   "Dios necesita de nosotros, Dios no puede existir sin el hombre".  Lo dicen los más hermosos poemas del Libro de horas...:

¿Qué vas a hacer, Señor, cuando me muera?
Tu cántaro soy yo (¿y cuando me rompa?)
tu bebida soy yo (¿y cuando me vierta?)
Tu mirada, que acojo en mi mejilla
tibia, como una almohada, largo tiempo
caminará en mi busca
y a la puesta del sol se dormirá
en el regazo de piedras extrañas.
¿Qué harás, Señor, entonces? Tengo miedo."

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José Miguel Ibáñez Langlois, Rilke, Pound, Neruda. Tres claves de la poesía contemporánea, Ediciones Rialp, Madrid, 1978.


(Continuará)
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[Tengo que decir que los articulos sobre Rilke recogidos en este librito de Ibáñez Langlois (Rilke en su tiempo; Las patrias de Rilke: Rusia, París, Toledo; Rilke ante los psicólogos; ¿Rilke existencialista?; Rilke frente a Dios...así hasta nueve artículos, más una historia personal del descubrimiento del poeta por el autor del libro) son lo mejor que he leído sobre Rilke. Se nota que tras ellos hay un poeta. Alguien, no recuerdo quién, decía que sólo los poetas están capacitados para ejercer la crítica poética. No sé si se puede ser tan tajante, lo que sí sé es que se nota cuándo es un poeta, y un poeta agradecido, el que la ejerce. Sólo hay dos cosas en el libro que me perturban: la irónica alusión al " temblor de un chopo en el crepúsculo" en la introducción (véase la entrada anterior), y la "esencial heterodoxia" de esa idea de Rilke: la de que Dios nos necesita. ¿Por qué? ¿Qué es lo que tiene de heterodoxo?
P.S.: Dos buenos amigos, experimentados en esto de la bloguería, me han aconsejado reducir el tamaño de las entradas, parece que un poco disuasorio. Así que gracias a quien haya llegado hasta aquí, puede pasarse a cobrar por caja... En serio, procuraré corregirme. Esta entrada la dejo ya así porque tenemos un largo fin de semana por delante. Feliz fin de semana]

2 comentarios:

Fernando dijo...

Cara C.B.,

Parabéns por mais essa bela "entrada".
Recomendo um poema de Rilke intitulado "A cega". Nas palavras de M. Schmaus: "R.M.Rilke apresentou comoventemente no seu poema "A cega", a destruição que a perda da vista pode causar no interior do homem e a iluminação que, apesar dessa perda, ou antes por causa da extinção da luz dos olhos, pode surgir num ser humano."

Quanto ao tamanho de suas "entradas" eu não mudaria nada. Quem se interessar irá ler de um jeito ou de outro. Eu pessoalmente acho suas "entradas" curtas demais! Nunca achei nada excessivo nem dissuasório.

Um grande abraço.

cb dijo...

Muchas gracias, Fernando, aunque todos los "Parabéns" tenemos que dárselos a Ibáñez Langlois.

Antes de este librito, lo conocía como poeta (¿Conoce usted su Libro de la Pasión? También hay una excelente antología de toda su obra, "Oficio" -como se titula un poema en el que habla de su "oficio de cura"-, realizada y prologada por Enrique García Máiquez, en la que está incluido entero, que le recomiendo mucho), pero sus críticas literarias son una verdadera delicia: la puntería, la sencillez, el respeto, la pasión... Que además, en el caso de Pound y sobre todo de Rilke, coincide con la mía.

Y sin embargo el poema "La ciega" que me recomienda no lo conocía, hay parte de sus libros que sólo tengo en antologías y en ninguna figuraba. Lo he buscado en internet. Me emocionó su manera de decirlo: "a iluminaçao que, a pesar dessa perda, ou antes por causa..." tanto como el poema.
El tema me toca de cerca. Se lo agradezco mucho.

Que pase buen fin de semana, Fernando, gracias por su amabilidad